martes, 1 de septiembre de 2015

Paté de conejo


Amigos,
siento ser un poco aguafiestas pero me parece que ya va oliendo a rutina otra vez, ¿no?

Ya tenemos aquí la vuelta al cole y los deberes, las chaquetas y los zapatos cerrados, los tonos rojizos y amarillentos en los parques y ciudades, no podemos negarlo, el fin del verano se hace más que evidente...

No es ninguna novedad, ya sabéis que el otoño no me hace ninguna gracia, no porque sea una estación fea, que no lo es, sino porque para mí representa la vuelta al frío del invierno que sí detesto...
No me gusta nada pasar frío, sufrir la lluvia y las inclemencias del tiempo, tener que quedarme encerrada y no poder salir a correr en el parque por la mañana,
¡no me gusta ni un pelo!

Intento ser positiva y pensar en las pelis en el sofá con mantita, los tés calentitos, la nieve bonita y la Navidad, pero vamos, pocas cosas más puedo nombrar que me gusten del invierno.
Total, que la rutina del despertarse de noche, abrigarse como si no hubiera mañana y comer platos calientes y más contundentes se está acercando y yo no quiero dejaros sin ideas, no.




Como ya las temperaturas nos dejan encender el horno, os propongo este delicioso paté de conejo, que nos permite aprovechar las sobras de conejo de esta receta de Flandes que publiqué hace unos meses.

Necesitaréis una picadora pero aparte de eso, no hay nada más fácil de preparar, y el resultado está increíblemente rico...
En un abrir y cerrar de ojos, tendréis un delicioso paté para servir en el aperitivo, para cenar rápido con unos tostes o incluso para regalar a unos amigos que os inviten a cenar.

Este paté es el típico paté que hacían las madres y las abuelas en Francia antes de que la mujer trabajadora dejara de cocinar y se pusiera a comprar platos preparados y congelados. Es un plato familiar, tradicional, entrañable, que huele a "comida en casa".

Espero que os animéis, seguro que triunfáis.
Vamos allá...



Ingredientes:
conejo: las vísceras (pulmones, riñones, corazón, hígado) + el cuerpo (sin patas ni cabeza)
200 g de bacon (panceta ahumada)
1 rebanada de pan de molde (o 2 rebanadas pequeñas de pan "normal" de corteza blanda)
1/2 cebolla
1 zanahoria mediana
1 buen puñado de perejil
avellanas
laurel
sal, pimienta
manteca de cerdo

Receta:
Primero, pela y trocea la cebolla y la zanahoria.
En la picadora, muélelas junto con el perejil hasta que quede todo bien picadito.

Ahora, limpia y trocea las carnes.

Trocea el pan.
Pon el horno a precalentar a 170 ºC.
En la picadora, pica las carnes junto con el pan...
... hasta que quede bien molida, sin trozos grandes.
Añade la verdura picada y salpimienta.
Mezcla bien hasta incorporar perfectamente.
En unas fuentes de cerámica con tapa, pon un fondo de carne y reparte unas cuantas avellanas.
Repite la misma operación hasta llegar casi arriba de la fuente (tienes que dejar un hueco para luego poder ponerle la tapa.
En la parte de arriba, decora con pocas avellanas y unas hojas de laurel.
A mí, con estas cantidades, me salienron dos "cocottes", una pequeña y larga y otra cuadradita, también pequeña.
Cuece al baño María en el horno a 170 ºC durante una hora y cuarto.
Al cabo de este tiempo, destapa los patés y deja que se tuesten en modo grill 5-10 minutos (hasta que se doren).
Sácalos del horno y déjalos enfriar completamente.
Cuando esté frío, calienta la manteca y cubre los patés.
Eso permite aislar del aire para que conserven más tiempo.
Deja que se enfríen a temperatura ambiente y luego, tapa y conserva en el frigo.

Como veis, muy fácil, con un resultado de lo más tradicional.


Para cenar con colines, tostes, y una ensalada, es ideal.
También se sirve en Francia como entrante con pan con mantequilla, o de plato principal con patatas fritas, lo dejo a vuestra elección...
;-)


Espero que os haya gustado, yo ya sé de una amigo que me pidió la receta y que la estaba esperando desde hace meses.
¡Aquí la tienes, Señor X!
:-)

¡Besos a tod@s!