lunes, 20 de abril de 2015

Mermelada de naranja


Después de un finde bloguero de 10 en Barcelona, hoy toca volver a la realidad.
Y para volver a la rutina, ¿qué mejor que con una nueva receta rica?

En mi última entrada, os decía que os esperaba una mermelada bien rica y como lo prometido es deuda, ¡aquí la tenéis!

Hace cosa de dos meses, mi suegro nos dio un saco enorme de naranjas y, tras comer naranjas día sí, día también, tomar zumos, preparar un bizcocho, yo ya no sabía que hacer con las naranjas...
Aún me quedaban 2 kg de naranjas que ya se iban a estropear y se me ocurrió que podría preparar mermelada de naranja.

He de decir que, aunque me gusten mucho las naranjas, la mermelada de naranja amarga nunca me ha gustado. La uso en pequeñas dosis en algunas recetas pero me resulta imposible comerla untada en una tostada.
De hecho, siempre me ha extrañado el hecho de que fuera más fácil encontrar mermelada de naranja amarga que mermelada de naranja clásica.
¿No os resulta raro?

En fin, ya tengo asumido que en España se consume muy poca mermelada en comparación con Francia de modo que no es de extrañar que las opciones sean muy reducidas.
Y es que con lo fácil que es preparar mermelada, no sé porque no hay más gente que se anime a hacerla en casa, ¡es facilísimo!
Además, la dejas al fuego y puedes ir haciendo lo que quieras, que sólo tendrás que echarle un vistazo al final, poco antes de envasar.

Total, que en este caso, ya lo tenía claro, con mis 2 kg de naranjas, ¡iba a preparar una rica mermelada!

El resultado ha sido espectacular, realmente deliciosa...

Y como ya terminó el invierno, creo que esta receta es una muy buena opción para aprovechar las últimas naranjas del año y poder disfrutar de esta fruta hasta el año que viene.

¿Quién se anima?


Ingredientes (para 5 tarros de 250 g):
2 kg de naranjas (1,230 kg peladas al vivo + la ralladura de 3 de ellas)
615 g de azúcar blanco (la mitad del peso de las naranjas peladas al vivo + la ralladura)

Receta:
Lava bien 3 de las naranjas con un cepillito, sécalas con papel de cocina y ralla su cáscara.
Pela todas las naranjas al vivo (incluidas las de la ralladura) y trocéalas.


En una cazuela, pon los trozos de naranja, el zumo que hayan soltado y la ralladura de las 3 naranjas.
Añade la mitad de peso de todo esto de azúcar.

(En mi caso, los 2 kg de naranjas se quedaron en 1,230 kg (trozos de naranja + zumo + ralladura), de modo que añadí 615 g de azúcar.)


Pon todo esto a fuego fuerte hasta que hierva (destapado siempre).


Cuando hierva, baja el fuego y deja a fuego suave (pequeñas burbujitas) unos 40 minutos.


A los 40 minutos, tritura con la batidora (la de moler, no la de varillas).


 Vuelve a poner a fuego suave unos 20-30 minutos.


Dale vueltas de vez en cuando para que no se pegue al fondo.
Tiene que espesar pero hay que tener cuidado, cuando se enfríe espesará un poco más, por lo que no hay que pasarse con la última cocción. (Yo me fijo que cuando empiece a espesar si, pasando la cuchara por la mermelada, puedo dibujar una línea que tarda unos segundos en desaparecer, está lista.)


Vuélcala inmediatamente en los botes, ciérralos y dales la vuelta para hacer el vacío de aire.


Cuando esté fría, puedes poner los botes derechos y guardarlos.


Esta mermelada está buenísima encima de una tostadita con queso de untar, un biscote con queso de Burgos y una anchoa o, como más me gusta, con un yogur griego natural, 
¡de 10!