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miércoles, 16 de junio de 2021

Bundt cake charlotte de fresas

 

La receta de hoy es una receta muy especial para mí...

El pasado 30 de mayo fue el día de la madre en Francia, y la charlotte es uno de los postres favoritos de la mía. Para este día tan señalado, mi hermana le preparó a mi madre una charlotte de fresas, saltándose las restricciones de su diabetes por un día, y me recordó a mí esta receta tan maravillosa y tan sencilla, que se puede hacer todo el año, incluso tirando de fruta enlatada. Es un postre muy socorrido, fácil, y asequible para cualquier principiante en la cocina, con un resultado muy vistoso.


La forma del molde puede ser redonda, cuadrada, rectangular, con o sin agujero en el centro, siempre queda una tarta preciosa y bien rica.

Recuerdo, de pequeña, ver a mi madre preparar la charlotte en casa en un molde especial que usaba ella, que había comprado en una de estas reuniones de Tupperwaere que acogía en casa de vez en cuando, y le quedaba realmente impresionante. Era concretamente éste, pero en aquel entonces lo producían en blanco con tapitas transparentes. Me encantaba este molde... En los 90, estaba muy de moda usar moldes preformados para pasteles dulces y salados, y causaban sensación cuando se ponían en la mesa. Hoy se diría que es viejuno, pero yo lo recuerdo con mucho cariño. (Sí, mi obsesión por lo molde bonitos empezó muy joven, jeje...).



La charlotte es básicamente una tarta de bizcochos de soletilla ("boudoirs") empapados por fuera, con relleno de crema/nata y fruta. Teniendo esto en cuenta, se pueden hacer miles de variaciones, cambiando sabores y tipos de cremas.

El relleno puede ser incluso de crema pastelera o de ganache de chocolate, pero el más típico suele ser de nata endulzada montada bien firme (Chantilly). En esta ocasión, yo he optado por una crema que descubrí hace unos meses y que me tiene enamorada, por su sencillez, rapidez, sabor y textura firme y sedosa: la Camy Cream.

En cuanto a la fruta, siendo temporada de fresas, y teniendo en casa una deliciosa mermelada de fresas, arándanos y lavanda, he elegido hacerla así, pero se puede perfectamente usar cualquier fruta que no suelte mucho jugo. De hecho, usando melocotones o piña en almíbar, queda riquísima.

Ya tenía publicada una charlotte en el blog, que fue la tarta que elegí para el primer cumple de este blog, pero nunca la había preparado en uno de mis preciosos moldes para bundt cakes. Para esta versión, como guiño a la charlotte que hacía mi madre en su molde de Tupperwaere, he usado el molde Elegant Party de Nordic Ware, y no podéis negar que queda aún más vistosa... *_*

Os aviso de que es muy adictiva, y que, siendo 2 en casa, toda esta tarta que veis en las fotos, nos la zampamos entre los 2 en menos de 24h, ahí lo dejo...


Ingredientes (para un molde 10 cups):

250 g de bizcochitos de soletilla (2 cajas, 44 unidades)

2 vasos de leche*

500 g de mascarpone (muy frío)

250 g de nata para montar (mín. 32% materia grasa) (muy fría)

170 g de leche condensada (muy fría)

4 cucharadas de mermelada de fresa (en mi caso, casera de fresa y arándanos con lavanda)

2 o 3 fresas picaditas a daditos.


* o zumo de frutos rojos o el almíbar de la lata, en caso de fruta enlatada (se le puede añadir un chorrito de licor)


Receta:

Primero, prepara el relleno de crema.

Para ello, monta la nata con varillas y reserva en el frigo. Luego, bate el mascarpone con la leche condensada hasta integrar perfectamente, y agrega la nata en 2 o 3 tandas, incorporando suavemente en movimientos envolventes con una espátula.

Reserva en el frigo.

Ahora, ponte con la capa exterior de bizcochitos.

Prepara un plato hondo, pon la leche (necesitarás aproximadamente 2 vasos), o lo que quieras usar para empapar los bizcochitos (leche + almíbar o licor, sólo almíbar diluido con más agua, café sólo o con leche, cacao, té con o sin leche, etc.). Ve empapando los bizcochitos uno por uno en este líquido (dale 4 vueltas rápidas, no deben quedar demasiado blandos ni empapados, si no, luego soltará el excedente de jugo). Para que te hagas una idea, los bizcochitos deben seguir un poco firmes cuando los pongas en el molde, para no desmoronarse y seguir derechos mientras echas el relleno luego.

El molde no debe de ser engrasado, los bizcochos se disponen forrando directamente las paredes una vez empapados.

En este molde, que tiene una ligera curva, lo que hice fue dar una primera vuelta de bizcochitos cubriendo la pared exterior, y al terminar esta primera vuelta, presioné ligeramente cada bizcochito para ajustarlo a la curva del molde (los bizcochos van absorbiendo el líquido en el tiempo de dar la primera vuelta y se ponen más blandos, así que se doblan sin romperse tras este ratito).


Luego, hice lo mismo con la pared interior, dando una vuelta y presionando al terminar la vuelta. Intenta no dejar huecos grandes entre los bizcochos y juntarlos al máximo posible para no dejar al descubierto el relleno una vez desmoldado el pastel.

A continuación, rellena el interior hasta la mitad de altura con el relleno que tenías reservado en el frigo, con la ayuda de una cuchara sopera, tratando de presionar hacia el fondo y hacia las paredes, para no dejar ningún hueco sin rellenar. Con esta misma cuchara, forma un pequeño canal en el centro de la crema, para echar allí la mermelada y las fresas troceadas.

 

 

Cubre con el resto de crema, presionando para no dejar hueco.

(Si usas otra fruta y no usas mermelada, puedes simplemente ir alternando capas de crema y fruta picada, sin más).

Termina con una última capa de bizcochitos empapados. (No importa si no queda bonito, porque al darle la vuelta, no se verá).

 

Deja reposar tapado (con film o un lato bocabajo) en el frigo mínimo 2 horas, pero si lo hacéis de un día para otro, mejor.

Para desmoldar, basta con darle la vuelta sobre un plato, cae por su propio peso con mucha facilidad.

Por supuesto, al llevar nata, mascarpone y fruta fresca, se debe conservar en el frigorífico y no puede permanecer mucho tiempo a temperatura ambiente. Es mejor desmoldar y servir.

Ahora, sólo queda disfrutar de esta delicia...

Como véis, yo decoré un lado con un poco de mermelada y fresas frescas con azúcar glace, pero es totalmente opcional.

Os dejo babeando, y yo me voy a preparar más recetas fresquitas, que el verano está al caer...

Si os animáis, decidme qué os ha parecido.


miércoles, 31 de marzo de 2021

Bundt cakes de zanahoria "nidos de Pascua"


Este año, con la pequeña correteando por casa, intento celebrar cada ocasión especial con distintos elementos que me permitan enseñarle cada una de ellas de forma concreta y divertida.

Ya sea con libros, juegos, pinturas y dibujos, canciones, decoración o comida, cualquier excusa es buena para descubrir y aprender jugando.

La Pascua es una fiesta que se presta mucho a ello. Simboliza el fin del frío, la llegada de los días buenos y largos, y es una explosión de colores, flores, animales, que da mucho juego.
Por supuesto, la caza de huevos y figuras de chocolate es un incentivo indiscutible, no hay duda de ello.
Y mi ratoncita es una adicta total al chocolate, como sus papás...


Hace un par de días, puse la decoración de Pascua en casa, con mimosa fresca, conejitos, pollitos y huevos, y ahora tocaba ponerle el toque dulce.
Por supuesto, no podían faltar los bundt cakes, y su forma de nido es perfecta para ello.

Puesto que el carrot cake es uno de mis bizcochos favoritos, y que llevaba tiempo buscando LA receta perfecta (para mí) en formato bundt cake, me he puesto manos a la obra y hoy os traigo la versión definitiva.
Curiosamente, yo que soy pro mantequilla en los bundt cakes, porque les confiere una textura y un sabor muy característicos (que no se consigue con aceite), en esta ocasión, por cuestiones de densidad de masa, el aceite es la grasa que mejores resultados me ha dado.


Y ya que no usé mantequilla, pues ya decidí hacerlos sin lácteos, a prueba de intolerantes y alérgicos a la lactosa.
Mi veredicto ha sido ¡un sí rotundo!

Si sois fans como yo del carrot cake, probad esta versión de bundt cake, porque os va a encantar...


Ah, y si os gusta esta forma, el modelo de molde es el Bundlette Heritage de Nordic Ware, ideal para la forma de nido.
Y si os gustan estos moldes, aquí tenéis mi sección de recetas con fotos de (casi) todos los modelos que tengo, que me quedan unos cuantos por fotografiar...

Mirad qué ternura...
Me comía la media docena de una sentada...




Ingredientes (para un molde 5 cups):

Para el/los bizcocho/itos:
150 g de aceite de girasol (u otro aceite vegetal suave)
80 g de azúcar moreno (yo prefiero moscavado pero es al gusto)
2 huevos camperos
150 g de harina corriente
1 c.café (5 g) de levadura química (tipo Royal)
1/2 c.café de sal fina
1 c.café de canela molida
1/2 c.café de jengibre molido
1/4 c.café de nuez moscada molida
1/4 c.café de clavo molido
30 g de agua
1/2 c.café de extracto de vainilla
150 g (aprox. 2 hermosas) de zanahoria pelada y picada muy fino*
50 g de nueces pecanas tostadas y picadas (o nueces normales)

Para la cobertura:
80 g de queso de untar (preferiblemente Philadelphia normal)
25 g de azúcar glace
3 c.café (unos 10 g) de leche (puede ser vegetal, o incluso agua o ron, si os va la marcha...)
15 g de nueces pecanas tostadas y picadas
Huevos de chocolate al gusto


*Yo prefiero picar la zanahoria finita con la picadora que rallarla, me resulta mucho más agradable al comer el bizcocho.


Receta:

Primero, empieza por preparar todos los ingredientes:
  • Pésalos todos y deja que se atemperen (sobre todo los huevos).
  • Mezcla los ingredientes secos en un bol: harina, levadura, sal, y especias.
  • Pela y pica la zanahoria y las nueces.

Ahora, pon el horno a precalentar a 180 ºC, calor arriba y abajo y engrasa y enharina tu molde (o echa el spray desmoldante - en caso del spray desmoldante, se puede echar justo antes de verter la masa en el molde).

En una fuente grande (o el bol de tu robot de cocina), bate el aceite con el azúcar y los huevos, empezando bajito hasta incorporar y luego subiendo a velocidad más alta hasta que espume, tardará unos 3 minutos.


Baja la velocidad la mitad de la mezcla de ingredientes secos.

Cuando esté incorporada, agrega el agua y el extracto de vainilla.

Cuando estén incorporados, añade el resto de la mezcla de ingredientes secos.

Una vez todo bien integrado, apaga la batidora y comprueba que todo esté bien repartido mezclando un poco a mano con una espátula o cuchara.

Agrega la zanahoria y las nueces picadas y mezcla para repartir bien.

Vierte la masa en el molde engrasado. Cuando se trata de bundlettes, yo uso una cuchara medidora, de las para hacer bolas de helados. Son aproximadamente 3 cucharadas por cavidad.

Pon un trapo doblado en la encimera y golpea el molde contra ella para repartir bien la masa y evitar que se cuelen burbujas de aire dentro del bizcocho.

Hornea el/los bizcocho/itos a 180 ºC durante unos 25 minutos (comprueba la cocción pinchando con un palito).

Al cabo de este tiempo, saca el molde del horno y deja enfriar unos 15 minutos sobre una rejilla antes de desmoldar.

Para asegurarte de que está listo para desmoldar, tienes que mover el molde horizontalmente, si ves que el bizcocho se despega de las paredes del molde, está listo para darle la vuelta. En todo caso, verás cómo encoge el bizcocho y se despega él solo del molde.

Tras estos 15 minutos, desmóldalo sobre la rejilla.

Deja el/los bizcocho/itos enfriar totalmente antes de ponerles la cobertura. Si no la vas a poner enseguida, cubre el/los bizcocho/itos con film bien herméticamente hasta la hora de decorar/servir.

Para la cobertura, en un cuenco, mezcla con una cucharita el queso de untar con el azúcar glace, y una vez bien integrado, añade las cucharaditas de leche poco a poco hasta integrar. Si te gusta más líquido, puedes añadir más cucharaditas de líquido.
Puedes repartir la cobertura sobre los bizcochitos con una cucharita y extenderla (aspecto más "rústico"), o ayudarte de una manga pastelera (aspecto más "perfecto").
Finalmente, reparte las nueces pecanas encima de la cobertura de queso.
Si no los vais a comer ya, tenéis que conservarlos (con la cobertura) en el frigo, dentro de una caja hermética, dado que la crema de queso y leche no puede estar a temperatura ambiente mucho tiempo. Sólo tenéis que sacarlos del frigo 15 minutos antes para atemperar antes de comer.
Los huevos de chocolate, recomiendo ponerlos a la hora de servir, porque el chocolate no es muy amigo del frigorífico. No se ponen malos, pero blanquean y algunos huevos de chocolate tienen un lustre conservante que se puede reblandecer con la humedad del frigo.

Espero que os animéis estos días de fiesta, y si lo hacéis, ¡contadme qué os han parecido!

¡Felices Pascuas!


















miércoles, 15 de marzo de 2017

Bundt cake de cerveza Guinness y cacao


Estamos a tope con los bundt cakes por aquí, ¿eh?
Sí, llevo 2 seguidos y os prometo que las próximas recetas van a ser más "light" pero no podía dejar pasar este bizcocho, tanto por la fecha como por lo rico que está...
¡Tenía que publicarlo ya!

Claro, este viernes 17 de marzo es San Patricio y tocaba preparar una receta con un toque irlandés, ¿no? Bueno, vale, es una excusa total y completa para ponernos morados a dulces y cerveza, esa es la verdad, lo admito, ¡jeje!

Total, que pensé que podía preparar este bundt cake de cerveza negra Guinness y chocolate que llevaba tanto tiempo queriendo probar.
A lo mejor algunos os acordaréis de este bundt cake de cacao y Baileys o de éste de cacao y malta, ambos deliciosos y del estilo de éste de hoy pero éste de Guinness y chocolate también es una maravilla...

Existen muchas versiones de este bizcocho, la más famosa de Nigella Lawson, pero ya sabéis que me gusta versionar mis recetas y adaptarlas a mis preferencias y experiencias anteriores.
Así que os traigo mi versión propia, para mi gusto perfecta, tanto en cuanto a su sabor como a su textura.
No me diréis que no se ve de lo más esponjoso... 


El bizcocho tiene un sabor muy equilibrado a Guinness y chocolate, quizá un poco dulce pero el dulzor viene bien para compensar el amargor de la cerveza.
Lo he completado con una rica crema de queso (sin mantequilla) y una ganache de chocolate negro y cerveza negra, y un caramelo al whisky, ¡todo muy irlandés!

Por supuesto, toda la cobertura es opcional y el bizcocho sólo está delicioso sin nada más pero para mi gusto, si podéis hacerle la cobertura, será aún más rico.

En casa, tenemos dos bandos: el adicto al chocolate y la más "moderada".
Para mi catador oficial, se podría pasar de la crema y del caramelo y cubrir el bizcocho con la ganache de Guinness solamente, mientras que para mí, la crema suaviza el sabor intenso a chocolate y todo lo completa a la perfección.

Así que os dejo elegir, a vuestro gusto.
;-)



Ingredientes (para un molde 10 cups):
Para el bizcocho:
250 g de mantequilla sin sal (a temperatura ambiente)
300 g de azúcar moreno (en mi caso, panela)
3 huevos camperos
300 g de harina corriente
90 g de cacao puro en polvo (en mi caso, Valor)
1 c.café de bicarbonato sódico (5 g)
1 c.café de sal (5 g)
1 c.café de levadura química (5 g)
275 ml de cerveza negra Guinness
125 g de yogur griego
1 c.café de extracto de vainilla

Para la cobertura:
250 g de queso crema (tipo Philadelphia, puede ser light)
150 g de azúcar glace
200 ml de nata para montar (bien fría)

100 g de chocolate negro para postres (en mi caso, Valor)
55 ml de cerveza negra Guinness

70 g de azúcar blanco
25 g whisky
unas gotas de vinagre balsámico
un chorrito de nata o leche entera

Receta:
Primero, empieza por preparar los ingredientes del bizcocho:
  • Tamiza la harina junto con el cacao, la levadura, el bicarbonato y la sal.
  • Mide la cerveza y mézclala con el extracto de vainilla.

Ahora, pon el horno a precalentar a 180 ºC. Te recomiendo proteger la bandeja con una hoja de papel de aluminio en caso que se desborde un poco el bizcocho.
En una fuente grande, bate la mantequilla cortada en trozos junto con el azúcar a velocidad alta durante unos 3-5 minutos hasta que se forme una crema homogénea.
Entonces baja la velocidad y añade los huevos, de uno en uno, ligeramente batidos (no añadas el siguiente antes de que el anterior esté perfectamente incorporado).
Añade 1/3 parte de la mezcla de harina/cacao/levadura/bicarbonato/sal.
Cuando esté incorporada, agrega el yogur griego.
Cuando esté incorporado, añade otra 1/3 parte de la mezcla de harina/cacao/levadura/bicarbonato/sal.
Cuando esté incorporada, agrega la cerveza con la vainilla.
Cuando esté incorporada, añade el resto de la mezcla de harina/cacao/levadura/bicarbonato/sal.
Una vez todo bien integrado, apaga la batidora y mezcla con una cuchara/espátula para asegurarte de que todo esté bien repartido.
Ahora, engrasa tu molde con spray desmoldante (o aceite o mantequilla fundida con la ayuda de un pincel) y vierte la masa en el molde.
(Técnica bundt cakes: vierte sólo por un lado y deja que sea la masa la que busca su sitio. Pon un trapo en la encimera y golpea el molde contra la encimera para repartir la masa y evitar que se cuelen burbujas de aire. Alisa la superficie con una cuchara si lo ves necesario).
Tapa con papel de aluminio, recogiendo bien los bordes y dejando el agujero de la chimenea central del molde abierta.
(Eso es opcional pero si no lo haces, comprueba a mitad de cocción si el bizcocho no se está dorando demasiado por encima, en cuyo caso tendrás que taparlo igual con papel de aluminio).

Hornea durante unos 50-60 minutos a 180 ºC.
Al cabo de este tiempo, saca el molde del horno, quítale inmediatamente el papel de aluminio y deja enfriar unos 15 minutos (más si hace calor) sobre una rejilla.
Desmóldalo sobre la rejilla y déjalo enfríar totalmente.
(Para asegurarte de que está listo para desmoldar, tienes que mover el molde horizontalmente, si ves que el bizcocho se despega del molde, está listo. En todo caso, verás cómo encoge el bizcocho y se despega él solo del molde).

Mientras el bizcocho está en el horno o tras desmoldarlo, ponte con la cobertura.
Primero, bate el queso crema con el azúcar glace en un bol. Cuando esté bien mezclado, añade la nata bien fría y bate hasta que lo veas todo integrado y que haya montado un poco. No tiene que queda duro, basta con que sea cremosa y esponjosa.
Tapa y deja en el frigorífico.

Al baño María, funde en un bol el chocolate troceado junto con la cerveza. Cuando esté todo mezclado y bien integrado, pasa a una jarrita y deja enfriar tapado con film en contacto.

En un cazo de fondo claro (para ver cuando empieza a cambiar de color), pon el azúcar con el whisky y unas gotas de vinagre a fundir a fuego lento. Cuando haya caramelizado, aparta del fuego y agrega la nata o la leche y remueve hasta integrar.

Deja que enfríe todo a temperatura ambiente.
A la hora de servir, pon el bizcocho en un plato/cake stand bonito, cubre con crema de queso (lo que sobre puedes ponerlo en un cuenco para que quien quiera se eche más).
Si el caramelo de whisky ha espesado, dale un golpe de microondas unos segundos (5 segundos, no debe hervir).
Reparte unos hilos de caramelo encima de la crema.
Si la ganache de chocolate con Guiness ha espesado, calienta un fondo de agua en un cazuelita y sumerge el fondo de la jarrita en agua hasta que veas que vuelve a ponerse líquida.
Reparte unos hilos de ganache encima del caramelo.

¡Y listo!
Un bundt cake esponjosísimo y con un sabor tremendo, perfecto para celebrar la San Patricio y para contentar a los amantes de chocolate.
;-)


Como os comentaba, no dudéis en servir el bizcocho con el resto de crema de queso y ganache de chocolate, siempre habrá quién quiera echarle más de uno o de lo otro...
Nosotros no tenemos remedio, somos unos golosos...
:-)


Espero que os animéis y que probéis esta maravilla de bizcocho, ya sea para la San Patricio y simplemente para disfrutar de la vida con alegría.

¡Besos a tod@s!

jueves, 19 de enero de 2017

Pot-au-feu


No hace falta que lo diga pero ¡¡¡qué fríiiiooooo!!!
Esta ola siberiana está pegando muy fuerte y yo me llevo el mayor tiempo posible en casa, bien abrigadita.
Para calentarme, vivo a base de infusiones y cremitas de verduras, y por supuesto, platos de cuchara que me calientan hasta los huesos.
:-)

El plato que os traigo hoy es uno de ellos, un rico caldo de carne y verduras, que tiene muchísimas declinaciones y variantes.
El "pot-au-feu" es EL típico plato de invierno en Francia, que suele hacerse con todos los alimentos en crudo, como mi caldo de carne, pero esta versión va con los alimentos previamente rehogados.
Este paso permite caramelizarlos antes y aportar más sabor y color al caldo, dando un resultado buenísimo, os lo aseguro.

Además, recuerdo que este plato era plato de domingo en mi casa, y todos disfrutábamos mucho cuando lo preparaba mi padre.
Lo servían un poco como el cocido, primero el caldo y luego las verduras y la carne troceada en una tabla. También echaban tuétano a la olla y comíamos la médula untada en un trozo de pan, con sal y pimienta, ¡manjar de Dioses!
Mis padres y mi abuela solían echar una cucharada de Bovril al caldo, cosa que me parecía asquerosa (nunca me ha gustado el Bovril), pero al caramelizar los ingredientes antes y añadir un trozo de panceta ahumada (bacon), no es para nada necesario echarle Bovril, el caldo es mucho más sabroso y oscuro.


El pot-au-feu es de lo más fácil de preparar, sólo requiere tiempo, para hacerse a fuego lento y liberar todos sus aromas.
Os garantizo que cualquiera que entre en casa y huela a este pot-au-feu querrá sentarse a la mesa y levantar la cuchara.

Es ideal para luchar contra el frío y es muy completo, sano y nutritivo, ¡lo tiene todo!
Así que nada de pasar frío, hacedme caso y probad este plato, pasará a vuestros clásicos de invierno, ¡prometido!


Ingredientes (4 personas):
250 g de falda o aguja de ternera (en un solo trozo)
250 g de morcillo/jarrete de ternera  (en un solo trozo)
200 g de bacon ahumado (1 loncha gruesa)
4 zanahorias
2 patatas
1 nabo grande o 2 pequeños
2 puerros (la parte blanca)
1 cebolla
1 trozo de col (repollo)
1 trozo de rama de apio
2 hojas de laurel
1 c.café de tomillo seco
sal y pimienta
agua

Receta:
Primero, prepara la verdura:
  1. Pela y trocea la cebolla.
  2. Corta el puerro a rodajitas, lávalo bien en varios baños de agua fría y escúrrelo.
  3. Lava el trozo de repollo y trocéalo en taquitos.
  4. Lava el apio.
  5. Pela las zanahorias y si son grandes, pártelas en 2 o 4 a lo largo.
  6. Pela el nabo y pártelo en 4 a lo largo.

Prepara las carnes:
  1. Lava los trozos de carne en agua fría, no les quites la grasa.
  2. Trocea el bacon en tacos grandes.

Ahora, en una olla grande (preferiblemente de barro o de hierro fundido), pon los tacos de bacon a fuego medio.
Cuando empiecen a soltar grasa, añade la cebolla y el puerro picados, con una pizca generosa de sal.
Rehoga un par de minutos y agrega el repollo troceado y el apio.
Remueve un poco.
Añade las carnes, las zanahorias y el nabo y cubre con agua hasta casi llenar la olla.
Pela las patatas, trocéalas en 4 a lo largo y échalas a la olla.
Salpimienta, condimenta con el laurel y el tomillo, y deja cocer a fuego medio/bajo (tiene que burbujear suavemente) durante hora y media.
En olla exprés, serían 45-50 minutos.
Al cabo de este tiempo, ya está listo para tomar pero si lo dejas reposar y lo comes recalentado, ¡está aún mejor!

Yo no sigo la tradición familiar y prefiero comer el caldo junto con la verdura y servir la carne aparte.


Lo normal es que sobre, así que cuelo el caldo y lo congelo para otros platos.

Con la verdura y la carne sobrante, suelo hacer dos cosas. O bien hago una crema de verduras y ensalada de carne ("carnecita") o bien troceo verduras y carne y las hago gratinadas al horno junto con bechamel con queso (capa de verduras + carne / capa de bechamel con queso / capa de verduras + carne / capa de bechamel con queso / queso rallado).

Espero que os haya gustado y que os animéis a probarlo, ahora que el frío invita a comer platos de cuchara...
¡Que os aproveche!


jueves, 12 de enero de 2017

Turrón de chocolate y frutos secos


Como muchos, tras las fiestas, siempre me cuesta volver a la rutina y ponerme las pilas.
Cualquier tarea se me hace más pesada y me faltan las ganas de ponerme a ello.
No es que el blog sea una "tarea" pero requiere un esfuerzo que a veces me da pereza realizar.

En todo caso, he decidido animarme y compartir con vosotros este recetón, un rico turrón de chocolate casero, copiado casi entero a Su de Webos fritos.
Según mi catador oficial, cada bocado de este turrón es "un trozo de paraíso", y que creo que resume bastante bien lo rico que está...

Si os soy sincera, no soy muy "purista" y debo reconocer que soy más de chocolate blanco o con leche que de chocolate negro pero como bien dice Su en su post, este turrón es más rico que el de LA marca. Todas las tabletas que hice estas Navidades salieron volando.
:-)
Hice varias pruebas, algunas más ricas que otras, de modo que os propongo dos versiones, ambas deliciosas, cuyas diferencias son los tipos de frutos secos y de chocolates.
También preparé versiones "mini", ideales para los niños o para regalar y presentar en la mesa, incorporando una capa superior de chocolate blanco para que se viera el precioso chocotransfer de renos que compré en Postreadicción.


Tras mis pruebas, os puedo decir que los moldes perfectos son los de silicona, bien lavados varias veces para quitar cualquier resto de grasa que podría estropear las barras de turrón, dejando unas manchas blanquecinas en la superficie que les restaría presencia (como veis en las fotos...).
Los hay específicos para turrones (como éste de Ibili), pero moldes tipo "cakes" (como éste de Lekué) os valen perfectamente.
De hecho, también hice los mini turroncitos en este molde de Lekué y salen geniales.

Por supuesto, ni decir que no hace falta esperar la Navidad que viene para hacerlos, ejem...
Nosotros no nos hemos puesto a dieta post-navideña aún.
Es más, esta receta es ideal para terminar con las existencias de manteca que os pudiera haber sobrado tras preparar los mantecados y dulces varios de las Fiestas.
Ahí lo dejo...
;-)

Ingredientes (para 2 tabletas de turrón o 18 turroncitos):
300 g de chocolate negro
200 g de chocolate con leche
(se puede poner 250/250 de cada chocolate)
75 g de manteca de cerdo
300 g de frutos secos tostados sin sal (a vuestra elección)

Capa blanca:
180 g de chocolate blanco para postres
2 c.café rasas de crema de cacahuete

Receta:
Si vas a usar chocotransfer, empieza por recortar el chocotransfer a la medida de tu molde o de cada cavidad. Pon la cara del plástico hacia abajo y el dibujo hacia arriba.

Pon el chocolate blanco a fundir al baño maría (en un bol sobre un cazo con un fondo de agua hirviendo). o al microondas, por tandas de 30 segundos, mezclando entre cada tanda.
Agrega las cucharaditas de crema de cacahuete y mezcla hasta incorporar perfectamente.
Reparte en el/los molde(s) y lleva al frigorífico para que endurezca.

Ahora, si los frutos secos no están tostados, ponte primero con ello.
Personalmente, me gusta tostarlos en casa. Para las nueces de macadamia, como son grandes, las corto por la mitad antes de tostarlas. Lo hago en una sartén, a fuego bajo-medio, vigilando y retirándolas en cuanto empiecen a dorarse.

OJO: si los frutos secos se tuestan demasiado, estarán amargos. No los tuestes mezclados ya que según su tamaño, algunos se tostarían antes que otros, es mejor tostarlos y luego juntarlos. Si te preocupa, cómparlos ya tostados (o fritos) sin sal.

Para las tabletas grandes, hice dos mezclas:
nueces de macadamia (partidas por la mitad) + almendras (a partes iguales)
nueces de macadamia (partidas por la mitad) + avellanas (a partes iguales)

Para los turroncitos:
avellanas + almendras + pistachos (125 g/125 g/50 g)

Pon los chocolates a fundir al baño maría (en un bol sobre un cazo con un fondo de agua hirviendo) o al microondas, por tandas de 30 segundos, mezclando entre cada tanda.
A continuación, funde la manteca al microondas (2 veces 20-30 segundos bastarán). No tiene que hervir, sólo fundirse.
Añade la manteca a los chocolates fundidos y mezcla con una espátula hasta integrar perfectamente.
Entonces echa los frutos secos tostados. Mezcla.
Reparte la mezcla en tus moldes (encima de la capa de chocolate blanco, en su caso).

Deja que cuaje a temperatura ambiente (o en el frigo pero procura no dejarlos en el frigo, que si no, blanqueará el chocolate).

Al desmoldar las tabletas con chocotransfer, ¡no olvides quitarles el plástico! :-)

Ahora sólo quedar ponerte morado... 


¡Que lo disfrutéis!
¡Besos a tod@s!

lunes, 19 de septiembre de 2016

Ajoblanco


Tras una bajada espectacular de las temperaturas, parece que los primeros días del otoño van a ser soleados y muy agradables.
Yo no me quejo, ya sabéis que no soy nada de frío.
Prefiero mil veces tener calor a tener frío, yo soy así.
Y con este solecito tan suave, a mí me siguen apeteciendo platos fríos, lo reconozco.

Estamos en temporada de uvas, y dado que a mí que me encanta esta fruta, no puedo estar más contenta.
El otro día compré un racimo enooorme de uvas rojas bien hermoso, y después de comerlas con queso, me quedaba un poco y se me ocurrió aprovechar y preparar un ajoblanco.

En esta ocasión, he usado ajo ahumado que trajimos de nuestro viaje a Escocia pero la receta es casi la misma con ajo normal y corriente.
Me imagino que con ajo negro debe de saber a gloria también, y estoy deseando probarlo...
En todo caso, iré editando la receta con los dos o tres experimentos más que tengo en mente... :-)

Sobre el ajo ahumado, he de decir que es un producto casi desconocido en España y fuera pero que yo conozco desde pequeña.
Es bastante más suave que el ajo normal y tiene un toque ahumado que aporta un toque muy curioso a los platos.
Tengo publicada en el blog una receta de sopa de ajos ahumados típica de la ciudad de Arleux, en Flandes, que está de muerte...
Es un plato muy reconfortante para los días de frío y no resulta nada fuerte.

Pero bueno, hoy le toca al ajoblanco, que se puede consumir casi todo el año y es muy fácil y barato de preparar.


La receta es de Directo al paladar, aunque un poco adaptada a nuestros propios gustos.
He usado un pan de molde casero, unas almendras de la tienda de frutos secos de mi barrio, que son excelentes, y un aceite de oliva de Huelva buenísimo.
Porque, al ser una receta que usa muy poco ingredientes, es importantísimo usar buenos productos, ya que si no, el resultado final puede ser bastante decepcionante.

Espero que os guste y que os animéis antes de que termine el verano...

Ingredientes (para 1,25 L aprox.):
150 g de miga de pan (preferiblemente de masa dura, tipo "bollo sevillano")
100 g de almendras crudas peladas
1 diente grande o 2 pequeños de ajo (3 de ajo ahumado y si os gusta fuertecito, podéis echar un poco más)
100 ml / 90 g de aceite de oliva virgen extra
20 ml/g de vinagre (de sidra)
1 cdta de sal fina
800 ml/g de agua fría (si te gusta más líquido, 1 L)



Receta:
En la batidora de vaso, pon el pan, el ajo, la almendras, la sal, el vinagre, el aceite y cubre con parte del agua.
Bate hasta conseguir un puré perfectamente liso y homogéneo.
Añade el resto del agua y bate hasta integrar.
Si lo ves muy espeso, puedes añadir más agua.
Deja en el frigo unas 2 h para que asienten los sabores y que esté bien frío a la hora de servir.

Para acompañar, un chorrito de aceite y unas uvas, ¡y listo!



Estás a tiempo de prepararlo hoy, aprovechad antes de que llegue el frío...
;-)

¡Besos a tod@s y buena semana!

jueves, 15 de septiembre de 2016

Bundt cake básico de vainilla


Hoy es oficialmente mi vuelta al cole de los blogs, ¡jeje!
Algunos de vosotros habréis vuelto a primeros de septiembre pero yo, que he trabajado todo julio y agosto, he estado de vacaciones tan ricamente en la playa estos primeros días de septiembre.
Y nos ha venido fenomenal, con la ola de calor que ha hecho hasta ahora...
:-)

Sí, puede que os dé un poco de envidia pero si os sirve de consuelo, también he estado trabajando en este proyecto que os traigo hoy y que me tiene muy ilusionada...
Os lo anunciaba hace unas semanas en las redes, os tenía algo muy chulo preparado, y ¡ya ha llegado el momento de desvelar la sorpresa!

Tenemos nueva sección en el blog... ¡una sección de Bundt Cakes, sí!
¿Ah que es genial?
Yo estoy que no quepo en mí, ¡os lo juro!

Además, he creado un logo bien bonito para la ocasión, mirad:




¿Qué os parece? Es muy chulo, ¿verdad?

Llevo tiempo dándole vueltas al tema para saber cómo plantearlo y trabajando en ello y por fin está listo y puedo compartirlo con vosotros...
Además, aprovechando el cambio, le he dado otro empujoncito al diseño general del blog y ya está todo súper organizado y clasificado, ¡qué contenta estoy!

Ahora están todas las recetas y las mesas ordenadas por categoría en forma de índice, los apartados específicos de temporada y ocasiones especiales serán actualizados y publicados en su debido momento, peeeeero lo que más ilusión me hace, es poder darle más visibilidad a dos elementos que son para mí clave en el blog: las Recetas de Flandes y los Bundt Cakes.

Estos últimos ya se han convertido en una auténtica adicción para mí y, ya que tengo tantos moldes taaaaan bonitos, he decidido sacarles más partido y dedicarle un espacio único y especial a estos bizcochos en el blog...
Ya veréis, en el apartado de bundt cakes, os enseño los moldes con fotografías enlazadas a recetas preparadas en dichos moldes, que iré completando con el tiempo y las publicaciones.
Aquí tenéis el enlace para ir a cotillear...
¡Espero que os guste tanto como a mí!

De hecho, la receta de hoy la he preparado en este precioso molde Garland de Nordic Ware, que aún no había estrenado por aquí...

  


Ahora, por supuesto, no podía estrenar esta nueva sección sin una receta estrella, ¿verdad?
¿Y qué es mejor que un básico para empezar de cero?
Así que la receta de hoy es una entrada doble:
receta básica de bundt cake de vainilla
  + 
tutorial paso a paso de elaboración de un bundt cake clásico.
¿No es genial?

Ya os había hablado de dos tutoriales básicos que son súper útiles para los que quieren elaborar bundt cakes y no saben por dónde empezar: éste de ILBC y éste de Bea Roque, pero echaba de menos tener yo un post personal explicando todo eso + mis propias recomendaciones en cuanto a pruebas y experimentos.
De modo que ya está hecho, aquí tenéis mi receta básica de un bundt cake clásico, para moldes individuales grandes (10 cups) o moldes mini tipo "bundlettes" (5 cups), con recomendaciones personales que os pueden ser útiles.

Por supuesto, esta es mi versión del bundt cake "perfecto", elaborada a lo largo de mis propias experiencias.
No pretendo tener LA receta del bundt cake, sólo es mi receta básica infalible, elaborada a partir de varias pruebas y la que mejores resultados me da.
Y como una imagen vale más que mil palabras, aquí tenéis una foto del corte, para que veáis la textura que tiene por dentro...


Siendo verano, no veía mejor forma de acompañar estas mini delicias que con unos melocotones salteados con mantequilla a la vainilla, pero cualquier acompañamiento os vale: coulis de fresa y chocolatecobertura de chocolatesirope de sandía...

Me imagino que querréis pasar al tutorial ya, así que ¡al lío!


Ingredientes:
Para un molde 10 cups (2,4 L):
240 g de mantequilla sin sal (a temperatura ambiente)
320 g de azúcar blanco
4 huevos camperos
420 g de harina corriente
5 g de levadura química (tipo Royal)
5 g de bicarbonato sódico
2 g de sal fina (1 buena pizca)
300 ml de buttermilk (o leche semidesnatada con 10 gotas de vinagre o zumo de limón)
125 g de yogur griego sin azúcar (1 bote) > o nata, sour cream, crème fraîche, queso de untar...
3 c.café (tsp) de extracto de vainilla

Para un molde 5 cups (1,2 L):
120 g de mantequilla sin sal (a temperatura ambiente)
160 g de azúcar blanco
2 huevos camperos
210 g de harina corriente
3 g de levadura química (tipo Royal)
3 g de bicarbonato sódico
1 g de sal fina
150 ml de buttermilk  (o leche semidesnatada con 5 gotas de vinagre o zumo de limón)
65 g de yogur griego sin azúcar (1 bote) > o nata, sour cream, crème fraîche, queso de untar...
1 y 1/2 c.café (tsp) de extracto de vainilla

Para acompañar:
azúcar glace
1 melocotón amarillo
1 paraguayo
1 cdta de azúcar moreno
20 g de mantequilla
1 vaina de vainilla

Receta:
Primero, empieza por preparar todos los ingredientes:
  • Pésalos todos y deja que se atemperen (sobre todo la mantequilla y los huevos).
  • Si no tienes buttermilk, prepáralo mezclando la leche con el vinagre o zumo de limón (verás que al cabo de unos minutos adquiere otra textura, se forma el suero de leche o "buttermilk").
  • Tamiza la harina junto con la levadura, el bicarbonato y la sal.


Ahora, pon el horno a precalentar a 180 ºC, calor arriba y abajo.
>Aquí, es importante conocer tu horno, cada uno es un mundo. Yo uso un termómetro externo para asegurarme de la temperatura. Es una herramienta muy útil y recomiendo tenerlo, porque es muy útil en repostería en general. En todo caso, el horno deber estar caliente al meter el bizcocho, de ahí que haya que precalentarlo bastante tiempo antes de ponerse a preparar la masa.

En una fuente grande (o el bol de tu robot de cocina), bate la mantequilla cortada en trozos junto con el azúcar a velocidad alta durante unos 3-5 minutos hasta que se forme una crema homogénea.


Entonces baja la velocidad y añade los huevos, ligeramente batidos, de uno en uno (no añadas el siguiente antes de que el anterior esté perfectamente incorporado).


Vierte el extracto de vainilla y sigue batiendo.

Cuando esté incorporado, añade 1/3 parte de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato.

Cuando esté incorporada, agrega el buttermilk (o la leche).

Cuando esté incorporado, añade otra 1/3 parte de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato.

Cuando esté incorporada, agrega el yogur griego.

Cuando esté incorporado, añade el resto de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato.

Una vez todo bien integrado, apaga la batidora y comprueba que todo esté bien repartido mezclando un poco a mano con una espátula o cuchara. Como ves, la masa es bastante espesa pero muy lisa.

Ahora, engrasa tu molde con spray desmoldante (o aceite o mantequilla fundida con la ayuda de un pincel) y vierte la masa en el molde.
>Si usas un molde que no es de Nordic Ware, tendrás que engrasarlo y enharinarlo. La grasa puede ser aceite vegetal o mantequilla fundida, extendidos con un pincel. En vez de harina, se puede sustituir por cacao en polvo para darle color y sabor a la capa exterior.
Si tu molde es de Nordic Ware o tiene muy bien revestimiento antiadherente, con engrasar solamente será suficiente.

>La técnica para moldes tipo bundt cakes es verter sólo por un lado y dejar que sea la masa la que busca su sitio. Sin embargo, hay ciertos moldes que tienen muchas hendiduras y requieren "un poco de ayuda". Este molde "Garland" de Nordic Ware es un poco complicado de rellenar, siendo las cavidades más pequeñas y con muchos recovecos... En este caso, tienes que verter la masa sobre todo el fondo del molde, en cada recoveco, hasta llenar todos los huecos, y luego verter el resto de masa por un lado sólo.

Llena el molde hasta las 3/4 partes de su capacidad. No lo llenes más o se te desbordará.

Alisa la superficie con una cuchara si lo ves necesario, para repartir la masa de manera uniforme.
Pon un trapo en la encimera y golpea el molde contra ella para repartir bien la masa y evitar que se cuelen burbujas de aire dentro del bizcocho.

Ondea el molde horizontalmente para que la masa vaya formando una capita en los filos exteriores e interiores para que, al subir en el horno, el bizcocho lo haga de forma más lisa y se quede luego más plano.
Tapa con papel de aluminio, recogiendo bien los bordes exteriores y dejando el agujero de la chimenea central del molde abierta (para Bundlettes, como ves aquí, se dejan 6 agujeros donde cada chimenea).
> Este paso no es obligatorio pero no lo hago siempre. A mí me resulta muy cómodo porque el papel de aluminio permite que no se me queme la parte superior del bizcocho mientras se hornea (cosa que suele pasar cuando un bizcocho está 60 minutos en mi horno) y también reparte mejor el calor en la superficie, lo que permite obtener un fondo del bizcocho más plano e igualado cuando se le da la vuelta.
Molde Bundlettes:
Molde 10 cups:

Hornea el bizcocho a 180 ºC durante unos 30 minutos para Bundlettes (5 cups) o 60 minutos para Bundt Cake (10 cups). > Existen ciertos modelos de 9 cups (2,15 L), en este caso recomiendo ajustar las cantidades y comprobar la cocción a los 50 minutos. En todo caso, si no controlas mucho tu horno, te recomiendo empezar a comprobar a los 45 minutos, pinchando el bizcocho hasta el centro con un palillo o un cuchillo (tras levantar el papel de aluminio), y si sale limpio y seco, el bizcocho está listo.

Al cabo de este tiempo, saca el molde del horno, verás que la masa ha subido y que toca el papel de aluminio.
Quítale inmediatamente el papel de aluminio y deja enfriar unos 15 minutos (más si hace calor) sobre una rejilla antes de desmoldar.
Bundlettes:
Bundt cake:


>Para asegurarte de que está listo para desmoldar, tienes que mover el molde horizontalmente, si ves que el bizcocho se despega de las paredes del molde, está listo para darle la vuelta. En todo caso, verás cómo encoge el bizcocho y se despega él solo del molde.
Es importante comprobar eso si tu molde es de silicona, cerámica o no tiene buen revestimiento, ya que se podría quedar pegado y se te echaría a perder todo el trabajo previo simplemente por eso (más de una rabieta he tenido yo por eso...).

Mira, lo mismo que en la foto anterior se ve el bizcocho por encima del borde del molde, ahora ha bajado y está al nivel o más bajo incluso que el borde del molde:
Bundlettes:
Bundt cake:

Desmóldalo sobre la rejilla y déjalo enfriar totalmente antes de servir. > Si quieres, en caso de que se haya tapado el agujero central como es el caso aquí, puedes recortar el hueco pasando delicadamente un cuchillo por la superficie, como es muy tierno, no te costará y será más fácil hacerlo ahora que luego una vez dado la vuelta...
Bundlettes:
Bundt cake:

¡Tachán! Ya sólo queda esperar para disfrutar y decorar... O no... ;-)

Como os comentaba, para acompañar estas bundlettes, he preparado unos melocotones salteados.
Para ello, fundes la mantequilla en una sartén, añades una cucharadita de azúcar moreno y una vaina de vainilla abierta y raspada (con semillas incluidas). Mezclas y echas los melocotones troceados (previamente lavados y secados). Cuando estén bien cubiertos de mantequilla y ligeramente dorados, apagas el fuego y listo.
Con los bizcochos cubiertos con azúcar glace, rellenas el agujero central con fruta y decoras con la vaina de vainilla (partida en 6 trozos en este caso).
¡Una maravilla!


¿Quién se apunta a una bundlette?




Bueno, pues ahora que hemos disfrutado de este bizcocho, os dejo que vayáis a cotillear la nueva sección, en la que he habilitado los comentarios para que me deis vuestra opinión.
;-)

Que la disfrutéis, ¡besos a tod@s!