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domingo, 30 de abril de 2017

Bundt cake de carne y repollo al estilo balcánico


El frío ha vuelto amigos, sí, sí.
Y encima con lluvia y cielos nubosos...
De verdad, menos mal que sé que no va a durar porque si no, menuda depresión, con lo feliz que estaba yo con la llegada de la primavera...

En fin, ¡al mal tiempo, buena cara!
Y quien dice buena cara, dice buena receta calentita y sabrosa para olvidarnos del frío. 
Así que os traigo una receta muy rica y reconfortante, con un ingrediente de temporada: la col, y con forma muy especial: ¡de bundt cake!

Os pareceré pesada con los bundt cakes, bundt cake por aquí, bundt cake por allá, últimamente parece que sólo publico recetas en forma de corona...
Pero seamos sinceros, cualquier cosa presentada en un molde de esos ya se ve de otra manera, ¿verdad?
:-)

El caso es que de todos los bundt cakes que tenía publicados, ninguno era salado, ¡ninguno!
Vale, el último ha sido un poco diferente, ya que no fue un bizcocho sino una jalea, pero no dejaba de ser dulce.
Y teniendo en cuenta que los días buenos se están acercando peligrosamente, no está demás reducir un poco el consumo de dulces y pensar en otras opciones menos "calóricas".

Así que he decidido ponerle remedio y hoy vengo con un bundt cake salado, ¡el primero!
Y debo admitir que ¡nos ha encantado!

No es precisamente un bizcocho sino más bien un pastel pero lo mismo da, mientras esté así de rico.
:-P
Se trata de un pastel de carne, inspirado en los "sarmale", estos famosos rollitos rumanos de repollo rellenos con carne.
La idea me vino de una foto que vi publicada en Facebook, pero no ha habido manera de volver a encontrarla para enlazarla así que no os la puedo enseñar...

En toda la península balcánica existen variantes de este tipo de rollitos, de modo que mi versión no se ajusta a ninguna en concreto, como siempre, es una adaptación "a mi manera".
He intentado mezclar varias recetas y el resultado ha salido mejor que bien.
:-)

Por supuesto, como veis, se puede servir tal cual lo desmoldáis, con unas patatas al vapor o solamente con pan.


Pero os recomiendo acompañarlo con una rica salsa de tomate, le va de maravilla al pastel.
Y siendo un acompañamiento muy típico de los sarmale, no es ningún sacrilegio, es una opción totalmente válida.
En mi caso, se trata de un tomate frito eco comprado en el LIDL, al que estoy enganchada de lo rico que está, os lo recomiendo.


Eso sí, es un pastel muy grande, salen como 14-16 raciones.
No os preocupéis, si no vais a comer todo en el momento, se puede congelar perfectamente en porciones.

Así que espero que os animéis, aprovechando que las coles están de temporada.
No os va a defraudar...


Ingredientes (para un molde de corona 9 cups o dos tipo plum cake de 25 cm):
1 repollo de unos 700 g-1 kg
1 kg de carne de cerdo picada
200 g de bacon ahumado
100 g de arroz largo
3 cebollas
2 dientes de ajo
2 huevos camperos
3 c.café generosas de pimentón dulce
1 c.café generosa de pimentón picante
2 c.café generosas de sal fina
10 vueltas de molino de pimienta
2 hojas de laurel
4 ramas de tomillo fresco (o 1/2 c.café seco)

Para acompañar:
salsa de tomate frito
unas ramas de tomillo (opcional)

Receta:
Pon una olla con agua a hervir.
Lava la col, quítale el troncho y ponla en el agua hirviendo.


Al cabo de 20 minutos, empieza a quitarle las hojas de una en una y pásalas a un plato a que escurran.
Deja cocer la col en el agua y ve quitando las hojas conforme se van soltando un poco.
Para esta col de unos 700 g, yo necesité como 1 h de cocción en el agua hirviendo para separar todas las hojas.
Ya con las hojas templadas en el plato, con un cuchillo, corta la parte más dura del centro de cada hoja.


Mientras las hojas de col se van cociendo, precuece el arroz en agua hirviendo unos 10 minutos.
Al escurrirlo, pásalo por agua fría para cortar la cocción.
Corta el bacon ahumado a daditos pequeños.
Pela la cebolla y el ajo y pícalos.
En una cazuelita, rehoga la cebolla y el ajo con una pizca de sal junto con el laurel y el tomillo en un fondo de aceite de oliva. Añade el bacon picado. Cuando la cebolla esté pochadita, añade las especias y deja al fuego un par de minutos más.

En una fuente grande, mezcla la carne con el huevo y la mezcla de cebolla y bacon.
No olvides quitar las hojas de laurel y las ramas de tomillo, pero raspa estas últimas para que las hojitas sí se queden en la carne.
Usa un tenedor o la mano para mezclar perfectamente.


Ahora, engrasa el molde con aceite de oliva con la ayuda de un pincel.
Pon el horno a precalentar a 200 ºC, con una fuente con agua dentro (será la del baño María, tiene que caber tu molde dentro de esta fuente).

Ve forrando las paredes del molde por dentro con las hojas más grandes de repollo. Puede que tengas que cortar alguna por la mitad. Intenta deja la parte más "bonita" al fondo para que se quede mejor al desmoldar.
Deja unas 8-10 hojas para terminar de forrar (las más grandes) y pica el resto de hojas (el corazón y hojas pequeñas).



Añade la col picada a la carne.
Rellena el molde con la carne, presionando para que vaya ajustándose a la forma del molde.
Puede que tengas que ajustar las hojas mientras rellenas.
Llegando a la parte superior, añade mitades de hojas de col en los filos para "sellar" el pastel.


Una vez hayas llenado el molde con toda la carne, cubre completamente con el resto de hojas de repollo que tenías reservadas.


Tapa con papel aluminio, dejando el agujero central de la chimenea abierto.


Lleva el pastel al horno, dentro de la fuente al baño María, y cuece durante 2h à 200 ºC.
Apaga el horno y deja otra 1/2 h en el horno.
Al cabo de este tiempo, saca del horno, quita el papel de aluminio y desmolda en un plato. Ten cuidado, soltará jugo al darle la vuelta, de modo que es mejor desmoldar encima del fregadero y dejar que escurra su jugo.
Puede que, en la superficie de las hojas de col, haya unas cositas marrones, que provienen del jugo que suelta la carne al cocer. Sólo tienes que rasparlas delicadamente con una cucharrilla, con el pastel recién desmoldado.


Para servir, recomiendo acompañarlo con una salsa de tomate frito.
Puedes echarla en el hueco central del pastel, en cuyo caso necesitarás servirlo en una fuente honda (si no, al partir el primer trozo, se te derramará toda la salsa de tomate en la mesa), o en una jarrita aparte para que cada uno se eche la cantidad que quiera.

Este bundt cake está muy rico recién sacado del horno pero se puede hacer el día anterior y calentar en el microondas a la hora de servir (como 10 minutos a 800W, sin la salsa de tomate).


Quizá no sea el bundt cake más bonito que hayáis visto pero sin duda está muy rico, así que espero que le deis una oportunidad.
Nosotros, ¡repetiremos sin duda alguna!

Os dejo disfrutar del domingo y del puente, que el mío empieza ahora y pienso disfrutarlo.
¡Besos a tod@s!


jueves, 28 de enero de 2016

Tartiflette


El mes de enero ya está terminando y aún no me había pasado por aquí a daros mis mejores deseos para este año nuevo, ni siquiera a saludar y confirmar que sigo viva...

Y ojo, que yo quería hacerlo y compartir con vosotros mis mesas de Navidad y las preciosas galletas que preparé para regalar pero no hubo manera, habrá que esperar la Navidad que viene.
:-)

En todo caso, menos mal (¿?), sigo aquí, a tope sin parar desde que he vuelto de las fiestas, y creo que ya es momento de retomar las buenas costumbres.
Además, en Francia, las normas de cortesía dicen que los buenos deseos de año nuevo se pueden dar hasta el 31 de enero así que ¡he llegado a tiempo!
:-P

Y es que entre viajes, compromisos y trabajo, no me dan las horas y me temo que va a ser así un tiempecito más. Pero bueno, sarna con gusto no pica, ¿verdad?

Ahora, para mi vuelta, tenía que conquistaros con una receta especial, excepcional, diría yo, no sólo por su sabor único sino por las calorías que tiene y que hace que sólo se pueda tomar ocasionalmente (a menos que seas un deportista de alto nivel, en cuyo caso ya puedes ir poniendote las mallas, que vas a tener para correr, ¡jeje!).

También hablando con familiares estas Navidades, me sugirieron que abriera una sección de "recetas fáciles" en el blog.
Me dijeron que en ocasiones, las recetas les parecían complicadas y cuando buscaban algo, no sabían por dónde empezar, porque no se veían capaces de preparar ninguna de ellas.
Así que tras darle una vuelta al tema, he decidido hacerles caso y con esta receta inauguro la nueva sección de "recetas fáciles".
¿Que se dice...?
:-)

Porque sí, ¡la tartiflette es una receta facilísima!
Es un plato contundente, de montaña, fuerte y calórico, pero también muy reconfortante, especialmente en los días grises como hoy en los que no se sabe adónde ha ido a parar el sol.
Supongo que estará acurrucado debajo de una manta, como yo, intentando calentarse un poco para luchar contra el frío madrileño.

Si bien es verdad que la tartiflette es un plato facilísimo, no deja de tener sus truquillos para que salga perfecta y 100% auténtica.
No requiere de muchos ingredientes, solamente 5, pero todos ellos deben estar muy frescos y de primerísima calidad. Lógico, ya que en estos únicos 5 ingredientes se basa el plato.

También quiero destacar que no se puede usar otro queso que el Reblochon.
No, nada de otros quesos "parecidos" que te puedan valer, NO.
La tartiflette se hace con Reblochon, una buena crème fraîche espesita, panceta ahumada natural (sin pimentón, por dios...), y patatas mantecosas bien lavadas.
Nada de escabechinas de estas con dios sabe qué ingredientes inventados...
Estoy tan harta de ver típicas recetas francesas destrozadas, "reinventadas", con sus nombres mal escritos, con el género cambiado...
Madre de Dios, ¿qué le pasa a la gente?
¿No os duele a los Españoles ver a Jamie Oliver llamar ensalada española a una lechuga con chorizo frito encima???
¿No os duele ver que por allí llaman gazpacho a un aguachirri de tomate, o tortilla española a un ladrillo de huevina con trozos de gelatina de almidón de patata dentro???

Pues a los Franceses, les pasa lo mismo. Nos duele ver lo destrozos que se llegan a hacer de sus tan queridos macarons, cannelés, financiers, boeuf bourguignon y otros manjares tan "reinventados" por aquí...
Siendo este puñetazo en la mesa, pero ya era hora de que lo dijera.

Y ahora que ya está dicho esto, vuelvo a esta deliciosa tartiflette, que os va a conquistar, de lo rica que está y fácil que es de preparar.
Como siempre, he comprado el Reblochon y la crème fraîche en el Mercado Maravillas, en el puesto de L'Affineur de fromage, que tiene unos precios un poco más elevados pero nada caros teniendo en cuenta la excelentísima calidad de sus productos, siendo en su gran mayoría de importación directa desde Francia.

Hacía mucho tiempo que no probaba una crème fraîche tan deliciosa, cremosa y con un puntito de acidez, así que os animo a probarla. La trae de Normandía y os la envasa en el momento.

Y nada más, entre los buenos ingredientes y vuestro cariño, en menos de una hora (incluidos los 30 minutos de horno), tendréis un plato caliente y excepcional, para 6 personas.

Ya no hay excusas que valgan, ¡a preparar tartiflette se ha dicho!


Ingredientes (6 personas):
1 kg de patatas
2 cebollas pequeñas
2 lonchas gruesas de bacon ahumado / panceta ahumada (unos 250 g)
3 cs generosas de crème fraîche (unos 150 g)
1 queso Reblochon
Un poco de aceite de oliva o mantequilla
sal y pimienta molida

Receta:
Primero, pon el horno a precalentar a 200 ºC.

Pela las patatas, córtalas a dados medianos (ni muy grandes ni muy pequeños) y pásalos por agua fría varias veces (eso permite quitar parte del almidón que sueltan, es un paso importante).
Ponlas en una olla con agua fría y pon a fuego alto hasta que hierva. Deja cocer en agua hirviendo hasta que al pinchar un dado de patata con un tenedor, puedas atravesarlo y éste se rompa en dos.
Cuando las patatas estén cocidas, escúrrelas y reserva.

Mientras se cuecen las patatas, prepara el resto del plato.
Pela y corta las cebollas a daditos.
Corta el bacon en tiras (a mí me gustan no muy gordas pero es al gusto), retirando los bordes que sean de corteza muy gelatinosa, si es que los tiene.
En una olla, pon un poquito de mantequilla o aceite de oliva (yo prefiero el aceite en este caso) y rehoga la cebolla con una pizquita de sal. Cuando empiece a trasparentar, añade las tiras de bacon y rehoga unos 5-10 minutos más, hasta que la cebolla esté bien pochadita y que el bacon empiece a ponerse dorado.
Entonces añade la crème fraîche, dale unas vueltas hasta que ligue y vuelca las patatas cocidas escurridas encima.
Mezcla para integrar, echa un poco de pimienta molida (2-3 vueltas de molinillo) y apaga el fuego.

En una fuente rectangular para horno, extiende las patatas con bacon, nata y cebolla.
Raspa la corteza del Reblochon por toda la superficie (para quitar lo blanco, que se vea naranja), quita el sello verde central, y córtalo por la mitad (a lo ancho, no a lo largo :-) ).
La preparación del queso puedes adelantarla mientras se poche la cebolla, por ejemplo.
Pon las dos mitades de queso encima de las patatas, con la corteza por arriba y el corazón del queso hacia las patatas.
Hornea unos 30-35 minutos (hasta que el queso esté totalmente fundido y doradito por encima).

Ya sólo queda degustar, preferiblemente con un vino blanco afrutado.
Un plato contundente pero... ¡delicioso!




Irresistible, ¿verdad?
*_*



martes, 3 de noviembre de 2015

Pastel esponjoso de endibias y queso Maroilles o "Moëlleux aux chicons et Maroilles"



Viendo esta foto, ¿hacen falta palabras?

Creo que no...
Este pastel habla por sí solo, ¿no os parece?

Hoy os traigo una nueva receta de Flandes que, aunque no sea un clásico de mi tierra, está elaborada con un queso típico de allí, el Maroilles.
Ya publiqué a principios de año una receta tipica con este queso: la tarte au Maroilles, y os contaba lo más destacable sobre este delicioso queso.

Como ya os comentaba entonces, soy consciente de que es difícil conseguirlo en España pero, menos mal, tengo un quesero maravilloso que me lo vende en Madrid, en el Mercado Maravillas y que también vende online y entrega en toda España: L'affineur de fromage (aquí tenéis el enlace al queso en su Web).
Así que ¡no hay excusas!
:-P

Esta receta la encontré en el libro Trop bon ! L'endive, una joyita que recopila recetas de chefs elaboradas solamente con endibias. Si os manejáis en francés, os lo recomiendo al 100%, es muy bueno.

Sobre el pastel de hoy, no sólo lo recomiendo sino que os aseguro que si lo probáis, os costará parar de comer...


Bendito queso, no sé qué sería de mí sin él...

:-))))


Ingredientes (para 4-6 personas):
150 g de harina corriente
8 g de levadura química (tipo Royal)
120 ml de leche
100 ml de cerveza rubia (o vino blanco en su defecto)
1 bandeja de endibias (3-4 según tamaño)
200 g de bacon (panceta ahumada)
1/4 de queso Maroilles (si no lo consigues, podrías usar queso Raclette, el efecto sería muy parecido)
1 puñado de Emmental rallado
1 cebolla pelada y picada
cassonade/vergeoise/azúcar moreno
mantequilla
pimienta negra

Receta:
Primero, pon las endibias a cocer, preferiblemente al vapor, o si no, en una cazuela con un fondo de agua, con un poco de cassonade encima.
Ahora, ponte con la masa: forma un pozo de harina y levadura y vuelca la leche en medio. Mezcla con una cuchara y luego, con la mano hasta que esté todo bien incorporado.

Forma una bola y tápala con film. Puedes dejarla a temperatura ambiente.
Si la corteza del bacon es gorda y dura, quítala y trocéalo en tiras. 
En una sartén, pon el bacon a dorar con un poquito de mantequilla.
Cuando estén casi cocidas las endibias (cuando estén transparentes pero sigan un poquito firmes), escúrrelas y trocéalas.

Pon el horno a precalentar a 200 ºC.
Cuando esté el bacon doradito, agrega la cebolla picada y deja que se poche.
Cuando ya esté transparente y tierna, añade las endibias troceadas.
Sube el fuego y cuando haya evaporado el líquido que suelten las endibias, vuelca la cerveza (o el vino) y deja a fuego medio unos 3-4 minutos.
Mientras, trocea el Maroilles.
En una picadora, tritura lo más fino que puedas la mezcla de cebolla/bacon/endibias.
Agrega el Emmental y pica de nuevo.
Quítale el film a la masa.
Vuelca la mezcla de endibias y bacon en la masa. Añade un poco de pimienta molida.
Mezcla bien con una cuchara hasta incorporar perfectamente.
En un molde grande (o dos medianos o varios individuales), pon un fondo de masa.
OJO, tienen que ser de silicona o antiadherente desmontables, sino te costará trabajo sacarlo y podrías romper los pasteles.
Pon trozos de queso en el centro y presiona un poco.
Cubre con más masa.
 Yo hice uno mediano alargado (20 cm largo) y otro mediano redondo (11 cm diámetro).

Hornea a 200 ºC unos 25-30 minutos (si son individuales, algo menos).
Cuando saques los pasteles del horno, espera unos 5 minutos y desmolda.
Sirve enseguida, mientras el queso esté caliente.



Y ahora, lo mejor...
¡¡Partirlo y dejar a todos los comensales maravillados!!

Cuando se derrame el queso derretido, desprendiendo el olor típico del Maroilles, ¡todos alucinarán!
:-)


¿Qué, os guardo un trocito?
*_*


martes, 1 de septiembre de 2015

Paté de conejo


Amigos,
siento ser un poco aguafiestas pero me parece que ya va oliendo a rutina otra vez, ¿no?

Ya tenemos aquí la vuelta al cole y los deberes, las chaquetas y los zapatos cerrados, los tonos rojizos y amarillentos en los parques y ciudades, no podemos negarlo, el fin del verano se hace más que evidente...

No es ninguna novedad, ya sabéis que el otoño no me hace ninguna gracia, no porque sea una estación fea, que no lo es, sino porque para mí representa la vuelta al frío del invierno que sí detesto...
No me gusta nada pasar frío, sufrir la lluvia y las inclemencias del tiempo, tener que quedarme encerrada y no poder salir a correr en el parque por la mañana,
¡no me gusta ni un pelo!

Intento ser positiva y pensar en las pelis en el sofá con mantita, los tés calentitos, la nieve bonita y la Navidad, pero vamos, pocas cosas más puedo nombrar que me gusten del invierno.
Total, que la rutina del despertarse de noche, abrigarse como si no hubiera mañana y comer platos calientes y más contundentes se está acercando y yo no quiero dejaros sin ideas, no.




Como ya las temperaturas nos dejan encender el horno, os propongo este delicioso paté de conejo, que nos permite aprovechar las sobras de conejo de esta receta de Flandes que publiqué hace unos meses.

Necesitaréis una picadora pero aparte de eso, no hay nada más fácil de preparar, y el resultado está increíblemente rico...
En un abrir y cerrar de ojos, tendréis un delicioso paté para servir en el aperitivo, para cenar rápido con unos tostes o incluso para regalar a unos amigos que os inviten a cenar.

Este paté es el típico paté que hacían las madres y las abuelas en Francia antes de que la mujer trabajadora dejara de cocinar y se pusiera a comprar platos preparados y congelados. Es un plato familiar, tradicional, entrañable, que huele a "comida en casa".

Espero que os animéis, seguro que triunfáis.
Vamos allá...



Ingredientes:
conejo: las vísceras (pulmones, riñones, corazón, hígado) + el cuerpo (sin patas ni cabeza)
200 g de bacon (panceta ahumada)
1 rebanada de pan de molde (o 2 rebanadas pequeñas de pan "normal" de corteza blanda)
1/2 cebolla
1 zanahoria mediana
1 buen puñado de perejil
avellanas
laurel
sal, pimienta
manteca de cerdo

Receta:
Primero, pela y trocea la cebolla y la zanahoria.
En la picadora, muélelas junto con el perejil hasta que quede todo bien picadito.

Ahora, limpia y trocea las carnes.

Trocea el pan.
Pon el horno a precalentar a 170 ºC.
En la picadora, pica las carnes junto con el pan...
... hasta que quede bien molida, sin trozos grandes.
Añade la verdura picada y salpimienta.
Mezcla bien hasta incorporar perfectamente.
En unas fuentes de cerámica con tapa, pon un fondo de carne y reparte unas cuantas avellanas.
Repite la misma operación hasta llegar casi arriba de la fuente (tienes que dejar un hueco para luego poder ponerle la tapa.
En la parte de arriba, decora con pocas avellanas y unas hojas de laurel.
A mí, con estas cantidades, me salienron dos "cocottes", una pequeña y larga y otra cuadradita, también pequeña.
Cuece al baño María en el horno a 170 ºC durante una hora y cuarto.
Al cabo de este tiempo, destapa los patés y deja que se tuesten en modo grill 5-10 minutos (hasta que se doren).
Sácalos del horno y déjalos enfriar completamente.
Cuando esté frío, calienta la manteca y cubre los patés.
Eso permite aislar del aire para que conserven más tiempo.
Deja que se enfríen a temperatura ambiente y luego, tapa y conserva en el frigo.

Como veis, muy fácil, con un resultado de lo más tradicional.


Para cenar con colines, tostes, y una ensalada, es ideal.
También se sirve en Francia como entrante con pan con mantequilla, o de plato principal con patatas fritas, lo dejo a vuestra elección...
;-)


Espero que os haya gustado, yo ya sé de una amigo que me pidió la receta y que la estaba esperando desde hace meses.
¡Aquí la tienes, Señor X!
:-)

¡Besos a tod@s!