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martes, 25 de abril de 2017

Jalea de arándano rojo con corazón de leche


Hoy vengo con una receta que me ha costado lo suyo, pero que sin duda ha merecido la pena.
Esta jalea o gelatina con corazón de leche ha requerido 4 intentos para ver la luz en el blog,
¡cuatro intentos!

Los que me conocen saben que soy muy perseverante y cuando se me mete algo entre ceja y ceja, no abandono hasta encontrar una solución.
El caso es que esta receta es una receta que ya existe y que es bastante extendida en América, lo llaman "flotatina" o "milk jell-o cake".
Cuando la vi en el blog LSL Cooking, enseguida me enamoré y quise probarla.
¡¡Me pareció taaaaan bonita!!

El problema es que los ingredientes tenían varios preparados con sustancias químicas (tipo preparado de gelatina con colorantes, aromas artificiales, etc.) y yo no quería usar nada de eso, quería algo lo más natural posible.
De modo que busqué alternativas, y aún así, descubrí que incluso en productos tan sencillos como el queso de untar o la nata (sí, na-ta), hay ingredientes añadidos que no son nada naturales...
Ojo, no todas las natas o la leche condensada los contienen, sólo tenéis que fijaros en la lista de ingredientes.

Pero bueno, no me iba a dejar vencer por ello, no, tenía que haber algo que sí era natural y funcionase para esta receta.
Y al final encontré la fórmula, la mezcla lo más "sana" posible para obtener este resultado tan vistoso.
¡¡Yupiii!!


Por supuesto, prepararla en un molde así de bonito ayuda, claro.

Aunque el tema del molde es un poco complicado...
Éste, el Stained Glass de Nordic Ware, tiene muchas hendiduras y eso aumenta las probabilidades de que se pegue el corazón de leche al fondo y que suelte trocitos dentro de la gelatina roja.
Mi recomendación es usar un molde con dibujos más lisos, os resultará más fácil.

Eso sí, tened en cuenta el tamaño del molde.
Éste es de 9 cups, pero muchos moldes de Nordic son de 10 cups, en cuyo caso habría que aumentar un poco las cantidades.


Si os digo la verdad, mis 4 intentos me han enseñado unas cuantas cosillas, y me han dado ideas para otras elaboraciones, que sé que os van a encantar...
;-)
De modo que me veréis por aquí con más recetas de este estilo, ¡tenedlo por seguro!

Y ahora, sin más dilación, os cuento cómo preparar esta rica jalea con corazón de leche...

Ingredientes (para un molde 9 cups, 2,13 L):
Para el corazón de leche:
300 g de leche condensada
340 g de leche evaporada
200 g de leche semidesnatada
100 g de nata para cocina (18% m.g.)
10 hojas de gelatina

Para la jalea:
1 L de zumo de arándano (en mi caso, Don Simón)
50 g de miel
12 hojas de gelatina

Receta:
Primero, prepara el corazón de leche.
Para ello, pon las hojas de gelatina a hidratarse en agua fría.
En un cazo, pon a calentar los 200 g de leche semidesnatada con 140 g de la leche evaporada.
Cuando veas que empieza a hervir, apaga el fuego y echa las hojas de gelatina escurridas, en varias veces, removiendo para mezclar bien.

En la batidora de vaso (o en una jarra con la batidora de mano), bate la leche condensada, los 200 g restantes de leche evaporada y la nata hasta que esté bien mezclado. Ve echando la mezcla caliente en 2 o 3 veces, batiendo entre cada incorporación, lo justo para mezclar.
Verás que se forma espumita en la superficie, es normal y necesario para que luego el corazón de leche se ubique en su sitio.
Es muy importante batir con batidora, no mezclar con cuchara, para que se forme esta espumita.
Engrasa ligeramente el molde con spray desmoldante o con aceite de girasol y un pincel, teniendo cuidado de engrasar bien las hendiduras.
Vierte la mezcla en el molde con cuidado y lleva al frigorífico. Deja que cuaje 2 horas como mínimo.

Tras estas dos horas, ponte con la jalea.
Para ello, pon las hojas de gelatina a hidratarse en agua fría.
En un cazo, pon a calentar en un cazo 1/3 parte del zumo de arándano junto con la miel.
Remueve para asegurarte de que se mezcle bien.
Cuando hierva, apaga el fuego y echa las hojas de gelatina escurridas, en varias veces, removiendo para mezclar bien.
Vierte esta mezcla en el resto de zumo de arándano y deja templar un poco.
Ahora, saca el molde del frigorífico. Con la ayuda de un palillo de dientes, despega la gelatina de leche por el filito (no olvides el filo del tubo central).
Inclina y sacude suavemente el molde para despegar la gelatina.
Girando e inclinando el molde, verás cómo se despega completamente.

Comprueba que el zumo de arándano con gelatina no está caliente (debe estar templado) y empieza a verter por el filo del molde, separando un poco la gelatina del leche del filo con la ayuda del palillo si fuese necesario.
Es importante ir vertiendo por todo el filo, no siempre en el mismo lado, para que la gelatina de leche vaya subiendo y flotando por igual y no se hunda.
Verás cómo, poco a poco, va flotando y quedándose en la superficie.
Una vez hayas echado todo el zumo, lleva al frigorífico y deja que cuaje otras 2 horas como mínimo.

Para desmoldar, procede como con la gelatina de leche: pasa un palillo de dientes por los filos del molde para despegarlos e inclina poco a poco el molde, girándolo como un volante y sacudiendolo un poco el molde horizontalmente para ir despegando la gelatina.
Pon el plato encima y dale la vuelta como si fuese una tortilla. Oirás como hace "plof" al despegarse y desmoldarse en el plato.
Si tienes que manejar la gelatina, por ejemplo para centrarla en el plato porque no haya quedado bien al desmoldar, puedes hacerlo empujándola con las manos, pero tendrás que humedecerlas con agua fría antes. Es imprescindible para que no se te quede pegada a las manos.

¡Y tacháaaan!


La he decorado con margaritas blancas pero tal cual ya queda precioso.
En cuanto al sabor, sabe dulce pero nada empalagoso.
Por supuesto, si no os gusta el zumo de arándano rojo, os valdría cualquier otro zumo colado.


A la hora de partirlo, estad preparados para oír un "¡¡wahhh!!" o ver que os hacen la ola, porque ¡queda muy bonito!
*_*


Espero que os haya gustado y que os animéis, es mucho más fácil de lo que parece.
Siguiendo los consejos que os doy, no puede fallar.

Desde luego, a mí me parece una opción ideal como postre de verano, ahora que vienen los días buenos.
Ya tenía una jalea de cava de este estilo publicada pero pienso repetir con otras ideas, estad preparados...






miércoles, 14 de diciembre de 2016

Bundt cake de manzana, especias y mazapán


Tras una laaarga pausa, vuelvo a publicar, y no una receta salada sino un bundt cake, otro que viene a completar la lista de estos bizcochos ricos  y bonitos que tanto me gustan.

Ya que se aproxima la Navidad, quería un sabor muy típico de este momento del año, y esta mezcla de manzana + especias + mazapán no puede serlo más.
Como disponía de poco tiempo, lo hice con mazapán comprado (error garrafal por mi parte, ya que no sabía ni la mitad de rico que el casero...) pero de todos modos, os dejo una receta de mazapán de lo más fiable en la lista de ingredientes, por si os animáis a hacerlo vosotros. Si no, os valdrían unos mazapancitos de Toledo.

Por supuesto, no podía preparar esta delicia en otro molde que no fuera éste de Nordic Ware, el "Pine Forest", y presiento que alguna recetilla más en este molde caerá de aquí a Reyes...
;-)


Como podéis comprobar, no puede quedar más tierno y apetitoso, con sus capas de mazapán, aunque si lo preferís, también se puede poner el mazapán en daditos en la masa, en vez de en capas.
Le da una jugosidad extra y un toque realmente delicioso.


La compota de manzana también la da más jugosidad, además de permitir reducir considerablemente la cantidad de mantequilla y azúcar, cosa que no viene mal teniendo en cuenta la adición de mazapán al bizcocho...
La idea no es mía, se la tomé prestada a Bea y Mara, las reinas de los bundt cakes, y es fabulosa, os la recomiendo sin duda alguna.

 En cuanto a la especias, le dan un sabor muy rico, sin ser demasiado fuertes, sólo un suave toque a galletas navideñas...
*_*


Dicho esto, os dejo con la receta de esta delicia, esperando que os animéis a probarlo.
¡A vuestras batidoras!

Ingredientes (para un molde 10 cups):
Para la compota de manzana:
4 manzanas medianas (unos 550 g)
1 c.sop. de miel

Para el bizcocho:
200 g de mantequilla sin sal (a temperatura ambiente)
250 g de azúcar
4 huevos (camperos)
390 g de harina corriente
1 c.café de levadura química (tipo Royal) (5 g)
1 c.café de bicarbonato (5 g)
1 c.café de canela molida
1 c.café de nuez moscada molida
1 c.café de jengibre molido
1/2 c.café de anís molido
1/2 c.café de clavo molido
250 g de compota de manzana
1 yogur griego natural
150 g de mazapán
mazapán
azúcar glace para decorar

Receta:
Antes que nada, os recuerdo la entrada en la que explico todos los pasos básicos e importantes para elaborar un bundt cake, con fotitos del paso a paso.

Primero, prepara la compota de manzana.
Para ello, pela las manzanas, quítales las pepitas y trocéalas en daditos.
Ponlas en un cazo con la cucharada sopera de miel y cuece a fuego medio unos 15 minutos, hasta que la manzana se pueda romper aplastándola.
Muele con la batidora y aparta 250 g en un plato hondo para que vaya enfriando.

Prepara todos los demás ingredientes:

  • Pésalos todos y deja que se atemperen (sobre todo la mantequilla y los huevos).
  • Tamiza la harina junto con la levadura, el bicarbonato y las especias.


Ahora, pon el horno a precalentar a 180 ºC, calor arriba y abajo.
En una fuente grande (o el bol de tu robot de cocina), bate la mantequilla cortada en trozos junto con el azúcar a velocidad alta durante unos 3-5 minutos hasta que se forme una crema homogénea.
Entonces baja la velocidad y añade los huevos, ligeramente batidos, de uno en uno (no añadas el siguiente antes de que el anterior esté perfectamente incorporado).
Cuando estén incorporados, añade 1/3 parte de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato/especias.
Cuando esté incorporada, agrega la compota de manzana.
Cuando esté incorporada, añade otra 1/3 parte de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato/especias.
Cuando esté incorporada, agrega el yogur griego.
Cuando esté incorporado, añade el resto de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato/especias.
Una vez todo bien integrado, apaga la batidora y comprueba que todo esté bien repartido mezclando un poco a mano con una espátula o cuchara.
Estira el mazapán, formando un disco (recomiendo espolvorear un poco de harina o azúcar glace en tu encimera para despegarlo fácilmente). Recorta el centro de este disco y estíralo un poco más para formar otro círculo con agujero al centro.

Ahora, engrasa tu molde con spray desmoldante (o aceite o mantequilla fundida con la ayuda de un pincel) y vierte 1/3 parte de la masa en el molde. Sacude un poco el molde para alisar la superficie.
Cubre con el círculo más pequeño de mazapán, sin tocar el molde por los filos.
Vierte otra 1/3 parte de la masa y sacude un poco el molde para alisar la superficie.
Cubre con el otro círculo de mazapán, sin tocar el molde por los filos.
Vierte la última 1/3 parte de la masa.
Llena el molde hasta las 3/4 partes de su capacidad. No lo llenes más o se te desbordará.
Alisa la superficie con una cuchara si lo ves necesario, para repartir la masa de manera uniforme.
Pon un trapo en la encimera y golpea el molde contra ella para repartir bien la masa y evitar que se cuelen burbujas de aire dentro del bizcocho.
Tapa con papel de aluminio, recogiendo bien los bordes exteriores y dejando el agujero de la chimenea central del molde abierta (este paso es opcional).

Hornea el bizcocho a 180 ºC durante unos 50-60 minutos.
Al cabo de este tiempo, saca el molde del horno, verás que la masa ha subido y que toca el papel de aluminio.
Quítale inmediatamente el papel de aluminio y deja enfriar unos 15 minutos (más si hace calor) sobre una rejilla antes de desmoldar.
Para asegurarte de que está listo para desmoldar, tienes que mover el molde horizontalmente, si ves que el bizcocho se despega de las paredes del molde, está listo para darle la vuelta.
Desmóldalo sobre la rejilla y déjalo enfriar totalmente antes de servir.
A la hora de consumir (preferiblemente a las 24 h), espolvorea con azúcar glace y ¡listo!




No os podéis imaginar el olor que desprende...
Es tenerlo en casa y querer comer un trozo de lo bien que huele...

Aparte de ello, como regalito de Navidad, aquí os dejo una lista de bundt cakes especiales para las Fiestas, con sus sabores y presentaciones perfectas para celebrar ¡o incluso poner de centro de mesa!
Espero que vayáis a verlos y que os animéis con alguno, no os defraudarán...
:-)


Y con eso y este trozo de bizcocho, os dejo por hoy.
¡Un beso a tod@s!


martes, 16 de agosto de 2016

Bundt cake de higos y nueces caramelizadas


Ya sé, hace cerca de un mes que no publico ninguna receta pero en esta ocasión, ha sido para bien.
A pesar del calor tremendo que ha hecho en Madrid (y que por fin es más aguantable), he estado disfrutando del verano y haciendo muchas cosas, dejándome poco tiempo para fotografiar y publicar cualquier receta.
Hemos celebrado, descansado, comido, bebido, viajado, salido y compartido buenos momentos en muy buena compañía, lo que viene siendo disfrutar de la vida.
:-)
Y aún no falta alguna escapadita que otra antes de que termine el verano...
:-)))

Pero para volver a las andadas blogueras, no podía hacerlo con cualquier cosa, no.
De modo que hoy vengo con un deliciosísimo bundt cake, 100% de temporada, receta de mi querida Rosilet.
Desde que lo publicó ella hace más de un año, estaba deseando probarlo...
Por fin ha vuelto la temporada de los higos, fruta que tanto me gusta, y he decidido darle caña al horno.
Y os prometo que volvería a encender el horno ya mismo para repetir, sin rechistar ni por el calor ni por lo laboriosa que es la receta porque ¡¡es la pera limonera!!

Como no podía ser de otra manera, la he adaptado un poco, con los ingredientes que tenía en casa, pero es prácticamente su receta, ya que cambié sólo el yogur griego por nata y yogur, y la miel por sirope de arce.
En todo caso, tiene un sabor fantástico, a bizcocho de huevos de toda la vida, que combina de maravilla con la confitura de higos y las nueces...
Y la textura está perfecta, densa y cremosa, un bundt cake en toda regla, como a mí me gustan.

Otro cambio que quizá notéis al leer la receta es el engrasado del molde justo antes de hornear y el hecho de cubrir el molde con papel de aluminio para la cocción, unos cambios que me han dado excelentes resultados en los últimos bundt cakes que he hecho.
Este último cambio se lo debo a Pamela, de Quiero Cupcakes BCN, y me ha funcionado genial para evitar que se queme la superficie del bizcocho mientras cuece, ya que son 60 minutos de calor y a veces, se me doraban más de la cuenta...



Como podéis ver, he estrenado con esta receta mi precioso molde Crown de Nordic Ware, que es tan perfecto y bonito como todos los de esta marca.
No voy a comisión, que ya me gustaría, pero me gustan tanto que ya se han vuelto en una adicción.
Aquí podéis ver unos cuantos de los modelos que tengo ya...


La forma de los huecos me recordaba a los higos de modo que le he dado juego y los he aprovechado para la decoración.
También podríais hacer como Rosilet y cubrirlo con crema de queso pero, sinceramente, así solo está de muerte...

Espero que os animéis, más aún viendo este trocito de aquí...
;-P


Ingredientes (para un molde 10 cups):
Para la "confitura" de higos:
200 g de higos maduros (4 higos aprox.)
35 g de azúcar moreno
15 g de sirope de arce (o miel)
10 g de mantequilla sin sal

Para el polvo de nueces caramelizadas:
80 g de nueces peladas
25 g de azúcar moreno
10 g de sirope de arce
5 g de mantequilla sin sal

Para el bizcocho:
210 g de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
250 g de azúcar blanco
5 huevos camperos
1/2 Tbsp de extracto de vainilla
370 g de harina corriente
7 g de bicarbonato
7 g de levadura química (tipo Royal)
1 pizca de sal
200 ml de nata para montar (35% m.g.)
125 g de yogur natural (1 bote)

Para decorar:
1 cs de azúcar glace
4-5 higos maduros

Receta:
Primero, empieza por preparar la confitura de higos.
Lava y seca los higos y córtalos a daditos.
En un cazo, funde la mantequilla con los azúcares y cuando esté fundido todo, agrega los daditos y deja a fuego suave hasta que espese y tenga textura de mermelada.

Mientras tanto, prepara el polvo de nueces caramelizadas.
En un cacito, funde la mantequilla con los azúcares y cuando esté fundido todo, agrega las nueces y dales vueltas hasta que se cubran de caramelo. Ten mucho cuidado de que no se queme el azúcar, ya que amargaría. Cuando las veas cubiertas, apártalas y disponlas en un plato cubierto con papel de horno para que enfríen y se sequen.
Cuando estén secas, muélelas en la picadora hasta que se hagan polvo.

Ahora, prepara los ingredientes del bizcocho:
  • Pesa todo, prueba los huevos en agua fría (si flotan, están malos) y sécalos con papel de cocina para quitar la posible suciedad de la cáscara.
  • Tamiza la harina junto con la levadura, el bicarbonato y la sal.

Pon el horno a precalentar a 175 ºC.

En una fuente grande, bate con la batidora de varillas la mantequilla cortada en trozos junto con el azúcar a velocidad alta durante unos 3-5 minutos hasta que se forme una crema homogénea.
Entonces baja la velocidad y añade los huevos, de uno en uno, ligeramente batidos (no añadas el siguiente antes de que el anterior esté perfectamente incorporado).
Agrega el extracto de vainilla.

Cuando esté todo bien integrado, añade 1/3 parte de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato/sal.
Cuando esté incorporada, agrega la nata.
Cuando esté incorporada, añade otra 1/3 parte de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato/sal.
Cuando esté incorporada, agrega el yogur.
Cuando esté incorporado, añade el resto de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato/sal.

Engrasa tu molde para bundt cakes con spray desmoldante (o un poco de aceite de girasol o de oliva, o mantequilla fundida y extiende bien  con la ayuda de un pincel para cubrir cada huequecito).

Ahora, vierte 1/3 parte de la masa en el molde, tratando de cubrir bien el fondo.
Pon un trapo en la encimera y golpea el molde contra ella para repartir la masa y evitar que se cuelen burbujas de aire. Alisa la superficie con una cuchara si es necesario.
Pon un círculo de polvo de nueces caramelizadas en el centro, tratando de evitar los bordes exteriores e interiores del molde (puede que te sobre polvo, no pasa nada, el resto lo usarás para decorar).
Cubre con otra 1/3 parte de masa, tratando de cubrir bien todo el polvo de nueces.
Alisa la superficie con una cuchara si es necesario.
Pon un círculo de confitura de higos en el centro, tratando de evitar los bordes exteriores e interiores del molde.
Cubre con el resto de masa y alisa con una cuchara.
Una vez más, golpea el molde sobre un trapo contra la encima para eliminar las burbujas de aire.

Ahora, tapa con papel de aluminio, recogiendo en todo el filo del molde y dejando el agujero del centro abierto.
Hornea durante unos 60 minutos a 175 ºC.
Cuando lo saques, quita inmediatamente el papel de aluminio que lo cubre y déjalo sobre una rejilla para que enfríe.
Espera unos 15 minutos (más si hace calor) para desmoldarlo sobre la rejilla.
(Para asegurarte de que está listo para desmoldar, tienes que mover el molde horizontalmente, si ves que el bizcocho se despega del molde, está listo. De hecho, muchas veces si puede observar cómo se contrae el bizcocho y se despega solo del molde).

Déjalo enfriar completamente antes de comer.
Lo ideal es tomarlo a las 24-48 h, que es cuando se han asentado los sabores y está más rico.

Espera la hora de servirlo para decorarlo.
Para ello, limpia los higos y córtalos a rodajas.
Espolvorea azúcar glace en toda la parte superior con la ayuda de un chino, y luego polvo de nueces caramelizadas.
Pon las rodajas de higos en todo alrededor abajo ¡y listo!


Lo ideal es envolverlo bien en film una vez frío y conservarlo a temperatura ambiente.
Con un cafelito, para desayunar o merendar, es un pecado de temporada que no podéis dejar de preparar...



¿Un trocito?
;-)

¡Besos a tod@s y buena semana "corta"!


miércoles, 23 de diciembre de 2015

Bundt cake de rooibos de Navidad


¡Navidad, Navidad, dulce Navidad!

"Dulce" Navidad, ¡y tanto!
Madre mía, qué locura de dulces...
No he parado de hacer dulces en las últimas semanas...

Ya lo habéis visto por aquí y mi Facebook, este año, aparte de las tartas "habituales", he ampliado el surtido de dulces navideños con unas cuantas publicaciones nuevas: bundt cake de turrón blando, bundt cake de menta y frambuesas, abeto de pan dulce relleno con Nutella, polvorones, y polvorones de cacao.
¡Y eso en menos de un mes!
Imaginaos como estoy yo de dulces ya...
:-)

Que por cierto, si estáis buscando inspiración para vuestros menús para estas fiestas, aquí a la derecha tenéis mi selección de recetas clasificadas para la ocasión: mermeladas para acompañar quesos, entrantes, dulces, picoteos, ¡de todo!
Sólo tenéis que pinchar en la foto.
¡No os las perdáis!

Y hoy vengo a completar la lista de dulces y postres navideños con este maravilloso de bundt cake que no os podéis perder...

Lo habréis reconocido, el molde es el precioso Vaulted Dome de Nordic Ware, que compré (con unos cuantos más...) en mi día de enajenación mental del Black Friday, nublada por tantas ofertas...
¡Ojo, que no lo lamento para nada!
Debo reconocer que no me convencía mucho este molde en un principio, pero tras ver varias recetas hechas en él, cada vez me fue gustando más, ¡hasta que me lo compré, jeje!

Y el resultado habla por si sólo, ¿no?
*_* 


Tiene una presentación muy elegante, totalmente adecuada para las fiestas, para celebrar en familia o entre amigos un desayuno o una merienda y pasar un rato agradable alrededor de un bizcocho delicioso.

Porque lo es, madre mía, ¡qué rico!
No puedo ser objetiva, ya que el rooibos que he usado para la receta ya de por sí me encanta pero de verdad, ¡está increíble!

La mezcla es la de "rooibos de Navidad" de TeaShop.
El "Christmas tea" es, por lo general, una mezcla de té con especias y cáscara de naranja pero cada casa tiene sus añadidos y proporciones.
En este caso, el de TeaShop contiene rooibos con almendra amarga, piel de naranja, manzana, clavo, jengibre y canela, una maravilla...

Para darle sabor, se deja infusionar la mezcla en la leche el día anterior y luego se cuela, dejando un aroma muy concentrado en la leche.
Además, lo serví con un poco de salsa toffee aromatizada con miel y canela, una combinación infalible y ¡riquísima!

En cuanto a la decoración, vi hace unos días este post de The Cookery Wife que usaba arándanos escarchados para decorar un bundt cake y me pareció tan buena idea para Navidad que se la copié, pero con grosellas, que son un pelín más pequeñas y se pueden manejar mejor en racimitos.
Luego, una fuente bonita, unas ramitas de pino, un poquito de azúcar glace,
¡y listo!


Como podéis ver, la textura es impecable, tiene un bonito color dorado por el uso del azúcar moreno y de la infusión de rooibos concentrada, y con el toque ácido de las grosellas cubiertas de la capa crujiente de azúcar, ¡es una maravilla!


Ingredientes (para un molde 9 cups):
250 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
300 g de azúcar moreno
250 g de queso mascarpone
2 cs generosas de miel (ecológica o artesana natural)
4 huevos (camperos)
420 g de harina corriente
8 g de levadura química (Royal)
5 g de bicarbonato
2 g de sal fina
130 g de leche semidesnatada
20 g de té rooibos de Navidad
un chorrito de zumo de limón

Para decorar y acompañar:
1 cs de azúcar glace
1 tarrina de grosellas (125 g aprox.)
150 ml de agua
50 g de miel
azúcar blanco
salsa toffee aromatizada con miel y canela 

Receta:
Primero, la noche anterior, prepara la infusión de rooibos.
Para ello, pon la leche a hervir a fuego alto. En cuanto empiece a hervir, echa el rooibos, mezcla bien con la cuchara y apaga el fuego. Deja infusionar tapado media hora y cuela.

Al día siguiente, empieza por preparar los ingredientes:

  • Pesa todo, prueba los huevos en agua fría (si flotan, están malos) y sécalos con papel de cocina para quitar la posible suciedad de la cáscara
  • Mezcla la leche infusionada con unas gotas de zumo de limón para separa el suero de leche (el buttermilk).
  • Tamiza la harina junto con la levadura, el bicarbonato y la sal.

Ahora, pon el horno a precalentar a 180 ºC.
Engrasa tu molde para bundt cakes con spray desmoldante (o un poco de aceite de girasol o de oliva, o mantequilla fundida y extiende bien  con la ayuda de un pincel para cubrir cada huequecito).

En una fuente grande, bate la mantequilla cortada en trozos junto con el azúcar moreno a velocidad alta durante unos 3-5 minutos hasta que se forme una crema homogénea.
Entonces añade el mascarpone y la miel y sigue batiendo hasta integrar perfectamente.
Agrega los huevos, de uno en uno, ligeramente batidos (no añadas el siguiente antes de que el anterior esté perfectamente incorporado).
Baja la velocidad de la batidora y añade 1/3 parte de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato/sal.
Cuando esté incorporada, agrega la mitad de la leche infusionada.
Cuando esté incorporada, añade otra 1/3 parte de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato/sal.
Cuando esté incorporada, agrega el resto de la leche.
Cuando esté incorporada, añade el resto de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato/sal.
Obtendrás una masa bastante espesa, es normal.
Viértela en el molde.
(Técnica para este molde, que tiene varias puntitas y muchos recovecos: verter solo un poco primero, poner un trapo en la encimera y golpear el molde contra la encimera para repartir la masa y evitar que se cuelen burbujas de aire. Verter el resto de masa y repetir la operación).
Alisa la masa en la superficie con una cuchara o espátula.

Hornea durante unos 50-60 minutos a 180 ºC, mejor en la rejilla que en la placa del horno.
Cuando lo saques, sacude un poco el molde horizontalmente y ponlo sobre una rejilla para que enfríe unos 15 minutos (más si hace calor). Al cabo de los 15 minutos, desmóldalo sobre una rejilla hasta que se enfríe totalmente.
(Para asegurarte de que está listo para desmoldar, tienes que mover el molde horizontalmente, si ves que el bizcocho se despega del molde, está listo.)

Como recomiendo comer los bundt cakes a las 24 horas de hacerlos, yo hago la decoración al día siguiente pero puedes dejar la fruta escarchada preparada el día anterior.
Para ello, en un cazo, calienta la miel con el agua hasta diluirla perfectamente (no tiene que hervir, sólo diluirse).
Entonces, aparta del fuego y espera unos minutitos que se enfríe un poco.
Mientras, prepara un cuenquecito con azúcar blanco.
Baña las grosellas en el "almíbar" de miel y, a continuación, pásalas al cuenquecito con azúcar blanco hasta cubrirlas totalmente. No temas, envuélvelas bien en el azúcar.
Déjalas secar al menos 1 h en una rejilla.

A la hora de servir, espolvorea ligeramente el bizcocho con azúcar glace y decora con las grosellas escarchadas.
Puedes acompañar el bizcocho con salsa toffee aromatizada con miel y canela pero es totalmente opcional.
Bueno, y borracho en un almíbar de miel y canela, ni os cuento, ¡es lo más!

¿A que queda precioso y de lo más navideño con estos adornos?
*_*







No me queda más que desearos una muy feliz Navidad, unas fiestas estupendas, y que el año 2016 sea un año fantástico, lleno de alegría, salud y buenos momentos.

¡Felices Fiestas a tod@s!

¡Un beso muy grande!

jueves, 23 de julio de 2015

Vasitos de mousse de chocolate blanco con melón y jalea de hierbabuena - #elr3to


Ya es verano y ya tocaba publicar #elr3to de verano.
:-)))


En esta ocasión, la elección de los ingredientes era cosa mía y opté por unos muy veraniegos y fresquitos: melón, miel y hierbabuena.

Barajé muchas ideas y al final elegí preparar estos vasitos que resultaron deliciosos...
Son un postre ideal para el verano, porque no necesitan horno y, además de presentar muy bien, son muy refrescantes.

Hoy no me extiendo, que con el calor, no tengo ganas de nada ni de soltar parrafadas como las de siempre.
Además, todos estaréis de vacaciones, en la playa, en la piscina, y aquí no habrá ni Blas para leerme.
Así que, a pesar de ello, publico y disfruto de estos vasitos que son de caerse para atrás...

Esta mousse de chocolate blanco es para morirse (de rica y de calórica, ¡jeje!)

Por favor, probarla, veréis como no miento...

Venga, va, os cuento cómo se hace.


Ingredientes (para 2 vasos o 4 vasitos):
2 galletas Digestive (las mías, del DIA)
2 limas (zumo, 100 ml aprox. + ralladura)
40 hojas de hierbabuena
2 cc miel
150 ml de agua
3 hojas de gelatina
1 punta de cuchillo de colorante verde en gel
180 g de chocolate blanco
200 ml de nata 35%
1 punta de cuchillo de vainilla en polvo
1/2 melón Cantaloup (o 1/4 de Piel de sapo)

Opcional, aunque recomendable: frambuesas, ralladura de lima, hojas de hierbabuena,

Receta:
Primero, prepara la gelatina de hierbabuena.
Bate hasta triturar completamente el zumo de lima con la ralladura, la hierbabuena, la miel y el agua. Pon a hervir, apaga el fuego y deja infusionar 10 minutos,
Al cabo de estos 10 minutos, pon las hojas de gelatina en agua fría hasta que estén blandas.
Vuelve a poner al fuego el zumo infusionado y cuando hierva, apaga el fuego y echa las hojas de gelatina escurridas junto con el colorante.
Cuela y deja enfriar. Una vez a temperatura ambiente, lleva tapado a la nevera.

Para la mousse, más fácil todavía.
Trocea el chocolate blanco en una fuente.
Pon a hervir la nata junto con la vainilla.
Cuando hierva, apaga el fuego y vierte la nata sobre el chocolate. Espera un minuto y mezcla bien con una varilla hasta que el chocolate esté totalmente fundido y no quede ningún grumito.
Cubre con film en contacto directo con la superficie y deja enfriar. Luego, lleva al frigorífico para que quede bien frío.

Al día siguiente, saca la nata con chocolate y móntala con la batidora de varillas. Verás que blanquea, que espesa, pero no llega a quedar tan firme como un queso de untar, por ejemplo. Reserva en frío.
(Yo la paso a una manga pastelera y te recomiendo que lo hagas, será mucho más fácil rellenar los vasitos).
Ahora, en cada vasito, pon un fondo de galleta triturada.
Encima, reparte gelatina de hierbabuena con una cucharilla.
Cubre con mousse de chocolate blanco.
Finalmente, reparte trozos de melón en bolitas, daditos, verde, naranja, ¡como quieras!
Recomiendo añadir frambuesas, ralladura de lima y unas hojas de hierbabuena para darle más frescor, aunque no imprescindible.


El resultado habla por sí solo, ¡de-li-cio-so!

La mousse de chocolate blanco es una maravilla en sí pero con el toque ácido de la lima y la frambuesa, junto con el frescor de la hierbabuena, gana mucho.


¿Vamos a ver qué han preparado mis compis Marga y Rosi?



lunes, 29 de junio de 2015

Ensalada Tetris de frutas



Ante todo, antes que nada, os advierto de que os voy a meter una musiquita en la cabeza y que no os la vais a poder quitar en días, que lo sepáis...
Pero me perdonaréis seguro, lo sé... ¿O no?
:-S

Es que la entrada de hoy tiene que ir acompañada de música así que, ¡niñooooo, dale al play!



Bien, ahora, podemos empezar...
:-)

La entrada de hoy es un homenaje a la generación Game Boy, a los adolescentes, niños pequeños y menos pequeños que tuvieron o pudieron probar la maquinita de Nintendo y uno de sus juegos más famosos:
el Tetris.

Luego, llegaron los móviles "cabinas telefónicas", luego los más modernos, todos con sus juegos, incluida su versión del Tetris.
¿A que os acordáis?

A lo mejor todavía la tenéis, si sois dinosaurios tecnológicos y/o enfermos de Diógenes como yo, ¡jeje!

Porque antes no había tanto Pinterest, ni Instagram, Twitter, Youtube, Facebook u otras aplicaciones adictivas con las que echar hooooras sin darte cuenta, ¡no!
Antes, lo que había eran juegos, JUE-GOS, y ya está.
Sin hablar de los libros, que ahí ya, me pierdo...

Bueno, y la generación anterior, ni os cuento lo que hacían con una cuerda, una chapa y/o un trozo de madera o de neumático, ¡de locosss!!!

En fin, hoy, mi homenaje es para este juego facilito, de formas de colores, que consistía en completar líneas para ganar.
Cuantas más, mejor, y no era fácil, porque cuando subías de nivel se aceleraba la música y la velocidad de bajada de las formas, y si te despistabas, se acumulaba una montonera y meeeeec, GAME OVER...
:-)

Pero, ¿y esta sensación cuando batías tu propio récord?
O el de tu herman@, padre, madre o amig@, bueeeeno...
Molaba, ¿verdad?

Estas horas de diversión se merecen un homenaje, ¡claro que sí!
¡Y con música!
(Estáis de la musiquita hasta la coronilla ya, ¿no?)
:-D

Total, que la ensalada de hoy no es ni más ni menos que una reproducción del Tetris con fruta y colores.
¿Ah que es lo más?
Sé que si fuera de verdad, las líneas completas habrían explotado pero, os propongo una cosa...
Cada línea que completéis, os la zampáis, ¡y listo!

¿Os parece?

Pues venga, ¡al ataquerrr!


Ingredientes:
1/8  de sandía
1/2 papaya
1/2 piña
2 kiwis
12 cerezas

Para aderezar (opcional):
el zumo de 1/2 limón
1 cc de miel
sal de rosas
unas hojitas de hierbabuena

Receta:
Corta la fruta en rodajas y luego en cuadrados.
Dispón en el plato siguiendo patrones de formas del Tetris.

Yo hice el mío previamente:

Si tu fruta no está muy dulce, puedes preparar el aderezo que consiste en mezclar el zumo de limón y la miel y regar la fruta.
Para darle el punto, unos granitos de sal de rosas y unas hojitas de hierbabuena.




Y ahora, ¡a comerrr!

Con esta ensalada participo en la campaña #Ponunaensalada en tu verano 2015 que organiza mi Rosi Sugg-r and some Salt con la colaboración de Claudia & Julia, Lafiore, Señoríos de Relleu, Un huerto en mi balcón y Vive la Fruta {del huerto a tu casa u oficina}.


Y si tenéis ganas de reíros un rato, os dejo un vídeo de bromas con las formas de Tetris que es para troncharse:



¡Feliz semana, amig@s!