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domingo, 10 de junio de 2018

Cheesecake de aguacate, lima y té matcha



Tras mucho tiempo sin publicar, hoy os traigo una receta que os va a encantar...
Esta tartita ha sido todo un descubrimiento, una adaptación de esta magnífica receta de Belén (Cupcakes a Gogó), que pienso repetir y volver a versionar muchas veces.
Al prepararse sin horno, resulta muy cómoda y me ha parecido muy fácil de adaptar como receta base con otros sabores.
Lo que más me ha gustado, de hecho, es que se nota el aguacate pero de forma suave y equilibrada, y no tapa los demás sabores que se le pueda echar, que en mi caso, han sido lima, té matcha, cardamomo y un poco de chocolate negro.
Además, es de lo más cremosa...


Y aparte de tener un sabor y una textura increíbles, lo bueno que tiene esta tarta es que es sin huevo, de modo que los alérgicos pueden estar tranquilos, esta cheesecake la pueden comer sin miedo.
Para la decoración, he usado más té matcha en el borde y cacao puro en el centro, puesto con un stencil de pavo real, que me encanta, aunque la idea de Belén de decorar con flores y hojas queda también preciosa.
A mí me gustó el toque del cacao recordando las chispas de chocolate negro que introduje en la base de galletas, y le va de maravilla.


 La base de galletas de las cheesecakes es, desde mi punto de vista, tan importante como el relleno en sí.
Mis galletas favoritas son las speculoos y las galletas de avena.
Las galletas María no me convencen, tanto por su sabor (demasiado suave) ni por su textura (se humedecen demasiado rápido y no le dan el toque crujiente).
Por supuesto, la elección es muy personal y, en ocasiones, enriquecer la mezcla de galletas con algún fruto seco (avellanas, nueces o almendras) o trozos de chocolate, o incluso caramelo, pueden ser todo un acierto.
En este caso, como veis, he usado galletas de avena con chocolate y el resultado nos ha parecido muy acertado.


 Así que os dejo probar ideas y os doy mi versión ligeramente adaptada de esta cheesecake, esperando que os animéis...

Ingredientes (para un molde desmontable de 16 cm):
Para la base:
80 g de galletas de avena con chispas de chocolate negro (u de otro tipo, naturales, con naranja...)
25 g de mantequilla sin sal

Para el relleno:
160 g de aguacate (aprox. un aguacate grande o 2 pequeños)
190 g de queso de untar light
200 ml de nata para montar (35% m.g.) (bien fría)
4 hojas de gelatina
70 g de azúcar (en mi caso moreno)
1 c.café generosa de té matcha
3 semillas de cardamomo
1 lima

Para decorar:
té matcha
cacao puro en polvo

Receta:
En la picadora, tritura las galletas junto con la mantequilla hasta que se integren.
Cubre el fondo del molde desmontable con la mezcla (aplanando bien) y reserva en el frigorífico.
Pon las hojas de gelatina a hidratar en agua fría.
En la batidora de vaso (o en un bol hondo con la batidora de pie), tritura la carne del aguacate junto con al queso de untar, la nata y el azúcar hasta que quede todo bien integrado. Debería montar ya que la nata estará bien fría.
Coge parte de esta mezcla y ponla en un cazo. Añade la ralladura y el zumo de una lima y las semillas de cardamomo.
Cuando empiece a burbujear, añade el té matcha, mezcla bien y deja infusionar 2-3 minutos.
Agrega las hojas de gelatina, mezcla para disolver y sigue mezclando un par de minutos para que pierda temperatura.
Con la ayuda de un chino, cuela y vierte esta mezcla dentro de la otra mezcla que tienes en la batidora (o fuente honda).
Vuelve a dar unos golpes de batidora para integrar perfectamente y remueve con una cuchara o espátula para liberar todas las burbujas de aire que se puedan haber formado con el batido.
Vierte suavemente dentro del molde sobre el fondo de galleta y alisa la superficie con una espátula o el filo de un cuchillo.
Deja cuajar en el frigorífico al menos 3 h antes de desmoldar, mejor si es toda la noche.
Antes de desmoldar, yo paso un cuchillo de hoja lisa por todo el filo para asegurarme que se va a despegar perfectamente. 
Para decorar, puedes usar té matcha, flores, frutos secos, cacao...
Si la espolvoreas, recomiendo hacerlo antes de desmoldar para que quede más limpio, el resto de decoración una vez desmoldado.



El que quiera un trozo como éste, aquí tiene la receta.
;-P
¡Besos a tod@s!

viernes, 24 de noviembre de 2017

Bundt cake de calabaza, nueces y chocolate relleno de crema de queso


Os os traigo una receta muyyyy de otoño y muyyyy rica, si os gustan la calabaza y los cheesecakes, por supuesto.
A mí, que me encantan, de modo que estuve muy feliz mientras me duró este bundt cake.
:-P

Ya que es muy grande, lo estuve repartiendo, o lo que es lo mismo, repartiendo alegría y calorías para ir ejercitando el estómago para las fiestas, y os prometo que todos me dijeron que estaba muy rico (y no creo que me hayan mentido para hacerme la pelota, ¡jeje!)

El caso es que estaba deseando estrenar mi precioso molde Autumn Wreath de Nordic Ware, que me encanta en este color bronce...


...y, obviamente, no podía hacerlo con una receta que no fuese muy otoñal.
Ya me conocéis, soy muy coherente con estas cosas (por no decir inflexible...)
;-)

Total, que me acordé de esta receta de Bea (Corazón de Caramelo), que me había llamado la atención en su día y que llevaba mucho tiempo (exactamente 2 años) queriendo probar.
¡Este estreno de molde era la ocasión perfecta para probarla!

Mirad qué bonito queda, con el color anaranjado de la calabaza y las motitas de chocolate y nueces, ¡me encanta!


Al ser para un molde de bundt cake, adapté un pelín la elaboración y ajusté un poquito los ingredientes a mi gusto pero los cambios fueron mínimos.
Y os puedo asegurar que el resultado ha sido un éxito, el relleno está...¡delicioso!


Así que os dejo la receta (muy poco adaptada) para que os animéis con ella...

Ingredientes (para un molde 10 cups):
225 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
300 g de azúcar (blanco)
4 huevos (camperos)
450 g de harina corriente
5 g de levadura química (tipo Royal)
5 g de bicarbonato
2 g de sal fina
1 c.café de canela molida
1/2 c.café de jengibre molido
1/2 c.café de clavo molido
500 g de puré de calabaza*
120 ml de agua (o leche)
2 c.café de extracto de vainilla
120 g de chispas de chocolate negro
120 g de nueces peladas y troceadas

Para el relleno de crema de queso:
225 g de queso de untar (tipo Philadelphia)
65 g de azúcar (blanco)
1 huevo (campero)
1 c-café de extracto de vainilla

*Para el puré de calabaza, se puede preparar casero de forma muy fácil y rápida. Pela y quita las pipas de una calabaza. Coge unos 850 g y córtala a daditos. En una fuente cubierta con campana o film transparente perforado, cuece unos 12-15 minutos al microondas. Escurre y tritura con la batidora de pie o vaso ¡y listo! 

Receta:
Primero, empieza por preparar todos los ingredientes del bizcocho:

  • Pesa todo.
  • Prueba los huevos en agua fría (si flotan, están malos) y sécalos con papel de cocina para quitar la posible suciedad de la cáscara.
  • Tamiza la harina junto con la levadura, el bicarbonato, la sal y la especias.


Ahora, pon el horno a precalentar a 180 ºC.
En primer lugar, prepara el relleno. Con la batidora de pie o vaso, tritura el queso de untar con el azúcar y el huevo, lo justo para integrar sin meter mucho aire. Añade el extracto de vainilla y mezcla con una cuchara. Golpea contra la encima para quitar el máximo de burbujas de aire. Reserva.

En una fuente grande, bate la mantequilla junto con el azúcar a velocidad primero baja y luego alta durante unos 3-5 minutos hasta que se forme una crema homogénea.
Entonces añade los huevos, de uno en uno, ligeramente batidos (no añadas el siguiente antes de que el anterior esté perfectamente incorporado).
Agrega el extracto de vainilla.

Baja la velocidad de la batidora y añade 1/3 parte de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato/sal/especias.
Cuando esté incorporada, agrega el puré de calabaza.
Cuando esté incorporado, añade otra 1/3 parte de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato/sal/especias.
Cuando esté incorporada, agrega el agua (o leche).
Cuando esté incorporado, añade el resto de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato/sal/especias.

Apaga la batidora y agrega las nueces troceadas y las chispas de chocolate. Mezcla con una espátula o cuchara, lo justo para repartir.

Engrasa tu molde para bundt cakes con spray desmoldante (o un poco de aceite de girasol o de oliva suave, o mantequilla fundida y extiende bien  con la ayuda de un pincel para cubrir cada huequecito).
Ahora, vierte más o menos la mitad de la masa en el molde.
(Técnica para bundt cakes: verter la masa en el mismo lado del molde, dejar que busque ella su sitio en las hendiduras, poner un trapo en la encimera y golpear el molde varias veces seguidas contra la encimera para repartirla mejor y evitar que se cuelen burbujas de aire).

En el centro de la masa, añade la crema de queso en forma de círculo, procurando no tocar ningún borde exterior e interior.
Vierte el resto de masa de bizcocho encima, cubriendo todo.
No llegues al borde, deja un poco de margen, mínimo 1 cm para cuando suba la masa en el horno.
Si te sobra masa, puedes ponerla en un molde pequeño y cocer al microondas.

Vuelve a golpear el molde sobre un trapo en la encimera y alisa la masa en la superficie con una cuchara o espátula.
Ondea ligeramente el molde horizontalmente para que la masa vaya formando una capita fina en los filos exteriores e interiores para que, al subir en el horno, el bizcocho lo haga de forma más lisa y se quede luego más plano al darle la vuelta.

Hornea durante 60 minutos a 180 ºC.
Cuando lo saques, ponlo encima de una rejilla y déjalo enfriar unos 15 minutos (más si hace calor), luego desmóldalo sobre la rejilla hasta que se enfríe totalmente.
(Para asegurarte de que está listo para desmoldar, tienes que mover el molde horizontalmente, si ves que el bizcocho se despega del molde, está listo.)

Cuando esté frío, envuélvelo bien en film hasta la hora de servir.




Es muy esponjoso pero si esperáis un día o dos, ya está totalmente en su punto, ¡una delicia!

Espero que os animéis a prepararlo este finde, ya me contaréis.
¡Besos a tod@s!

viernes, 27 de octubre de 2017

Cheesecake marmoleado de chocolate blanco y negro


Esto empieza a ser una oda a los bundt cakes pero no lo puedo remediar, me encantan las formas de estos moldes...
*_*

Soy consciente de que últimamente no publico otra cosa pero es que me he propuesto sacarle más partido a mis preciosos moldes, que cada vez son más y, con lo bonitos que son, no puedo dejarlos sin usar, es IM-PO-SI-BLE...
Además, quiero ir haciendo recetas que tengo guardadas o pensadas desde hace tiempo así que no veo mejor excusa, ¿no os parece?

La receta de hoy es un clásico, adaptado en presentación, ingredientes y forma, y que, para mi gusto, no pudo salir más bonito.
:-)
Porque ¿a quíen no le gustan los cheesecakes?
En serio, ¿a quién???

A menos que seas alérgico a la leche, no veo motivo racional o razonable para que no te gusten los cheesecake, no...
A no ser que seas alérgico, ¡jeje!

En esta ocasión, buscaba exactamente este efecto mármol auténtico, con las vetas hechas de tal forma que parecieran naturales.
Para ello, se usa un truco que os explico abajo, y que, al hacerlo, me hizo dudar de si había hecho bien o no.
Pero al final, quedó justo como quería.

¿No os parece que se asemeja al mármol de verdad?
En este molde Vaulted Cathedral, de Nordic Ware, a mí me recuerda una catedral con sus paredes de piedra...
*_*


Pero la forma no lo es todo, el sabor también es muy importante...

Para esta receta, es imprescindible usar chocolates de muy buena calidad y de muy buen sabor, porque contiene muy pocos ingredientes, de modo que sabe principalmente a chocolate (y añadiría a chocolate blanco).

De hecho, os recomiendo usar chocolate blanco con vainilla, que le dará un extra de sabor que irá perfecto con el chocolate negro.
Otra opción, si os gusta, es añadir alguna especia, en una cantidad moderada.

Lo bueno de este cheesecake es que no necesita horno y no contiene huevo, por lo que vuestros amigos intolerantes al huevo (que tengo varios) pueden comerlo sin problema.


La receta no tiene mayor complicación, simplemente hay que seguir los pasos para conseguirlo.
Es muy importante fundir bien el chocolate, realizar el efecto marmoleado como os explico y dejar templar el cheesecake como 1h antes de desmoldarlo.

¡Lo demás es pan comido!


Ingredientes (para un molde 9 cups):
150 g de azúcar blanco
600 g de nata para montar (32% m.g.)
530 g de queso de untar (no light, tipo Philadelphia)
300 g de yogur natural
100 g de leche condensada
250 g de chocolate blanco (de buena calidad)
250 g de chocolate negro (de buena calidad)
17 hojas de gelatina

Receta:
Trocea muy pequeño los chocolates (con la ayuda de un cuchillo o en la picadora), separa en dos fuentes grandes.
Funde por separado en el microondas, por tandas de 30 segundos o menos, removiendo entre cada tanda.

Hidrata las hojas de gelatina en agua fría.
En un cazo, calienta la nata con el azúcar. Cuando hierva, agrega las hojas de gelatina escurridas, mezclando para fundir totalmente.

Con la batidora de vaso o de pie, tritura el queso de untar con el yogur y la leche condensada unos 20 segundos, lo justo para mezclar.
Añade la nata con gelatina a la preparación anterior, bate otros 20 segundos, lo justo para mezclar (para no meter aire y crear burbujas en la mezcla).

Echa 750 g de esta mezcla en el chocolate negro fundido y el resto en el chocolate blanco.
Mezcla bien ambas mezclas con una espátula o lengua hasta integrar perfectamente.

En la fuente de masa "blanca", echa a cucharones la masa "negra" hasta casi terminar con ella (deja como 1/4 parte o menos). La idea es que no se mezclen las masas, solo hay que echar los cucharones suavemente sin remover.
En el molde (preferiblemente tipo corona o Bundt Cake) engrasado (con spray desmoldante o mantequilla fundida o aceite de girasol), vierte muy suavemente esta combinación de masas, despacio y con cuidado. Da la impresión de que se ha mezclado pero no es así.
Ahora echa a cucharones el resto de masa "negra", de nuevo suavemente, y pasa despacio un palito de brochetas, 4-5 pasadas para terminar de dar un efecto marmoleado dentro del cheesecake.

Deja enfriar primero a temperatura ambiente y luego en el frigorífico, como mínimo 6h.
Para desmoldar, deja templar 1h, despega los filos del molde con la mano (no olvides el tubo central), sacude el molde horizontalmente y dale la vuelta sobre el plato o la fuente de presentación.

¡Tachán!
Ya tienes tu cheesecake marmoleado, igual que una catedral...
:-)


¿No os parece maravilloso?
A mí me tiene enamorada...
*_*

Eso sí, es un pastel muy contundente, así que no dudéis en apartar porciones pequeñas porque ¡llena muchísimo!



Espero que os haya gustado y lo probéis, aunque sea variando algunas cosillas, ¡seguro que os encanta!

Os dejo disfrutar del puente con esta rica receta, a lo mejor hasta la probáis este finde...
;-)

¡Besos a tod@s!

lunes, 23 de noviembre de 2015

Cheesecake de calabaza, nueces y toffee


A estas alturas de la película, no os puedo engañar, reconozco claramente que soy una golosa, y más de dulce que de salado.
Ojo, que no le hago asco a una buena tostada con todas sus cosas o con su aceite de oliva rico pero vamos, que si quedo a desayunar, lo más normal es que me pida un trozaco de bizcocho o de tarta, de la más grande y esponjosa que se vea en el escaparate, así de claro.

Lo sé, lo sé, que no es nada sano, que son unas bombas calóricas, todo lo que queráis, pero ¿qué se le va a hacer?
Soy así y mientras me controle un poco y haga deporte, pues ese gustazo que me llevo pal'cuerpo, ¿verdad?

Bueno, pues, a veces, te surgen ocasiones que te permiten saltarte la dieta alegremente y preparar una buena tarta casera, de esas que te viene un dietista a casa y la tira por la ventana sin pestañear, y que cuando la comes notas el subidón de azúcar por tus venas, hasta se te dilatan la pupilas y todo, ¡jaja!
¿Sabéis a lo que me refiero?

Pues la tarta de hoy es de éstas.
La mires por donde la mires, es antidieta total.
No por ello está llena de porquerías, no. Es muy natural pero vamos, que después de comerla puedes tirarte dos días sin comer y no te mareas, ¡jeje!

¿El motivo?
¡#Elr3to!


¡Sí señores!
Bien entrado el otoño volvemos a la carga con una nueva edición del desafío que nos lanzamos Rosi, Marga y yo, y esta vez los ingredientes los hemos elegido entre las tres:
calabaza, nueces y yogur.

Estuve barajando varias opciones, incluidas saladas, pero la que más me llamaba la atención era una buena cheesecake, que es una apuesta segura y siempre deliciosa.

Y bueno, de unos ingredientes sanotes como la calabaza, las nueces y el yogur, salió esta bomba llenita de grasa y azúcar, riquísima como ella misma...
:-)


Ya conocéis mi pasión por las cheesecakes, que comparto con mi Rosi (he aquí la prueba), y espero que ella se anime a prepararla porque sé que le va a encantar, ¡al igual que a vosotr@s!


Teniendo puré de calabaza preparado, se hace en un abrir y cerrar de ojos y antes de daros cuenta, ya estáis con la tarta hecha.
¿Os animáis?


Ingredientes (para un molde desmontable de 20 cm de diámetro):
Para el fondo:
200 g de nueces (en mi caso, 70 g "normales", 130 g pecanas fritas con sal)
100 g de azúcar moreno
100 g de mantequilla
50 g de copos de avena

Para el relleno:
325 g de puré de calabaza (puedes asarla al horno 1 h a 150 ºC o cocerla al microondas troceada sin piel, en un fondo de agua y tapada, unos 10 minutos o hasta que la puedas machacar con un tenedor)
500 g de queso de untar (tipo Philadelphia)
125 g de yogur griego natural
125 g de azúcar
2 huevos
1 cc. de extracto de vanilla
30 g de Maizena
1 cc. de canela
1 cc. de 4 especias (proporción: 4 de canela por 1 de jengibre, 1 de anís y 1 de nuez moscada, todo en polvo)

Para la cobertura:
6 cs. de azúcar blanco
1 cs. de agua
150 ml de nata líquida
10 nueces pecanas para decorar (o más, al gusto)

Receta:
Pon el horno a precalentar a 160 ºC.
Envuelve tu molde desmontable (diám. 20 cm) por fuera con papel de aluminio para aislarlo bien (después lo pondremos al baño maría y no queremos que le entre agua).
Cubre el fondo del molde con papel de horno (pégalo al fondo con unas gotas de aceite o mantequilla para que no se mueva).

En la picadora, mezcla los ingredientes del fondo de tarta y tritura hasta obtener una mezcla fina y homogénea.
Extiende esta mezcla en el fondo del molde con la ayuda de una cuchara (es pegajosa, es normal).
Hornea unos 15 minutos (comprueba que no se dore mucho, que las nueces calientan muy rápido y se podrían quemar y amargar).

Mientras, prepara el relleno.
En la batidora de vaso (o en una fuente con la batidora de varillas a velocidad baja), mezcla el puré de calabaza, el yogur, los huevos y la vainilla (no batas mucho, lo justo para integrar pero que no entre mucho aire).
Añade el resto de ingredientes y bate de nuevo, sin pasarte para que no entre mucho aire.

Cuando saques el fondo de tarta del horno, vierte el relleno encima (yo suelo ayudarme de una cuchara y verter sobre la cuchara, sujetándola encima del fondo por si acaso, para no levantar el relleno al verter la mezcla).

Ahora, pon una fuente más ancha que tu molde en el horno (yo uso una tartera de 20 cm de diámetro), échale un buen fondo de agua y pon el molde dentro.
Hornea así al baño maría unos 50 minutos (si ves que se dora mucho la tarta, cúbrela con papel de aluminio mientras termine de hacerse).
Al cabo de los 50 minutos, apaga el horno y deja la tarta dentro unos 10 minutos.
Tras este tiempo, abre un poco la puerta del horno y deja que se enfríe totalmente dentro del horno con la puerta entreabierta (así evitarás que se raje la superficie de la tarta). Tardará varias horas.

Cuando esté fría, prepara el toffee.
He usado esta receta de Directo al Paladar.

A la hora de servir, desmolda la tarta con mucho cuidado (recomiendo pasarle un cuchillo por el filo para que se despegue bien y evitar deformar los bordes al desmoldar).
Vierte la salsa toffee encima y extiéndela con la ayuda de una cuchara.
Decora con nueces y ¡listo!



Queda muy tierna y esponjosa, y ¡la mezcla de las nueces saladas con el relleno dulce está mmmm... ¡riquísima!

A nosotros nos ha parecido que estaba aún más rica a los dos días de hacerla, quizá porque se habían asentado más los ingredientes, no sé.
En todo caso, eso os permite prepararla con antelación y eso siempre viene bien si la preparáis cuando tenéis prevista una visita.
;-)

Os dejo babeando mientras voy a cotillear qué han preparado mis compis con estos 3 nuevos ingredientes de otoño...

¡Besos a tod@s y buena semana!

martes, 3 de noviembre de 2015

Pastel esponjoso de endibias y queso Maroilles o "Moëlleux aux chicons et Maroilles"



Viendo esta foto, ¿hacen falta palabras?

Creo que no...
Este pastel habla por sí solo, ¿no os parece?

Hoy os traigo una nueva receta de Flandes que, aunque no sea un clásico de mi tierra, está elaborada con un queso típico de allí, el Maroilles.
Ya publiqué a principios de año una receta tipica con este queso: la tarte au Maroilles, y os contaba lo más destacable sobre este delicioso queso.

Como ya os comentaba entonces, soy consciente de que es difícil conseguirlo en España pero, menos mal, tengo un quesero maravilloso que me lo vende en Madrid, en el Mercado Maravillas y que también vende online y entrega en toda España: L'affineur de fromage (aquí tenéis el enlace al queso en su Web).
Así que ¡no hay excusas!
:-P

Esta receta la encontré en el libro Trop bon ! L'endive, una joyita que recopila recetas de chefs elaboradas solamente con endibias. Si os manejáis en francés, os lo recomiendo al 100%, es muy bueno.

Sobre el pastel de hoy, no sólo lo recomiendo sino que os aseguro que si lo probáis, os costará parar de comer...


Bendito queso, no sé qué sería de mí sin él...

:-))))


Ingredientes (para 4-6 personas):
150 g de harina corriente
8 g de levadura química (tipo Royal)
120 ml de leche
100 ml de cerveza rubia (o vino blanco en su defecto)
1 bandeja de endibias (3-4 según tamaño)
200 g de bacon (panceta ahumada)
1/4 de queso Maroilles (si no lo consigues, podrías usar queso Raclette, el efecto sería muy parecido)
1 puñado de Emmental rallado
1 cebolla pelada y picada
cassonade/vergeoise/azúcar moreno
mantequilla
pimienta negra

Receta:
Primero, pon las endibias a cocer, preferiblemente al vapor, o si no, en una cazuela con un fondo de agua, con un poco de cassonade encima.
Ahora, ponte con la masa: forma un pozo de harina y levadura y vuelca la leche en medio. Mezcla con una cuchara y luego, con la mano hasta que esté todo bien incorporado.

Forma una bola y tápala con film. Puedes dejarla a temperatura ambiente.
Si la corteza del bacon es gorda y dura, quítala y trocéalo en tiras. 
En una sartén, pon el bacon a dorar con un poquito de mantequilla.
Cuando estén casi cocidas las endibias (cuando estén transparentes pero sigan un poquito firmes), escúrrelas y trocéalas.

Pon el horno a precalentar a 200 ºC.
Cuando esté el bacon doradito, agrega la cebolla picada y deja que se poche.
Cuando ya esté transparente y tierna, añade las endibias troceadas.
Sube el fuego y cuando haya evaporado el líquido que suelten las endibias, vuelca la cerveza (o el vino) y deja a fuego medio unos 3-4 minutos.
Mientras, trocea el Maroilles.
En una picadora, tritura lo más fino que puedas la mezcla de cebolla/bacon/endibias.
Agrega el Emmental y pica de nuevo.
Quítale el film a la masa.
Vuelca la mezcla de endibias y bacon en la masa. Añade un poco de pimienta molida.
Mezcla bien con una cuchara hasta incorporar perfectamente.
En un molde grande (o dos medianos o varios individuales), pon un fondo de masa.
OJO, tienen que ser de silicona o antiadherente desmontables, sino te costará trabajo sacarlo y podrías romper los pasteles.
Pon trozos de queso en el centro y presiona un poco.
Cubre con más masa.
 Yo hice uno mediano alargado (20 cm largo) y otro mediano redondo (11 cm diámetro).

Hornea a 200 ºC unos 25-30 minutos (si son individuales, algo menos).
Cuando saques los pasteles del horno, espera unos 5 minutos y desmolda.
Sirve enseguida, mientras el queso esté caliente.



Y ahora, lo mejor...
¡¡Partirlo y dejar a todos los comensales maravillados!!

Cuando se derrame el queso derretido, desprendiendo el olor típico del Maroilles, ¡todos alucinarán!
:-)


¿Qué, os guardo un trocito?
*_*