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jueves, 8 de febrero de 2018

Ficelles picardes


¡Feliz Año amig@s!
Sé que es muy tarde para desearos un feliz año nuevo pero, dado que es el primer post del año 2018 que publico, aquí va mi felicitación.
:-)

Y para empezar con buen pie, os traigo una receta muy especial, típica de la zona de Flandes, ¡las ficelles picardes!
Este plato son unas crêpes saladas rellenas con jamón cocido y champiñones, gratinados al horno.
Existen dos versiones, una con bechamel y otra más sencilla con nata espesa, que es la que prefiero, ya que me resulta menos pesada.

Hace unos días, el día 2 de febrero, celebramos la Candelaria y, en Francia, ese día se celebra comiendo crêpes, así que ¿qué mejor motivo que ése para preparar unas ficelles picardes?
También es una buena opción para aprovechar las crêpes restantes que no os hayáis comido en la "Chandeleur".

Ya os he contado en varias ocasiones de dónde viene esta tradición pero, aunque existen varias interpretaciones, simplemente os cuento brevemente.
Lo más probable parece ser que la Candelaria es el día de la vuelta de la luz, el día en el que más se nota que los días se hacen más largos de nuevo, y cae siempre 40 días después de la Navidad.
Para representar la luz, se encienden candelas y se preparan unos discos de masa que representan el Sol.

Yo no falto a esta tradición y, cada año, preparo unas crêpes, puesto que es el único día del año que las como.
Ya tengo distintas preparaciones de crêpes publicadas, y son muchas las variaciones que se pueden hacer con ellas, tanto dulces como saladas, pero la versión de hoy es, además, ¡una receta de Flandes!

Os animo a probarlas, ya que no son nada difíciles de preparar y son totalmente adictivas...
Además, os cuento cómo se hace paso a paso, con fotos, así que ¡no hay excusas!
¡Vamos allá!

Ingredientes (para 4 personas):
Para las crêpes (necesitaremos 4 grandes, saldrán 2 o 3 más por si acaso):
500 ml de leche
3 huevos camperos
180 g de harina corriente
1 c.sopera de aceite de girasol + un poco más para la sartén
1/2 c.café de sal

Para el relleno:
1 chalota grande (o 1/2 cebolla en su defecto)
250 g de champiñones
100 ml de nata espesa (para montar, 35% m.g.)
75 g de queso rallado (preferiblemente Emmental o Maasdam)
4 lonchas de jamón cocido
mantequilla
sal y pimienta

Para gratinar:
75 g de queso rallado
100 ml de nata espesa (para montar, 35% m.g.)

Receta:
Primero, prepara las crêpes.
Para ello, en una batidora de vaso, o en recipiente profundo o una jarra junto con una batidora de mano, pon la harina, la sal, los huevos y el aceite, en este orden.
Bate hasta mezclar perfectamente.
No deben quedar grumos ni partes mal mezcladas. Ve agregando la leche y bate hasta integrar completamente.
Tapa y deja reposar en del frigo durante una hora.

En una sartén grande (yo uso mi paellera), extiende un poco de aceite de girasol (ayuda usar papel de cocina). Cuando esté caliente, vierte un cazo en el centro de la sartén y ve girando e inclinando la sartén para extender la masa en círculo.
Cuando veas que empiecen a dorarse y despegarse los filos, mueve la sartén para despegar la crêpe.

Dale la vuelta con la ayuda de una espátula. Deja como 30 segundos / 1 minuto más al fuego y aparta a un plato.
Ve apilando las crêpes hasta terminar con la masa.
Puede que tengas que engrasar un poco más la sartén cada 2-3 crêpes.

Ahora, prepara el relleno.
Pela y pica la chalota y limpia y trocea los champiñones.
En una sartén, funde un poco de mantequilla y rehoga la chalota.
Cuando esté transparente, añade los champiñones y salpimienta.
Cuando estén hechos, agrega la nata.
Deja a fuego suave hasta que esté suficientemente espeso para para la cuchara y deje un rastro.
Entonces añade el queso rallado.
Mezcla hasta que quede integrado y apaga el fuego.

Ve calentando el horno a 220ºC por arriba.
Para montar las ficelles, extiende una loncha de jamón cocido sobre un lado de la crêpe y extiende 3-4 c.soperas de relleno en el centro.
Ve doblando la crêpe de forma que la loncha de jamón quede doblada en dos, así:
Dobla las extremidades para cerrar la ficelle por la izquierda y la derecha.
Termina de doblar y enrollar la crêpe para cerrarla completamente.
Ve haciendo las 4 ficelles y ponlas en una fuente para horno.
Extiende la nata restante encima y cubre con el queso rallado.

Hornea con calor arriba hasta que quede gratinado.
Sirve enseguida, con un poco de ensalada.



Es una receta muy típica de mi tierra y que a mi, personalmente, ¡me encanta!
Espero que os haya gustado y que os animéis...

¡Un abrazo para tod@s!

domingo, 30 de abril de 2017

Bundt cake de carne y repollo al estilo balcánico


El frío ha vuelto amigos, sí, sí.
Y encima con lluvia y cielos nubosos...
De verdad, menos mal que sé que no va a durar porque si no, menuda depresión, con lo feliz que estaba yo con la llegada de la primavera...

En fin, ¡al mal tiempo, buena cara!
Y quien dice buena cara, dice buena receta calentita y sabrosa para olvidarnos del frío. 
Así que os traigo una receta muy rica y reconfortante, con un ingrediente de temporada: la col, y con forma muy especial: ¡de bundt cake!

Os pareceré pesada con los bundt cakes, bundt cake por aquí, bundt cake por allá, últimamente parece que sólo publico recetas en forma de corona...
Pero seamos sinceros, cualquier cosa presentada en un molde de esos ya se ve de otra manera, ¿verdad?
:-)

El caso es que de todos los bundt cakes que tenía publicados, ninguno era salado, ¡ninguno!
Vale, el último ha sido un poco diferente, ya que no fue un bizcocho sino una jalea, pero no dejaba de ser dulce.
Y teniendo en cuenta que los días buenos se están acercando peligrosamente, no está demás reducir un poco el consumo de dulces y pensar en otras opciones menos "calóricas".

Así que he decidido ponerle remedio y hoy vengo con un bundt cake salado, ¡el primero!
Y debo admitir que ¡nos ha encantado!

No es precisamente un bizcocho sino más bien un pastel pero lo mismo da, mientras esté así de rico.
:-P
Se trata de un pastel de carne, inspirado en los "sarmale", estos famosos rollitos rumanos de repollo rellenos con carne.
La idea me vino de una foto que vi publicada en Facebook, pero no ha habido manera de volver a encontrarla para enlazarla así que no os la puedo enseñar...

En toda la península balcánica existen variantes de este tipo de rollitos, de modo que mi versión no se ajusta a ninguna en concreto, como siempre, es una adaptación "a mi manera".
He intentado mezclar varias recetas y el resultado ha salido mejor que bien.
:-)

Por supuesto, como veis, se puede servir tal cual lo desmoldáis, con unas patatas al vapor o solamente con pan.


Pero os recomiendo acompañarlo con una rica salsa de tomate, le va de maravilla al pastel.
Y siendo un acompañamiento muy típico de los sarmale, no es ningún sacrilegio, es una opción totalmente válida.
En mi caso, se trata de un tomate frito eco comprado en el LIDL, al que estoy enganchada de lo rico que está, os lo recomiendo.


Eso sí, es un pastel muy grande, salen como 14-16 raciones.
No os preocupéis, si no vais a comer todo en el momento, se puede congelar perfectamente en porciones.

Así que espero que os animéis, aprovechando que las coles están de temporada.
No os va a defraudar...


Ingredientes (para un molde de corona 9 cups o dos tipo plum cake de 25 cm):
1 repollo de unos 700 g-1 kg
1 kg de carne de cerdo picada
200 g de bacon ahumado
100 g de arroz largo
3 cebollas
2 dientes de ajo
2 huevos camperos
3 c.café generosas de pimentón dulce
1 c.café generosa de pimentón picante
2 c.café generosas de sal fina
10 vueltas de molino de pimienta
2 hojas de laurel
4 ramas de tomillo fresco (o 1/2 c.café seco)

Para acompañar:
salsa de tomate frito
unas ramas de tomillo (opcional)

Receta:
Pon una olla con agua a hervir.
Lava la col, quítale el troncho y ponla en el agua hirviendo.


Al cabo de 20 minutos, empieza a quitarle las hojas de una en una y pásalas a un plato a que escurran.
Deja cocer la col en el agua y ve quitando las hojas conforme se van soltando un poco.
Para esta col de unos 700 g, yo necesité como 1 h de cocción en el agua hirviendo para separar todas las hojas.
Ya con las hojas templadas en el plato, con un cuchillo, corta la parte más dura del centro de cada hoja.


Mientras las hojas de col se van cociendo, precuece el arroz en agua hirviendo unos 10 minutos.
Al escurrirlo, pásalo por agua fría para cortar la cocción.
Corta el bacon ahumado a daditos pequeños.
Pela la cebolla y el ajo y pícalos.
En una cazuelita, rehoga la cebolla y el ajo con una pizca de sal junto con el laurel y el tomillo en un fondo de aceite de oliva. Añade el bacon picado. Cuando la cebolla esté pochadita, añade las especias y deja al fuego un par de minutos más.

En una fuente grande, mezcla la carne con el huevo y la mezcla de cebolla y bacon.
No olvides quitar las hojas de laurel y las ramas de tomillo, pero raspa estas últimas para que las hojitas sí se queden en la carne.
Usa un tenedor o la mano para mezclar perfectamente.


Ahora, engrasa el molde con aceite de oliva con la ayuda de un pincel.
Pon el horno a precalentar a 200 ºC, con una fuente con agua dentro (será la del baño María, tiene que caber tu molde dentro de esta fuente).

Ve forrando las paredes del molde por dentro con las hojas más grandes de repollo. Puede que tengas que cortar alguna por la mitad. Intenta deja la parte más "bonita" al fondo para que se quede mejor al desmoldar.
Deja unas 8-10 hojas para terminar de forrar (las más grandes) y pica el resto de hojas (el corazón y hojas pequeñas).



Añade la col picada a la carne.
Rellena el molde con la carne, presionando para que vaya ajustándose a la forma del molde.
Puede que tengas que ajustar las hojas mientras rellenas.
Llegando a la parte superior, añade mitades de hojas de col en los filos para "sellar" el pastel.


Una vez hayas llenado el molde con toda la carne, cubre completamente con el resto de hojas de repollo que tenías reservadas.


Tapa con papel aluminio, dejando el agujero central de la chimenea abierto.


Lleva el pastel al horno, dentro de la fuente al baño María, y cuece durante 2h à 200 ºC.
Apaga el horno y deja otra 1/2 h en el horno.
Al cabo de este tiempo, saca del horno, quita el papel de aluminio y desmolda en un plato. Ten cuidado, soltará jugo al darle la vuelta, de modo que es mejor desmoldar encima del fregadero y dejar que escurra su jugo.
Puede que, en la superficie de las hojas de col, haya unas cositas marrones, que provienen del jugo que suelta la carne al cocer. Sólo tienes que rasparlas delicadamente con una cucharrilla, con el pastel recién desmoldado.


Para servir, recomiendo acompañarlo con una salsa de tomate frito.
Puedes echarla en el hueco central del pastel, en cuyo caso necesitarás servirlo en una fuente honda (si no, al partir el primer trozo, se te derramará toda la salsa de tomate en la mesa), o en una jarrita aparte para que cada uno se eche la cantidad que quiera.

Este bundt cake está muy rico recién sacado del horno pero se puede hacer el día anterior y calentar en el microondas a la hora de servir (como 10 minutos a 800W, sin la salsa de tomate).


Quizá no sea el bundt cake más bonito que hayáis visto pero sin duda está muy rico, así que espero que le deis una oportunidad.
Nosotros, ¡repetiremos sin duda alguna!

Os dejo disfrutar del domingo y del puente, que el mío empieza ahora y pienso disfrutarlo.
¡Besos a tod@s!


jueves, 19 de enero de 2017

Pot-au-feu


No hace falta que lo diga pero ¡¡¡qué fríiiiooooo!!!
Esta ola siberiana está pegando muy fuerte y yo me llevo el mayor tiempo posible en casa, bien abrigadita.
Para calentarme, vivo a base de infusiones y cremitas de verduras, y por supuesto, platos de cuchara que me calientan hasta los huesos.
:-)

El plato que os traigo hoy es uno de ellos, un rico caldo de carne y verduras, que tiene muchísimas declinaciones y variantes.
El "pot-au-feu" es EL típico plato de invierno en Francia, que suele hacerse con todos los alimentos en crudo, como mi caldo de carne, pero esta versión va con los alimentos previamente rehogados.
Este paso permite caramelizarlos antes y aportar más sabor y color al caldo, dando un resultado buenísimo, os lo aseguro.

Además, recuerdo que este plato era plato de domingo en mi casa, y todos disfrutábamos mucho cuando lo preparaba mi padre.
Lo servían un poco como el cocido, primero el caldo y luego las verduras y la carne troceada en una tabla. También echaban tuétano a la olla y comíamos la médula untada en un trozo de pan, con sal y pimienta, ¡manjar de Dioses!
Mis padres y mi abuela solían echar una cucharada de Bovril al caldo, cosa que me parecía asquerosa (nunca me ha gustado el Bovril), pero al caramelizar los ingredientes antes y añadir un trozo de panceta ahumada (bacon), no es para nada necesario echarle Bovril, el caldo es mucho más sabroso y oscuro.


El pot-au-feu es de lo más fácil de preparar, sólo requiere tiempo, para hacerse a fuego lento y liberar todos sus aromas.
Os garantizo que cualquiera que entre en casa y huela a este pot-au-feu querrá sentarse a la mesa y levantar la cuchara.

Es ideal para luchar contra el frío y es muy completo, sano y nutritivo, ¡lo tiene todo!
Así que nada de pasar frío, hacedme caso y probad este plato, pasará a vuestros clásicos de invierno, ¡prometido!


Ingredientes (4 personas):
250 g de falda o aguja de ternera (en un solo trozo)
250 g de morcillo/jarrete de ternera  (en un solo trozo)
200 g de bacon ahumado (1 loncha gruesa)
4 zanahorias
2 patatas
1 nabo grande o 2 pequeños
2 puerros (la parte blanca)
1 cebolla
1 trozo de col (repollo)
1 trozo de rama de apio
2 hojas de laurel
1 c.café de tomillo seco
sal y pimienta
agua

Receta:
Primero, prepara la verdura:
  1. Pela y trocea la cebolla.
  2. Corta el puerro a rodajitas, lávalo bien en varios baños de agua fría y escúrrelo.
  3. Lava el trozo de repollo y trocéalo en taquitos.
  4. Lava el apio.
  5. Pela las zanahorias y si son grandes, pártelas en 2 o 4 a lo largo.
  6. Pela el nabo y pártelo en 4 a lo largo.

Prepara las carnes:
  1. Lava los trozos de carne en agua fría, no les quites la grasa.
  2. Trocea el bacon en tacos grandes.

Ahora, en una olla grande (preferiblemente de barro o de hierro fundido), pon los tacos de bacon a fuego medio.
Cuando empiecen a soltar grasa, añade la cebolla y el puerro picados, con una pizca generosa de sal.
Rehoga un par de minutos y agrega el repollo troceado y el apio.
Remueve un poco.
Añade las carnes, las zanahorias y el nabo y cubre con agua hasta casi llenar la olla.
Pela las patatas, trocéalas en 4 a lo largo y échalas a la olla.
Salpimienta, condimenta con el laurel y el tomillo, y deja cocer a fuego medio/bajo (tiene que burbujear suavemente) durante hora y media.
En olla exprés, serían 45-50 minutos.
Al cabo de este tiempo, ya está listo para tomar pero si lo dejas reposar y lo comes recalentado, ¡está aún mejor!

Yo no sigo la tradición familiar y prefiero comer el caldo junto con la verdura y servir la carne aparte.


Lo normal es que sobre, así que cuelo el caldo y lo congelo para otros platos.

Con la verdura y la carne sobrante, suelo hacer dos cosas. O bien hago una crema de verduras y ensalada de carne ("carnecita") o bien troceo verduras y carne y las hago gratinadas al horno junto con bechamel con queso (capa de verduras + carne / capa de bechamel con queso / capa de verduras + carne / capa de bechamel con queso / queso rallado).

Espero que os haya gustado y que os animéis a probarlo, ahora que el frío invita a comer platos de cuchara...
¡Que os aproveche!


viernes, 22 de julio de 2016

Quiche de puerros, feta y bacon


Soy consciente de que la última receta que publiqué también fue una especie de quiche pero me da igual, tenía que publicar esta receta ya.
Y oh, sorpresa, también es una recomendación, aunque ligeramente adaptada, pero esta vez del maravilloso blog de Josephine Malene, A Tasty Love Story.

Si no lo conocéis, os recomiendo una visita, os encantará.
Prepara platos sanos, sabrosos, y de todo tipo, tanto dulces como salados, con una presentación y unas fotografías muy atractivas.

En esta ocasión, justo tenía todos los ingredientes necesarios (salvo los puerros, que compré expresamente para hacer la receta), y a pesar del calor horrible que hace en Madrid (y lo digo YO, que adoro el calor), tenía tan buena pinta que me animé a encender el horno para prepararla.

Como podéis deducir, no lo lamento para nada porque ¡el resultado fue excepcional!
Las proporciones son perfectas y el sabor es muy equilibrado y realmente bueno.


Haciéndola, tuve mis dudas sobre la cantidad de masa, ya que la corteza sale bastante fina y, en consecuencia, hay que manejarla con cuidado, pero al final resulta perfecta en cantidad para el relleno.
Por otro lado, en su receta, no pone la cantidad de puerros, así que improvisé al cálculo y a mí me pareció ideal así (con 3 puerros).
La tomamos fría (hecha por la noche para almorzar al día siguiente) pero la volveré a preparar en invierno para probarla caliente porque al sacarla del horno, olía a gloria...


He usado mi tartera rectangular desmontable de unos 20 * 30 cm y creo que se podría usar una tartera redonda de 22 cm de diámetro en su lugar.
Os la recomiendo muchísimo, entre otras cosas para llevárosla fría de picnic, en porciones pequeñas, ¡es ideal!

Si queréis consultar la receta original, pinchad aquí.
Y si no, aquí os dejo mi versión...
;-)

Ingredientes:
Para el fondo de tarta:
140 g de harina integral (en mi caso, espelta y trigo)
40 g de harina de trigo corriente
100 g de mantequilla fría
10 g de agua fría
3 g de sal fina

Para el relleno:
3 puerros gorditos (la parte blanca)
100 g de bacon ahumado natural
120 g de queso feta
3 huevos camperos
200 ml de nata para cocina (18% m.g.)
sal y pimienta

Receta:
Primero, prepara el fondo de tarta.
En la picadora, pon todos los ingredientes y tritura hasta que se haga una bola de masa homogénea.
Estírala con el rodillo entre dos hojas de film y cubre el fondo del molde.
Como es poca masa, tendrás que estirarla bien fina, da justo para una tartera mediana.
Pincha toda la superficie con tenedor y pon el el frigo 1/2 h.

Mientras tanto, precalienta el horno a 175 ºC y prepara los ingredientes del relleno: trocea la parte blanca de los puerros a tiras finas (medias rodajas), lava y escurre bien, corta el bacon y el feta a tiras o daditos pequeños.
Al cabo de la 1/2 h, pon la masa al horno para que se vaya haciendo. Tendrá que estar 12-15 minutos.

Mientras, prepara el relleno.
En una sartén, saltea el bacon para que suelte su grasilla y se vaya dorando.
Añade los puerros picados con una pizca de sal y deja hasta que estén pochaditos.
En un bol, bate los huevos, agrega la nata, sal y pimienta.

Saca el fondo de tarta del horno, cubre con los puerros con bacon, reparte el feta encima y cubre con la mezcla de huevo y nata.
Hornea unos 30 minutos o hasta que veas la superficie cuajada y dorada.


Y aquí tenéis el resultado, bien rico y sabroso...
Si queréis darle un toque de frescor, podéis esparcir un poco de albahaca o romero frescos encima, combinará muy bien con los sabores principales.


Aquí os dejo con el corte, a ver si os animáis y me contáis qué tal...
;-)


Os dejo babeando, que yo voy a intentar aprovechar el viernes a tope para estar libre este fin de semana y no tener que trabajar...

¡Que tengáis un buen finde!
¡Besos a tod@s!


lunes, 30 de mayo de 2016

Steak Tartare


Hace unas semanas, fui a comer a un restaurante que me habían recomendado, ya que tenía muchas ganas de probar su steak tartare, tras ver las fotos que el local tenía publicadas.
No quiero ni mencionar el sitio, puesto que nuestra experiencia fue lamentable y que salí de allí dececpionadísima, pero podéis ver qué pasó aquí por si os interesa y queréis saber donde NO ir a comer/cenar.

Esta noche, volví a casa con ganas de comer un steak tartare en condiciones, y una de mis principales referencias en la materia es el steak tartare que prepara mi padre.
 He de reconocer que soy carnívora, de los de comer la carne hasta cruda, y de vez en cuando me gusta darme un capricho y comerme una hamburguesa, un entrecôte, un carpaccio o un buen steak tartare.
Ojo, eso no quita que también me encante la fruta, la verdura, el pescado y el marisco, eh, que yo soy muy comilona y como de todo.
:-)
Pero os confieso que desde pequeña me encanta el steak tartare.
Era uno de mis platos favoritos, de los que recuerdo como un plato especial.
Cuando lo preparaba mi padre, siempre era un sábado al mediodía, para comerlo con patatas fritas, porque sí, en mi casa, de toda la vida, sólo se comen patatas fritas los sábados al mediodía. Con entrecôte, con pollo asado, con steak tartare, da igual, pero sólo los sábados al mediodía.

Lo presentaba con la carne de buey picada al centro y todos los condimentos en montoncitos alrededor y la yema en su media cascarita bien lavada en el medio.
Quedaba muy bonito y bien presentado, como en un restaurante.
*_*

Otras veces, íbamos los domingos a Bélgica a comprar carne cruda picada y filet américain, y para cenar, comíamos  la carne tal cual untada en pan belga (sí, hacen un pan especial muy blando y cortado a rebanadas muy finas).
Ahora no me atrevería a hacer lo mismo pero en aquel entonces, lo veía muy normal, ¡jeje!

Total, que a los pocos días de esta lamentable experiencia en el restaurante en cuestión, decidí preparar el steak tartare como lo ha hecho mi padre toda la vida (un poco versionado según mis gustos), con sus patatas fritas caseras para acompañar, y así quitarme el gusanillo que se me había quedado.
Compartí una foto en en las redes, y viendo el éxito que tuvo, he decicido compartirlo.

No pretendo daros LA receta universal ni mucho menos.
Sólo es la receta que hemos hecho en casa desde siempre y es una de las formas en las que me gusta a mí, pero existen otras recetas que difieren mucho y están increíbles.
En todo caso, os aseguro que así está muy bueno.
:-)

Por supuesto, no hace falta deciros que la carne tiene que estar muy fresca, preferiblemente comprada a un carnicero de confianza, o previamente congelada y descongelada (en el frigorífico) para evitar sustos.
Podéis hacerlo más picante, tenéis que ir probando hasta encontrar el punto que os guste.
A mí me gusta un poco picante pero poco.

Espero que os guste...


Ingredientes (1-2 personas):
1 filete de ternera de añojo (250 g)
1,5 cc de mayonesa
1,5 cc de mostaza de Dijon
unas gotas de Tabasco (en su defecto, 2 mini guindillas de Cayena secas)
1 tallo fino de cebolla fresca (la parte blanca) o 1 chalota pequeña
5 ramas de perejil (las hojas)
2 cc de alcaparras en vinagre
1 yema de huevo
sal en escamas
(opcional: 1 cc de salsa Worcester)

Para acompañar:
1 patata hermosa por persona
aceite para freir
sal fina

Receta:
Primero, quítale cualquier nervio o tendón a la carne para dejarla bien limpia
Pícala (con un cuchillo bien afilado) a taquitos (el tamaño es al gusto, a mí me gusta de unos 5 mm).
En una fuente, mezcla la carne con la mostaza, la mayonesa y el Tabasco (o la Cayena previamente rota con los dedos, con sus semillas).
Pica la cebolla fresca y el perejil. Agrégalos a la carne junto con las alcaparras.
Sala al gusto y mantén en el frigo mientras preparas las patatas fritas.

Pon el aceite a calentar.
Pela la(s) patata(s) y córtala(s) a bastoncitos. Pásalos por agua fría.
Cuando esté el aceite bien caliente, echa las patatas escurridas y deja que se vayan haciendo.
Cuando vea que se hayan transparentado, sácalas con una espumadera y pásalas a una fuente.
No apagues el fuego.
Pasados unos 2 minutos, vuelve a poner las patatas en el aceite y deja que se terminen de hacer y dorar. (el "reposo" permite que las patatas se ahuequen un poco y queden crujientes).
Sácalas con una espumadera y  pásalas a una fuente con un papel de cocina para absorber el aceite.
Sala y remueve.

Con la ayuda de un aro de cocina, emplata el streak tartare y forma un huequecito en el centro con una cucharilla. Separa la clara de la yema del huevo (guarda la clara para cualquier otro plato, hasta la puedes congelar) y pon la yema en el hueco del centro de la carne. Pon unas escamas de sal encima de la yema.
Sirve con las patatas fritas.



¡Manjar de Dioses!

Si os animáis, contadme.
Y si tenéis otra versión del plato, no dudéis en pasármela, me encantará probarla.

¡Besos a tod@s y buena semana!