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viernes, 22 de diciembre de 2017

Bundt cake de té matcha, coco y naranja


Como os prometí en la última publicación, hoy vengo con un bundt cake navideño, que ya tocaba, pero con un algo especial que seguro que muchos agradeceréis.
Este bizcocho es totalmente vegano y apto para intolerantes al huevo y a la lactosa.
Eso sí, el mérito no es totalmente mío, la receta es adaptada de ésta de I Love Bundt Cakes, pero con algunos cambios para hacerla más navideña.

Muchos ya lo sabéis, yo soy muy de Navidad, de dulces, decoraciones, luces y mesas bien puestas.
No lo puedo remediar, un mes antes ya estoy adornando la casa y contando los días, yo soy así...
Este año, ya que íbamos a comer a casa de unos amigos y que quería llevar algún postre y que no podía llevar huevo, pensé en llevar un bundt cake adaptado, pero con un toque más navideño.

Para ello, por supuesto, quería usar mi precioso molde Pine Forest de Nordic Ware.
Quería que fuese de color verde y, a diferencia de este bundt cake de menta y frambuesas, que hice con colorante verde, pensé que podría utilizar té matcha para colorear la masa y crear abetos de un color verde natural.
El resultado ha sido muy satisfactorio, se mantuvo el color verde y tenía un sabor muy rico a té verde.


Luego, la combinación más adecuada que me vino a la mente fue con coco y naranja, dos sabores muy navideños también, así que ya estaba decidido, iba a prepararlo así.

Para darle algo más de gracia, lleva también daditos de naranja confitada, que hice casera en un plis plas, pero que podéis comprar hecha.
En este caso, si están secos, os recomiendo dejarlos en remojo un par de horas en un poco de agua, vino o licor de vuestra elección.

Y finalmente, para decorar y dar un aspecto nevado, un glaseado de naranja con coco, perfecto para dar el toque final al bizcocho.


El sabor final es muy equilibrado, se notan perfectamente los tres sabores: té matcha, coco y naranja, pero si os preocupa que sepa demasiado a té matcha, se puede sustituir una parte del té por otro tanto de harina sin problema.

Os cuento cómo se hace...

Ingredientes (para un molde 10 cups):
Para el bizcocho:
60 g de aceite de oliva
225 g de azúcar rubio (o blanco)
180 ml de vino blanco (o zumo de naranja)
400 g de leche de coco (1 lata)
370 g de harina corriente
40 g de té matcha
5 g de levadura química (tipo Royal)
5 g de bicarbonato sódico
2 g de sal fina
la cáscara de 1 naranja confitada*

Para decorar:
50 g de coco rallado
10 c.café de azúcar glace + el zumo de una rodaja gruesa de naranja

*Para la naranja confitada:
la cascara de 1 naranja grande
1 c.sopera de azúcar por c.sopera de naranja (en mi caso, 4 c.soperas de naranja / 4 c.soperas de azúcar)

Receta:
Primero, prepara la naranja confitada.
Para ello, limpia bien la naranja, sécala y pélala al vivo.
Trocea a daditos los trozos de cascara.
Ponlos en una cazuelita, cubre con agua (sólo cubrir) y pon a hervir. Deja que hierva un par de minutos y escurre. Repite este paso 4 veces.
A la 5ª vez, haz lo mismo pero añade el azúcar. Pon a hervir y cuando hierva, baja el fuego y deja que vaya confitando a fuego lento. La naranja tiene que cocerse y absorber el jugo. Cuando apenas quede líquido, apaga el fuego y extiende los daditos en papel de horno.
Reserva.

Ahora, ponte con el bizcocho.
Precalienta el horno a 180ºC y prepara todos los ingredientes:

  • Pesa todo.
  • Tamiza la harina junto con el té matcha, el bicarbonato, la levadura y la sal.


En una fuente grande, con una batidora de varillas, bate el aceite con la leche de coco, el vino blanco y el azúcar hasta integrar perfectamente.
Añade la mezcla de harina/té matcha/ levaduras/sal y bate lo justo para mezclar (no hay que batir demasiado para que no entre mucho aire en la masa.
Agrega los dados de naranja confitada y mezcla con la ayuda de una espátula de silicona para repartirlos por la masa.

Engrasa tu molde para bundt cakes con spray desmoldante (o un poco de aceite de girasol o de oliva suave, o mantequilla fundida y extiende bien  con la ayuda de un pincel para cubrir cada huequecito).
Vierte la masa en el molde.
(Técnica para bundt cakes: verter la masa en el mismo lado del molde, dejar que busque ella su sitio en las hendiduras, poner un trapo en la encimera y golpear el molde varias veces seguidas contra la encimera para repartirla mejor y evitar que se cuelen burbujas de aire).

Alisa la masa en la superficie con una cuchara o espátula.
Ondea ligeramente el molde horizontalmente para que la masa vaya formando una capita fina en los filos exteriores e interiores para que, al subir en el horno, el bizcocho lo haga de forma más lisa y se quede luego más plano al darle la vuelta.

Hornea durante unos 60 minutos a 180 ºC.
Cuando lo saques, ponlo encima de una rejilla y déjalo enfriar unos 15 minutos (más si hace calor), luego desmóldalo sobre la rejilla hasta que se enfríe totalmente.
(Para asegurarte de que está listo para desmoldar, tienes que mover el molde horizontalmente, si ves que el bizcocho se despega del molde, está listo.)

Cuando esté frío, ponle la cobertura.
Para la glasa, mezcla el azúcar glace con el zumo de naranja hasta que quede liso y sin grumos.
Vierte sobre el bizcocho y decora con coco rallado por encima y por el filito para dar un aspecto nevado.


Cuando se haya secado la glasa, cubre con film o conserva en una caja bien hermética hasta la hora de servir.
Como siempre, está más rico a las 24 y 48h.

En el fondo podéis ver la vitrinita que monté este año para Navidad, ¡me encanta!
¿No os parece monísimo el coche con el abeto en el techo?
*_*


Espero que os haya gustado y que, esta Navidad, los veganos puedan disfrutar de su bundt cake navideño ¡sin que los demás les den envidia!

¡Os deseo una feliz Navidad!
¡Besos a tod@s!


martes, 26 de abril de 2016

Jalea de cava y frutos rojos


No sé si va a durar pero por fin ha salido el sol y ya estoy pensando en recetas veraniegas, frescas y sanas, para acompañar este tiempo tan bonito.

Estas coronitas de jalea de cava me rondan en la cabeza desde la primavera pasada, cuando descubrí esta receta de Jamie Oliver.
Probé su versión entonces y he de reconocer que no me convenció del todo.
Me quedé con la idea, y pensé que podría repetirla a mi manera. pero pasó la primavera, pasó el verano y hasta hoy, no he podido hacerlo.

Como podéis ver, estas coronas de jalea quedan preciosas y son ideales para poner de postre cuando vienen invitados a comer o cenar.
Por supuesto, se pueden hacer en un molde grande individual (como Jamie Oliver) pero lo veo más complicado a la hora de trocear y apartar. Cuando probé su receta, me resultó difícil partirla en trozos y se desmoronó un poco, así que para mí, el formato ideal son coronitas o flaneras (lisas o acanaladas), que presentan mejor.

Además, estaba deseando estrenar este maravilloso molde de Nordic Ware: el Heritage Bundlettes.
¡Las coronas salen con una forma preciosa y sin ningún esfuerzo!
<3


Son muy fáciles de preparar y bastante versátiles, ya que admiten toda la fruta que queráis (menos el kiwi, que impide que cuaje la gelatina, y hablo con experiencia... :-) ).

Sin embargo, he de decir que, para mí, la combinación perfecta con la jalea de cava es ésta: frutos rojos y melocotón. 
Como son frutas pequeñas que se quedan enteras, no hay que partirlas y no tiñen la gelatina, al igual que el melocotón en almíbar, que aporta el punto dulce para contrarrestar la acidez de los frutos rojos.
La idea de Jamie Oliver de añadir un poco de menta fresca picada también es un punto.
Ya pude comprobar que la frambuesa con el melón y la hierbabuena combinan de muerte con estos vasitos de mousse de chocolate blanco (que os recomiendo al 100%).


Si os preocupa el desmoldar las coronas, no temáis, no es nada complicado.
Se sumerge el molde en agua caliente unos segundos y listo, así de fácil.

Espero que os animéis, quedaréis como reyes, ¡y con el mínimo esfuerzo!


Ingredientes (para un molde de 6 cavidades de 1,25 L/5 cups):
12 hojas de gelatina
1/2 botella de cava (unos 400 ml)
1 lata de melocotones en almíbar (420 g, 240 g escurridos)
18 frambuesas
6 fresones
6 moras
150 g de arándanos
(intenta tener un poco de fruta demás para rellenar bien los huecos del molde)

Si no vas a usar melocotones en almíbar, tendrás que añadir líquido y dulzor, de modo que recomiendo preparar un almíbar con agua y azúcar (unos 200 g), al que podéis echar un chorrito de Cointreau, licor de manzana, etc.)



Receta:
Escurre los melocotones y reserva el almíbar.
Pon las hojas de gelatina en remojo en agua bien fría.
Cuela el almíbar (por un chino) y ponlo a hervir en un cazo junto con 1/2 vaso de cava.

Mientras, prepara la fruta:
  • Corta los melocotones a tiras
  • Lava los frutos rojos y sécalos un poco con papel de cocina.
  • Corta los fresones a cuartos (sin el rabito).
Cuando el almíbar con cava hierva, apaga el fuego, escurre las hojas de gelatina y échalas al cazo.
Mezcla para disolverlas completamente y vuelca todo en un bol.

Mientras se atempera la mezcla, reparte la fruta en las cavidades del molde.
Agrega el resto del cava a la mezcla de almíbar con cava que está en la fuente para que vaya enfriando. Espumará pero no pasa nada, mezcla unos minutos para que se vaya el gas.
Con la ayuda de un cazo y de un chino, ve rellenando las cavidades del molde.
El chino permitirá eliminar la espuma y dejar la jalea más "limpia" y transparente.

Cubre con un film y tapa con una placa/bandeja plana para mantener la fruta bien colocada dentro del molde porque si flota, las coronitas de jalea no tendrán la base plana y quedarán feas.
Lleva al frigorífico y deja que cuaje al menos 3h (de un día para otro, mejor).

A la hora de servir, prepara una bandeja más grande que tu molde.
Pon agua a calentar/hervir y rellena esta bandeja de agua bien caliente hasta la mitad.
Sumerge el molde unos 10 segundos y sácalo (ojo, no más, que se fundirá la gelatina).
Tapa con la misma placa/bandeja que usaste para tapar el molde cuando lo llevaste al frigorífico, y dale la vuelta al molde para desmoldar las coronitas (recomiendo hacerlo encima del fregadero, por si se ha fundido un poco la jalea y gotea un poco.

Y ya sólo queda presentar, ¡así de fácil!



¿No me diréis que no son muy vistosas y monas, no?

La única pega que le veo es que vais a querer repetir, así que igual os conviene duplicar cantidades y hacer 12 coronitas, por si acaso...
:-)
Avisados estáis ;-)

¡Besos a tod@s y buena semana!


lunes, 11 de abril de 2016

Conejo cazador


Esta primavera se está haciendo un poquito caprichosa, ¿no os parece?
Entró radiante, con un sol maravilloso y unas temperaturas muy agradables, al menos en Madrid, pero ahora parece que el frío y la lluvia vuelven con bastantes ganas de quedarse.

Hombre, es verdad que el dicho dice que hasta el cuarenta de mayo, no te quites el sayo, y también hay que reconocer que ha llovido muy poco este invierno (de hecho, sólo he podido ponerme mis preciosas primeras botas de agua sólo dos veces, siguen nuevecitas en su caja :-) ), pero yo estoy con ganas ya de terrazas, paseos al sol y picnics en el campo...

Bueno, todo se andará, no hay que ser impaciente.

Y mientras, para amenizar la espera de unas temperaturas más agradables, os traigo un plato de rechupete, muy sabroso y típico en Francia: el "lapin chasseur".

Ya sabéis que, aunque no le guste a mi chico (porque tiene muchos huesos), a mí, me encanta la carne de conejo. Es sana, suave, poco calórica, y es perfecta en guisos con salsas de todo tipo.
Aquí os dejo el enlace a las recetas de conejo que he publicado hasta la fecha.

El plato de hoy es un plato tradicional que se suele elaborar en Francia los domingos, cuando se reúne la familia.
El nombre es gracioso, ya que parece que es el conejo quien caza al cazador, en vez de lo contrario. De hecho, hay gente que llama este plato "lapin sauce chasseur", es decir, "conejo salsa cazador" porque le suena mal de la otra manera.
En todo caso, en mi casa, siempre se ha llamado el "lapin chasseur".

Existen unas cuantas viñetas sobre está temática, del famoso dibujante y autor de cómics belga Franquin, que son de lo más satírica pero muy graciosa, como ésta:


Entre juegos de palabras y dibujos sencillos, el autor ilustra la historia del cazador cazado.

Y yo os propongo disfrutar de una clásico de la gastronomía francesa, que se suele acompañar con arroz blanco o patatas hervidas (en mi casa, siempre con patatas), con el que os chuparéis los dedos (literalmente).
;-)

¡Vamos allá!



Ingredientes (4-6 personas):
1 conejo entero troceado (con vísceras y cabeza)
200 g de bacon ahumado
250 g de cebollitas francesas
250 g de champiñones
1 zanahoria
200 ml de vino blanco semi seco
100 ml nata para cocinar (18 % m.g.)
1 hoja de laurel
1/2 cc de perejil picado (seco)
1/2 cc de tomillo (seco)
sal y pimienta
aceite de oliva
agua

Para acompañar:
1 patata o 2 por persona y/o arroz blanco

Receta:
Primero, prepara los ingredientes:
  • Lava bien el conejo en agua fría, déjalo limpio de pieles, restos de sangre. etc.
  • Corta el bacon ahumado a tiras.
  • Pela las cebollitas.
  • Pela y corta la zanahoria.

En una olla grande (preferiblemente de hierro fundido), en un poco de aceite de oliva, rehoga el bacon hasta que queda doradito.
Saca con una espumadera y reserva.
En la misma grasa, dora todos los trozos de conejo (yo lo hago en dos tandas).
Si hace falta, añade un chorrito de aceite de oliva.
Mientras se dore, prepara los champiñones (córtales la parte del pie que tiene tierra y límpialos con un papel de cocina humedecido).
Trocéalos (si son gordos, los corto a laminitas pero si son pequeños, los dejo enteros o los corto a cuartos).
Aparta el conejo dorado.
En la misma olla, añade un chorrito de aceite de oliva y dora las cebollas con la zanahoria y una pizca de sal.
Una vez doradas, echa el vino de un golpe (para desglasar) y deja hervir 2-3 minutos para evaporar el alcohol.
Añade los champiñones, las hierbas, salpimienta y mezcla.
Agrega el bacon.
Remueve para mezclar bien.
Pon el conejo encima, mezcla un poco y cubre con agua.
Deja cocer medio tapado aproximadamente  30 minutos (hasta que veas que la carne se despega del hueso).

Mientras tanto, prepara la guarnición: cuece el arroz o las patatas peladas y cortadas a cuartos (a lo largo).

Al cabo de la 1/2 h de cocción, echa la nata.
Mezcla para ligar la salsa.
Deja cocer 2 minutos (sin tapar) más y apaga el fuego.
Tapa y deja reposar 5 minutos antes de servir.

Sirve en platos hondos y trae la fuente con la guarnición en la mesa (patatas o arroz) para que cada uno se eche lo que quiera.



Ya veis, un plato tradicional, sencillo, ¡pero de lo más rico!
Espero que os animéis.
;-)

¡Un beso a tod@s y buena semana!

martes, 3 de noviembre de 2015

Pastel esponjoso de endibias y queso Maroilles o "Moëlleux aux chicons et Maroilles"



Viendo esta foto, ¿hacen falta palabras?

Creo que no...
Este pastel habla por sí solo, ¿no os parece?

Hoy os traigo una nueva receta de Flandes que, aunque no sea un clásico de mi tierra, está elaborada con un queso típico de allí, el Maroilles.
Ya publiqué a principios de año una receta tipica con este queso: la tarte au Maroilles, y os contaba lo más destacable sobre este delicioso queso.

Como ya os comentaba entonces, soy consciente de que es difícil conseguirlo en España pero, menos mal, tengo un quesero maravilloso que me lo vende en Madrid, en el Mercado Maravillas y que también vende online y entrega en toda España: L'affineur de fromage (aquí tenéis el enlace al queso en su Web).
Así que ¡no hay excusas!
:-P

Esta receta la encontré en el libro Trop bon ! L'endive, una joyita que recopila recetas de chefs elaboradas solamente con endibias. Si os manejáis en francés, os lo recomiendo al 100%, es muy bueno.

Sobre el pastel de hoy, no sólo lo recomiendo sino que os aseguro que si lo probáis, os costará parar de comer...


Bendito queso, no sé qué sería de mí sin él...

:-))))


Ingredientes (para 4-6 personas):
150 g de harina corriente
8 g de levadura química (tipo Royal)
120 ml de leche
100 ml de cerveza rubia (o vino blanco en su defecto)
1 bandeja de endibias (3-4 según tamaño)
200 g de bacon (panceta ahumada)
1/4 de queso Maroilles (si no lo consigues, podrías usar queso Raclette, el efecto sería muy parecido)
1 puñado de Emmental rallado
1 cebolla pelada y picada
cassonade/vergeoise/azúcar moreno
mantequilla
pimienta negra

Receta:
Primero, pon las endibias a cocer, preferiblemente al vapor, o si no, en una cazuela con un fondo de agua, con un poco de cassonade encima.
Ahora, ponte con la masa: forma un pozo de harina y levadura y vuelca la leche en medio. Mezcla con una cuchara y luego, con la mano hasta que esté todo bien incorporado.

Forma una bola y tápala con film. Puedes dejarla a temperatura ambiente.
Si la corteza del bacon es gorda y dura, quítala y trocéalo en tiras. 
En una sartén, pon el bacon a dorar con un poquito de mantequilla.
Cuando estén casi cocidas las endibias (cuando estén transparentes pero sigan un poquito firmes), escúrrelas y trocéalas.

Pon el horno a precalentar a 200 ºC.
Cuando esté el bacon doradito, agrega la cebolla picada y deja que se poche.
Cuando ya esté transparente y tierna, añade las endibias troceadas.
Sube el fuego y cuando haya evaporado el líquido que suelten las endibias, vuelca la cerveza (o el vino) y deja a fuego medio unos 3-4 minutos.
Mientras, trocea el Maroilles.
En una picadora, tritura lo más fino que puedas la mezcla de cebolla/bacon/endibias.
Agrega el Emmental y pica de nuevo.
Quítale el film a la masa.
Vuelca la mezcla de endibias y bacon en la masa. Añade un poco de pimienta molida.
Mezcla bien con una cuchara hasta incorporar perfectamente.
En un molde grande (o dos medianos o varios individuales), pon un fondo de masa.
OJO, tienen que ser de silicona o antiadherente desmontables, sino te costará trabajo sacarlo y podrías romper los pasteles.
Pon trozos de queso en el centro y presiona un poco.
Cubre con más masa.
 Yo hice uno mediano alargado (20 cm largo) y otro mediano redondo (11 cm diámetro).

Hornea a 200 ºC unos 25-30 minutos (si son individuales, algo menos).
Cuando saques los pasteles del horno, espera unos 5 minutos y desmolda.
Sirve enseguida, mientras el queso esté caliente.



Y ahora, lo mejor...
¡¡Partirlo y dejar a todos los comensales maravillados!!

Cuando se derrame el queso derretido, desprendiendo el olor típico del Maroilles, ¡todos alucinarán!
:-)


¿Qué, os guardo un trocito?
*_*