martes, 14 de agosto de 2018

Bundt cake de ruibarbo y frangipane


Tal y como os prometí en la última publicación, hoy os traigo una receta 10 para usar la frangipane que sobró de la última receta.
Este bizcocho ha sido un exitazo total, tanto por su textura como por su aspecto.

Como veis, he usado el molde Fleur de lys de NordicWare, uno de mis favoritos de la marca, ya que me parece muy sencillo y elegante, además de ser el único que tengo en tono cobre, que me encanta...
Ya la forma hace mucho pero el bizcocho tiene un glaseado mate que le termina de dar este punto elegante, que a mí, personalmente, ¡me parece precioso!


Pero obviamente, el aspecto no lo es todo, los sabores también son importantes, de hecho, ¡son lo más importante!
¿Y de qué es el bizcocho?
De mis tres sabores favoritos del mundo mundial: almendra, ruibarbo y vainilla (el tercero os digo ya que ha sido amor desde muy pequeña, siempre les decía a mis padres que cuando fuera mayor, sólo habría postres de vainilla en mi frigorífico, ¡jeje!).

Pues bien, la base de bizcocho (bundt cake básico) es aromatizada con extracto de vainilla.
La almendra viene en el relleno central, que es de crema frangipane (la que sobró de la última receta).
Y finalmente, el ruibarbo viene en dos componentes: como fruta cortada en el relleno central y como glaseado espeso de cobertura sobre el bizcocho.
De ahí este aspecto mate que tiene el bundt cake...


Y el ruibarbo, ¿cómo lo conseguí?
Pues debo reconocer que tengo enchufe...
Mi querida Rosilet, mi hermanita bloguera, que tiene un fantástico huerto eco en Mallorca, tiene sembrado ruibarbo, y me regaló unos tallos cuando vino a Madrid.
Suerte la suya, que pueda tener esta maravilla, además de unos deliciosos tomates, pimientos, ¡¡y unos girasoles dignos de cualquier cuadro del mismísimo Van Gogh!!

Por supuesto, con lo que me cuesta conseguir el ruibarbo aquí en España, me pensé muy bien cómo usarlo de la mejor manera posible.
Primero, pensé en hacer esta receta de Rosilet, que es un éxito asegurado, pero luego pensé que debería probar otra cosa y hacer lo que mejor se me da: un bundt cake.
Buscando en Internet, me encontré con una receta que me gustó, ésta, y decidí hacer algo parecido, usando mi receta base de bundt cake y adaptando, como siempre, a mi manera.
Me gustaba la idea del relleno y de la cobertura de ruibarbo.

Y el resultado habla por sí solo...


Lo veis, pura esponjosidad, una textura increíble...

No os esperéis un sabor muy intenso a ruibarbo, porque no lo vais a encontrar. Se nota sobre todo cuando se come la parte central del relleno.
Si queréis más sabor, tenéis que hacer la cobertura más tipo sirope, con más agua, y calar el bizcocho pinchándolo antes de darle la vuelta.
Pero en este caso no tendría este lustre tan bonito...

Espero que si encontráis ruibarbo os animéis, y los que estén fuera y lo tengan a mano, ¡no dudéis en preparalo!
Yo os cuento cómo se hace...

Ingredientes (para un molde 10 cups):
Para el bizcocho:
250 g de mantequilla sin sal (a temperatura ambiente)
250 g de azúcar (preferiblemente blanco)
4 huevos camperos
420 g de harina corriente
5 g de levadura química (tipo Royal)
5 g de bicarbonato sódico
2 g de sal fina (1 buena pizca)
250 ml de buttermilk (o leche semidesnatada con unas gotas de vinagre o zumo de limón)
150 g de yogur natural sin azúcar (sustituible por nata, crème fraîche, queso de untar o mascarpone)
3 c.café (tsp) de extracto de vainilla

Para el relleno:
1 tallo grande de ruibarbo (unos 165 g)
250 g de frangipane* (pasada a una manga pastelera, un biberón o una bolsa de congelación)
*Aquí os explico cómo preparar la frangipane, que yo tenía congelada y descongelé para preparar este bundt cake.

Para la cobertura:
1 tallo grande de ruibarbo (unos 165 g)
100 g de agua
75 g de azúcar (preferiblemente blanco)

Receta:
Primero, empieza por preparar todos los ingredientes:
  • Pésalos todos y deja que se atemperen (sobre todo la mantequilla y los huevos).
  • Si no tienes buttermilk, prepáralo mezclando la leche con el vinagre o zumo de limón (verás que al cabo de unos minutos adquiere otra textura, se corta y forma el suero de leche o "buttermilk").
  • Tamiza la harina junto con la levadura, el bicarbonato y la sal.
  • Lava y seca los tallos de ruibarbo, trocea uno de ellos a rodajas finitas.

Ahora, pon el horno a precalentar a 180 ºC, calor arriba y abajo.

En una fuente grande (o el bol de tu robot de cocina), bate la mantequilla cortada en trozos junto con el azúcar a velocidad alta durante unos 3-5 minutos hasta que se forme una crema homogénea.

Añade los huevos, ligeramente batidos, de uno en uno (no añadas el siguiente antes de que el anterior esté perfectamente incorporado).

Vierte el extracto de vainilla y sigue batiendo.

Cuando esté incorporado, baja la velocidad y añade 1/3 parte de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato.

Cuando esté incorporada, agrega el buttermilk.

Cuando esté incorporado, añade otra 1/3 parte de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato.

Cuando esté incorporada, agrega el yogur.

Cuando esté incorporado, añade el resto de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato.

Una vez todo bien integrado, apaga la batidora y comprueba que todo esté bien repartido mezclando un poco a mano con una espátula o cuchara.

Ahora, engrasa tu molde con spray desmoldante (o aceite o mantequilla fundida con la ayuda de un pincel) y vierte masa en el molde hasta un poco menos de la mitad de alto.

Alisa la superficie con una cuchara si lo ves necesario, para repartir la masa de manera uniforme.
Pon un trapo en la encimera y golpea el molde contra ella para repartir bien la masa y evitar que se cuelen burbujas de aire dentro del bizcocho.

Extiende por la parte central (sin tocar ni el filo exterior ni el tubo interior) la frangipane (la manga pastelera te ayudará a extender uniformemente y fácilmente la mezcla), y a continuación, las rodajas de ruibarbo.
 

Cubre con el resto de masa (lo ideal es llenar el molde hasta las 3/4 partes de su capacidad, si lo llenes más puede que se te desborde; si te sobra masa, puedes hacer un bizcochito al microondas en una taza; en todo caso, mi recomendación con los moldes de NordicWare es  llenar hasta debajo del filito de ornamento, que es mi guía de llenado y suele ser acertado).

De nuevo, alisa la superficie con una cuchara si lo ves necesario, para repartir la masa de manera uniforme.
Pon un trapo en la encimera y golpea el molde contra ella para repartir bien la masa y evitar que se cuelen burbujas de aire dentro del bizcocho.

Ondea el molde horizontalmente para que la masa vaya formando una capita en los filos exteriores e interiores para que, al subir en el horno, el bizcocho lo haga de forma más lisa y se quede luego más plano.

Hornea el bizcocho a 180 ºC durante unos 60 minutos.

Mientras tanto, prepara la cobertura.
Para ello, lava, seca y trocea el tallo de ruibarbo y pesa el agua y el azúcar.

Ponlo en una cazuelita junto con el azúcar y el agua y deja hervir a fuego bajito unos 15 minutos.
 

Luego, pasa por un chino y quédate con la "compota" líquida de ruibarbo. La "carne" que quede en el colador no la tires, está buenísima sola o en un yogur.
 

Al cabo de la hora de cocción, saca el molde del horno y deja enfriar unos 15 minutos (más si hace calor) sobre una rejilla antes de desmoldar.

Para asegurarte de que está listo para desmoldar, tienes que mover el molde horizontalmente, si ves que el bizcocho se despega de las paredes del molde, está listo para darle la vuelta. En todo caso, verás cómo encoge el bizcocho y se despega él solo del molde.

Tras estos 15 minutos, desmóldalo sobre la rejilla.
En este caso, como tenía mucho copete y demasiado doradito, lo recorté con cuidado con un cuchillo justo antes de darle la vuelta para asegurar tener una base igualada.
  

Enseguida, ve untando el bizcocho con la "compota" de ruibarbo, con la ayuda de un pincel.

Procura no insistir mucho, extiende simplemente (si apoyas mucho podrías estropear la corteza del bizcocho).
Puede que te sobre "compota", no hay que echarla toda, con una capa es suficiente.
Primero parecerá más brillante y se notarán mucho las pinceladas, pero al penetrar en el bizcocho y secarse, se formará un bonito lustre en la superficie del bizcocho.

Déjalo enfriar totalmente y cúbrelo con film bien herméticamente (una vez la cobertura seca, para que no se quede pegada al film) hasta la hora de servir.

Como siempre, recomiendo mantener a temperatura ambiente y consumir a las 24-48h, sin embargo, siendo verano, si hace calor, no dudéis en meterlo en el frigorífico (siempre bien aislado herméticamente), ya que el relleno de ruibarbo podría fermentar y el bizcocho se estropearía. Eso sí, en este caso, hay que dejarlo atemperar antes de consumir.



Y nada más, ya tenéis esta rica receta que os prometí en mi último post...
;-)

¡Animáos, veréis qué buenísimo!
¡Os deseo una buena semana y un feliz puente a los que puedan cogerlo!