jueves, 22 de noviembre de 2018

Bundt cake de maíz y cheddar con relleno de queso y bacon


Llevo desde el verano sin publicar pero la verdad es que he estado con muchas cosas en mente desde entonces, un cambio muy grande en mi vida, y no he encontrado el momento ni las ganas de publicar hasta ahora.
El caso es que la receta que os traigo hoy es de hace muuuuchos meses.
La tenía guardada, redactada con sus fotos y al final, entre una cosa y otra, no la llegué a publicar...

Pero os alegrará ver que, por una vez, el bundt cake que os traigo es salado, ¡sí!
No es el primer bizcocho salado que publico, pero sí el primero en forma de bundt cake, y salió tan bien que lo tenía que publicar...

Por supuesto, no podía salir de otra manera porque esta receta es de un auténtico fan de los bundt cakes y gran pastelero, que seguramente ya conoceréis, Angelo Taveras, "the bundt cake king".
:-)

Cuando publicó este bundt cake en Instagram, enseguida me llamó la atención y le dije que tenía que probarlo.
Muy amablemente, él me dio la receta y aquí estoy, compartiéndola con vosotros (con su permiso, por supuesto). Le he hecho unas ligeras adaptaciones pero básicamente, es su receta.

Aparte de ser bastante original, la mezcla del maíz, el queso cheddar y el bacon del relleno está buenísima...
Creo que es una opción fantástica para llevar de picnic y comer frío, o a casa de unos amigos, seguro que todos se quedarán sorprendidos y encantados.
También está muy rico templadito, ligeramente recalentado al microondas o al horno, a mí es como más me gustó.

Lo más sorprendente es este relleno cremoso de queso y bacon, le da el punto que le va perfecto con el "pan" de maíz.


No me diréis que no apetece probarlo viendo este relleno...

Para presentarlo, usé este precioso modelo Jubilee de Nordic Ware, porque me recordaba la forma de una mazorca de maíz, pero cualquier molde para bundt cakes os valdría.


Así que espero que os animéis y aprovechéis estos moldes tan bonitos que tenéis.
¡Vamos con la receta!

Ingredientes (para un molde 10 cups):
Para el bizcocho:
190 g de harina de trigo
180 g de harina de maíz
12 g de levadura química (tipo Royal)
3 g de bicarbonato sódico
2 c.café de sal fina
2 pimientas de Cayena secas
85 g de mantequilla
2 huevos (camperos)
450 ml de leche (semidesnatada)
140 g de maíz dulce (1 latita, escurrido)
115 g de queso cheddar rallado

Para el relleno:
225 g de bacon ahumado en tiras finitas
225 g de queso de untar (tipo Philadelphia)
1 huevo (campero)
115 g de queso cheddar rallado

Receta:
Empezamos preparando el relleno.
Tuesta el bacon en una sartén sin nada de grasa, a fuego medio, hasta que quede doradita y aparta en un plato para dejar templar.
En una fuente, con la ayuda de una batidora de varillas, mezcla el queso de untar con el huevo. Añade el queso cheddar rallado y el bacon con una cuchara. Reserva.

Ahora, nos ponemos con la masa de bizcocho.
Primero, pon el horno a precalentar a 180ºC.
Funde la mantequilla al microondas y mezcla con la leche y los huevos.
En una fuente grande, mezcla las harinas, la levadura, el bicarbonato, la sal y la Cayena machacada con los dedos.
Forma un pozo y vierte la mezcla de mantequilla/leche/huevos en el centro. Con una batidora de varillas, ve batiendo desde el centro, incorporando la harina poco a poco hasta integrar perfectamente.
Ahora, con una cuchara, agrega el maíz y el queso cheddar rallado.

Engrasa tu molde con spray desmoldante (o aceite o mantequilla fundida con la ayuda de un pincel) y echa la mitad de la masa en el molde. Es una masa espesa, así que tendrás que echarla a cucharadas e ir aplastando para asegurarte de que no haya huecos y cubra bien el fondo.
Con una cuchara, en el centro de la masa, añade el relleno de crema de queso en forma de círculo, procurando no tocar ningún borde exterior e interior.
Vuelca el resto de masa de bizcocho encima, cubriendo todo.
Una vez más, como es una masa espesa, tendrás que echarla a cucharadas e ir aplastando y alisando.
Hornea durante aproximadamente 1h (comprueba la cocción con el filo de un cuchillo antes de sacar del horno).
Cuando lo saques, ponlo encima de una rejilla y déjalo enfriar unos 15 minutos (más si hace calor), luego desmóldalo sobre la rejilla hasta que se enfríe totalmente.
(Para asegurarte de que está listo para desmoldar, tienes que mover el molde horizontalmente, si ves que el bizcocho se despega del molde, está listo.)
Cuando esté frío, envuélvelo bien en film hasta la hora de servir.
Se puede comer frío o caliente, aunque a mí me ha gustado más ligeramente recalentado al microondas.
¡Acompañado con aguacate o tomate frito está para morirse!


Espero que os haya gustado y que os animéis.
Intentaré volver a publicar pronto, aunque no os prometo nada...
;-P

¡Muchos besos a tod@s!

viernes, 24 de agosto de 2018

Bundt cake de moras, arándanos y lavanda


La receta de hoy ha sido una novedad y una prueba que ha resultado deliciosa...
Invitada por Sofía (blog Sobrillas), decidí apuntarme al reto #en_a_mora, que nos anima a publicar recetas con moras hasta finales de agosto.
Por supuesto, como no, mi idea era elaborar un bundt cake de moras, y se me ocurrió que la mezcla con arándanos y lavanda sería ideal.

Pero cuando hago bundt cakes de frutos del bosque o frutos rojos, los suelo echar enteros a la masa, salvo con este bundt cake red velvet de fresa, que se hace con puré de fresa natural.
Así que esta vez decidí cambiar y usar la fruta triturada con la lavanda en la masa.
El resultado ha sido buenísimo, le da mucha jugosidad a la masa, ¡el bizcocho queda tiernísimo!


Además, toma un color morado muy bonito.

Si a esto se le añade una combinación de salsas de chocolate blanco, ¡a mí se me hace irresistible!
La decoración con fruta fresca es opcional, en cambio, las salsas están tan ricas que yo no dejaría de prepararlas. Siempre se pueden servir aparte y quien quiera tomarlas, puede hacerlo a su gusto.

A nosotros nos gustó tanto que lamenté haberlo preparado en un molde mediano (6 tazas), porque ni tuve que repartirlo, ¡nos lo zampamos entre los dos en un abrir y cerrar de ojos!


Espero que esta propuesta le guste a Sofía y a vosotros tanto como a nosotros, y que os animéis a preparar este bizcocho, antes de que desaparezcan las últimas moras en las fruterías.
Si lo preferís, se puede preparar sólo de moras o sólo de arándanos, quedaría igual de rico.

Y si queréis probar otra opción de bundt cake con lavanda, éste de pomelo rosa y lavanda también está de muerte...


De momento, os cuento cómo se elabora esta nueva receta...


Ingredientes (para un molde 6 cups):
Para el bizcocho:
125 g de mantequilla sin sal (a temperatura ambiente)
125 g de azúcar (preferiblemente blanco)
2 huevos camperos
210 g de harina corriente
3 g de levadura química (tipo Royal)
3 g de bicarbonato sódico
1 g de sal fina (1 buena pizca)
125 ml de leche
75 g de nata para montar (35% m.g.)
70 g de puré de moras, arándanos y lavanda*

Para la cobertura:
1 c.café de puré de moras, arándanos y lavanda*
1 c.café de miel
100 g de nata para montar (35% m.g.)
100 g chocolate blanco

*Para el puré de moras, arándanos y lavanda:
1 c.sopera de lavanda comestible
100 g de moras
100 g de arándanos


Receta:
Primero, prepara todos los ingredientes:

  • Pésalos todos y deja que se atemperen (sobre todo la mantequilla y los huevos).
  • Tamiza la harina junto con la levadura, el bicarbonato y la sal.
  • Prepara el puré de moras, arándanos y lavanda. Para ello, lava la fruta y sécala sobre un trozo de papel absorbente. Tritura junto con la lavanda con la ayuda de la batidora.

Pon el horno a precalentar a 180 ºC, calor arriba y abajo.

En una fuente grande (o el bol de tu robot de cocina), bate la mantequilla cortada en trozos junto con el azúcar a velocidad alta durante unos 3-5 minutos hasta que se forme una crema homogénea.

Añade los huevos, ligeramente batidos, de uno en uno (no añadas el siguiente antes de que el anterior esté perfectamente incorporado).

Cuando estén incorporados, baja la velocidad y añade 1/3 parte de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato.
Cuando esté incorporada, agrega la leche.
Cuando esté incorporada, añade otra 1/3 parte de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato.
Cuando esté incorporada, agrega la nata junto con los 70 g de puré de moras, arándanos y lavanda.
Cuando esté incorporado, añade el resto de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato.

Una vez todo bien integrado, apaga la batidora y comprueba que todo esté bien repartido mezclando un poco a mano con una espátula o cuchara.

Ahora, engrasa tu molde con spray desmoldante (o aceite o mantequilla fundida con la ayuda de un pincel) y vierte masa en el molde hasta las 3/4 partes de su capacidad.
Alisa la superficie con una cuchara si lo ves necesario, para repartir la masa de manera uniforme.
Pon un trapo en la encimera y golpea el molde contra ella para repartir bien la masa y evitar que se cuelen burbujas de aire dentro del bizcocho.

Ondea el molde horizontalmente para que la masa vaya formando una capita en los filos exteriores e interiores para que, al subir en el horno, el bizcocho lo haga de forma más lisa y se quede luego más plano.
Hornea el bizcocho a 180 ºC durante unos 30 minutos (si hicieras el doble de cantidad en un molde más grande, serían 60 minutos).

Mientras tanto, prepara las salsas de cobertura.
Para ello, pon un cazo con un fondo de agua al fuego. Pon encima una fuente (más ancha que el cazo) con el chocolate troceado y la nata para que se vaya fundiendo al baño maría y se forme una ganache. Cuando esté todo fundido, divide en dos, deja una ganache tal cual (de chocolate blanco) y mezcla la otra mitad con la c.café de miel y la c.café de puré de fruta y lavanda para formar una ganache morada con sabor a arándano, mora y lavanda.
Deja enfriar ambas salsas.

Cuando el bizcocho esté frío, tapa con film de forma hermética hasta la hora de servir.


Cuando sirvas, decora por un lado con salsa "blanca" y encima salsa de "frutas" y añade fruta fresca y lavanda a tu gusto. O si no, sirve tal cual y acompaña con las salsas en jarritas y la fruta aparte.




Como véis, queda tierno y esponjoso, ¡con un sabor rico rico!
Espero que os animéis este finde, aunque el calor no anime a encender el horno...

Y si no, siempre podéis publicar otra receta con moras para el reto #en_a_mora ;-)

¡Besos a tod@s y buen finde!



martes, 14 de agosto de 2018

Bundt cake de ruibarbo y frangipane


Tal y como os prometí en la última publicación, hoy os traigo una receta 10 para usar la frangipane que sobró de la última receta.
Este bizcocho ha sido un exitazo total, tanto por su textura como por su aspecto.

Como veis, he usado el molde Fleur de lys de NordicWare, uno de mis favoritos de la marca, ya que me parece muy sencillo y elegante, además de ser el único que tengo en tono cobre, que me encanta...
Ya la forma hace mucho pero el bizcocho tiene un glaseado mate que le termina de dar este punto elegante, que a mí, personalmente, ¡me parece precioso!


Pero obviamente, el aspecto no lo es todo, los sabores también son importantes, de hecho, ¡son lo más importante!
¿Y de qué es el bizcocho?
De mis tres sabores favoritos del mundo mundial: almendra, ruibarbo y vainilla (el tercero os digo ya que ha sido amor desde muy pequeña, siempre les decía a mis padres que cuando fuera mayor, sólo habría postres de vainilla en mi frigorífico, ¡jeje!).

Pues bien, la base de bizcocho (bundt cake básico) es aromatizada con extracto de vainilla.
La almendra viene en el relleno central, que es de crema frangipane (la que sobró de la última receta).
Y finalmente, el ruibarbo viene en dos componentes: como fruta cortada en el relleno central y como glaseado espeso de cobertura sobre el bizcocho.
De ahí este aspecto mate que tiene el bundt cake...


Y el ruibarbo, ¿cómo lo conseguí?
Pues debo reconocer que tengo enchufe...
Mi querida Rosilet, mi hermanita bloguera, que tiene un fantástico huerto eco en Mallorca, tiene sembrado ruibarbo, y me regaló unos tallos cuando vino a Madrid.
Suerte la suya, que pueda tener esta maravilla, además de unos deliciosos tomates, pimientos, ¡¡y unos girasoles dignos de cualquier cuadro del mismísimo Van Gogh!!

Por supuesto, con lo que me cuesta conseguir el ruibarbo aquí en España, me pensé muy bien cómo usarlo de la mejor manera posible.
Primero, pensé en hacer esta receta de Rosilet, que es un éxito asegurado, pero luego pensé que debería probar otra cosa y hacer lo que mejor se me da: un bundt cake.
Buscando en Internet, me encontré con una receta que me gustó, ésta, y decidí hacer algo parecido, usando mi receta base de bundt cake y adaptando, como siempre, a mi manera.
Me gustaba la idea del relleno y de la cobertura de ruibarbo.

Y el resultado habla por sí solo...


Lo veis, pura esponjosidad, una textura increíble...

No os esperéis un sabor muy intenso a ruibarbo, porque no lo vais a encontrar. Se nota sobre todo cuando se come la parte central del relleno.
Si queréis más sabor, tenéis que hacer la cobertura más tipo sirope, con más agua, y calar el bizcocho pinchándolo antes de darle la vuelta.
Pero en este caso no tendría este lustre tan bonito...

Espero que si encontráis ruibarbo os animéis, y los que estén fuera y lo tengan a mano, ¡no dudéis en preparalo!
Yo os cuento cómo se hace...

Ingredientes (para un molde 10 cups):
Para el bizcocho:
250 g de mantequilla sin sal (a temperatura ambiente)
250 g de azúcar (preferiblemente blanco)
4 huevos camperos
420 g de harina corriente
5 g de levadura química (tipo Royal)
5 g de bicarbonato sódico
2 g de sal fina (1 buena pizca)
250 ml de buttermilk (o leche semidesnatada con unas gotas de vinagre o zumo de limón)
150 g de yogur natural sin azúcar (sustituible por nata, crème fraîche, queso de untar o mascarpone)
3 c.café (tsp) de extracto de vainilla

Para el relleno:
1 tallo grande de ruibarbo (unos 165 g)
250 g de frangipane* (pasada a una manga pastelera, un biberón o una bolsa de congelación)
*Aquí os explico cómo preparar la frangipane, que yo tenía congelada y descongelé para preparar este bundt cake.

Para la cobertura:
1 tallo grande de ruibarbo (unos 165 g)
100 g de agua
75 g de azúcar (preferiblemente blanco)

Receta:
Primero, empieza por preparar todos los ingredientes:
  • Pésalos todos y deja que se atemperen (sobre todo la mantequilla y los huevos).
  • Si no tienes buttermilk, prepáralo mezclando la leche con el vinagre o zumo de limón (verás que al cabo de unos minutos adquiere otra textura, se corta y forma el suero de leche o "buttermilk").
  • Tamiza la harina junto con la levadura, el bicarbonato y la sal.
  • Lava y seca los tallos de ruibarbo, trocea uno de ellos a rodajas finitas.

Ahora, pon el horno a precalentar a 180 ºC, calor arriba y abajo.

En una fuente grande (o el bol de tu robot de cocina), bate la mantequilla cortada en trozos junto con el azúcar a velocidad alta durante unos 3-5 minutos hasta que se forme una crema homogénea.

Añade los huevos, ligeramente batidos, de uno en uno (no añadas el siguiente antes de que el anterior esté perfectamente incorporado).

Vierte el extracto de vainilla y sigue batiendo.

Cuando esté incorporado, baja la velocidad y añade 1/3 parte de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato.

Cuando esté incorporada, agrega el buttermilk.

Cuando esté incorporado, añade otra 1/3 parte de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato.

Cuando esté incorporada, agrega el yogur.

Cuando esté incorporado, añade el resto de la mezcla de harina/levadura/bicarbonato.

Una vez todo bien integrado, apaga la batidora y comprueba que todo esté bien repartido mezclando un poco a mano con una espátula o cuchara.

Ahora, engrasa tu molde con spray desmoldante (o aceite o mantequilla fundida con la ayuda de un pincel) y vierte masa en el molde hasta un poco menos de la mitad de alto.

Alisa la superficie con una cuchara si lo ves necesario, para repartir la masa de manera uniforme.
Pon un trapo en la encimera y golpea el molde contra ella para repartir bien la masa y evitar que se cuelen burbujas de aire dentro del bizcocho.

Extiende por la parte central (sin tocar ni el filo exterior ni el tubo interior) la frangipane (la manga pastelera te ayudará a extender uniformemente y fácilmente la mezcla), y a continuación, las rodajas de ruibarbo.
 

Cubre con el resto de masa (lo ideal es llenar el molde hasta las 3/4 partes de su capacidad, si lo llenes más puede que se te desborde; si te sobra masa, puedes hacer un bizcochito al microondas en una taza; en todo caso, mi recomendación con los moldes de NordicWare es  llenar hasta debajo del filito de ornamento, que es mi guía de llenado y suele ser acertado).

De nuevo, alisa la superficie con una cuchara si lo ves necesario, para repartir la masa de manera uniforme.
Pon un trapo en la encimera y golpea el molde contra ella para repartir bien la masa y evitar que se cuelen burbujas de aire dentro del bizcocho.

Ondea el molde horizontalmente para que la masa vaya formando una capita en los filos exteriores e interiores para que, al subir en el horno, el bizcocho lo haga de forma más lisa y se quede luego más plano.

Hornea el bizcocho a 180 ºC durante unos 60 minutos.

Mientras tanto, prepara la cobertura.
Para ello, lava, seca y trocea el tallo de ruibarbo y pesa el agua y el azúcar.

Ponlo en una cazuelita junto con el azúcar y el agua y deja hervir a fuego bajito unos 15 minutos.
 

Luego, pasa por un chino y quédate con la "compota" líquida de ruibarbo. La "carne" que quede en el colador no la tires, está buenísima sola o en un yogur.
 

Al cabo de la hora de cocción, saca el molde del horno y deja enfriar unos 15 minutos (más si hace calor) sobre una rejilla antes de desmoldar.

Para asegurarte de que está listo para desmoldar, tienes que mover el molde horizontalmente, si ves que el bizcocho se despega de las paredes del molde, está listo para darle la vuelta. En todo caso, verás cómo encoge el bizcocho y se despega él solo del molde.

Tras estos 15 minutos, desmóldalo sobre la rejilla.
En este caso, como tenía mucho copete y demasiado doradito, lo recorté con cuidado con un cuchillo justo antes de darle la vuelta para asegurar tener una base igualada.
  

Enseguida, ve untando el bizcocho con la "compota" de ruibarbo, con la ayuda de un pincel.

Procura no insistir mucho, extiende simplemente (si apoyas mucho podrías estropear la corteza del bizcocho).
Puede que te sobre "compota", no hay que echarla toda, con una capa es suficiente.
Primero parecerá más brillante y se notarán mucho las pinceladas, pero al penetrar en el bizcocho y secarse, se formará un bonito lustre en la superficie del bizcocho.

Déjalo enfriar totalmente y cúbrelo con film bien herméticamente (una vez la cobertura seca, para que no se quede pegada al film) hasta la hora de servir.

Como siempre, recomiendo mantener a temperatura ambiente y consumir a las 24-48h, sin embargo, siendo verano, si hace calor, no dudéis en meterlo en el frigorífico (siempre bien aislado herméticamente), ya que el relleno de ruibarbo podría fermentar y el bizcocho se estropearía. Eso sí, en este caso, hay que dejarlo atemperar antes de consumir.



Y nada más, ya tenéis esta rica receta que os prometí en mi último post...
;-)

¡Animáos, veréis qué buenísimo!
¡Os deseo una buena semana y un feliz puente a los que puedan cogerlo!

lunes, 6 de agosto de 2018

Tarta de frangipane y albaricoque estilo "Lotus"


Muchos de vosotros asociáis la marca belga Lotus con las famosas galletas speculoos "biscoff" pero ¡hacen muuuuchas más cosas!
Sus gofres de Lieja con trozos de azúcar perlado o cubiertos de chocolate negro son de las dulce para la merienda que en mi casa volaban antes de entrar por la puerta...
Y otra cosa que también volaba, y a la que le hacíamos una fiesta, eran las tartaletas de frangipane.

Este recuerdo de mi infancia es algo que nunca se me olvidará, os prometo que era mordarlas y no querer que se terminase nunca...

El otro día, me acordé de ellas y pensé que debería intentar preparar algo parecido.
Soy perfectamente consciente de la bomba calórica que es esta tarta, pero os prometo que es mucho más natural que las que se venden hechas, y como siempre digo, un capricho de vez en cuando no hace mal a nadie...
Además, a pesar de llevar montones de azúcar y grasa, curiosamente, no resulta tan pesada y empalagosa.
Será por las almendras o el fondo de masa, no sé, pero a mí no me lo parece.


Esta receta conlleva varias preparaciones, pero si tenéis picadora, os prometo que se hace en un abrir y cerrar de ojos.
Eso sí, el fondo de la tarta es de masa quebrada, y como su nombre indica, es bastante quebradiza y cuesta manipularla. Os lo digo para que lo sepáis de entrada y no os desaniméis, porque podríais querer preparar otra masa para el fondo, pero os digo ya que no quedaría igual. Vale la pena usar ésta, el sabor y la textura una vez cocida son excepcionales y bien merecen el esfuerzo.

Si os da pereza encender el horno, ya contra eso no tengo ningún argumento, salvo que podéis preparar la tarta en otro momento del año, teniendo la mermelada casera hecha del verano.
Es más, yo la habría preparado en otoño de no ser porque quería darla a probar a unos amigos que estaba de paso en Madrid.

Y bueno, pues voló...
La compartimos pero costó desprendernos de ella, ¡jaja!


Así que espero que os animéis y la preparéis, porque os va a encantar...

Ingredientes:
Para el fondo de masa quebrada:
250 g de harina de trigo
125 g de mantequilla sin sal
100 g de azúcar
1 huevo

Para el relleno de frangipane (os sobrará la mitad, que usaremos en la próxima receta):
200 g de mantequilla a temperatura ambiente
200 g de azúcar glace
200 g de almendras molidas (yo las compro tostadas y las muelo en la picadora)
3 huevos
40 ml de ron blanco

Para el relleno y la cobertura:
3-4 c.soperas de mermelada de albaricoques
4 c.soperas generosas de azúcar glace
agua

Receta:
Primero, empezaremos por el fondo de masa quebrada.
Pon todos los ingredientes en la picadora y muele hasta integrar perfectamente (se puede amasar a mano, pero me gusta más en la picadora, así evito amasar demasiado).
Forma una bola, envuélvela en film y deja reposar entre 30 minutos y 1h en el frigorífico.

Mientras tanto, prepara la frangipane.
Para ello, haz lo mismo, pon todos los ingredientes del relleno de frangipane en la picadora y muele hasta formar una crema.
Pasa a una fuente, tapa con film en contacto y reserva en el frigorífico.

Pasada la 1/2-1h de reposo del fondo de masa quebrada, sácala del frigorífico y pon el horno a precalentar a 180ºC.
Extiéndela entre dos hojas de film o de papel de horno, tratando de tener un grosor de unos 5 mm.
Es importante intentar sacar más o menos la forma del molde al extender porque es una masa difícil de trabajar. Al ser una masa quebrada, como su nombre indica, es muy quebradiza y difícil de extender sin que se rompa. No pasa nada si tienes que rellenar grietas con recortes de masa a medida que la extiendes.
Para pasarla más facilmente al molde, usa la hoja inferior de film o papel de horno en la que la has extendido para moverla y volcarla en el molde. Si se rompe un poco, que no cunda el pánico, rellena las grietas con recortes de masa y alisa con los dedos, intentando conservar un grosor de unos 5 mm.
Recorta en el filo y pincha el fondo de la masa con un tenedor.
No tires las sobras de masa, se usarán para decorar.

Cubre el fondo con una fina capa de mermelada de albaricoques. Extiéndela bien, tiene que quedar fina.
Vierte la crema de almendras sobre la mermelada, hasta llegar casi al filo (lo que te sobre de crema, que será como la mitad, pásala a una manga pastelera y congélala, la usaremos en la próxima receta...).

Con las sobras de masa quebrada, forma tiras largas y finas y disponlas en cruce sobre la tarta para decorar.
Hornea a 180ºC durante 1/2h.
Sácala del horno y déjala enfriar completamente.
Cuando esté fría, prepara la glasa con el azúcar glace y 1 o 2 c.café de agua (puede que necesites más o menos agua, tiene que quedar con una textura parecida a la miel).
Vierte la glasa por el centro de la tarta y deja que solidifique.

Ya está lista, sólo queda comérosla, con un café solo, que es como a mí me gusta.


En esta tartera alargada de Ibili de fondo extraíble queda perfecta, me resulta ideal para tartas de este tipo, y las porciones triangulares quedan muy bien de tamaño.
Como veis, el relleno salió marrón porque dejé las pieles de las almendras tostadas, pero las de la marca Lotus son blancas por dentro, me imagino que por usar las almendras peladas.

No es la receta de la marca, que será secreta, pero esta versión me ha encantado y ¡pienso repetir!


Aquí veis perfectamente las capitas, la masa, la mermelada, la crema de almendras y la glasa, 
¡una perdición!


No os lo digo más, ¡probadla!

Y congelad la frangipane sobrante, que la próxima receta será otra cosita dulce, rica, y con algún ingrediente que me encaaaanta y que se puede encontrar ahora (aunque no muy fácilmente en España...).

¡Besos a tod@s y buena semana!








lunes, 23 de julio de 2018

Mermelada de albaricoques


Amigos, 
estamos en pleno verano, 
es LA época de la fruta rica y madura, 
pero como bien sabemos, siempre se acaba demasiado pronto...

¿La solución?

Una mermelada rica, que os va a durar meses, y que podréis disfrutar todo el año, o regalar, o utilizar en postres, yogures, tostadas, pasteles, con la inmensa satisfacción de haberla hecho vosotr@s.
Me repito más que una abuela chocha pero, de verdad, ¡las mermeladas con facilísimas de preparar!
Con 4 ingredientes, unos ustensilios básicos de cocina y un mínimo de cuidado, podréis tener un dulce maravilloso que querréis volver a preparar.
El azúcar es un conservante y no hace falta meter tantos "ingredientes" extraños como en las mermeladas que se venden en el comercio y, aunque cada vez se ven más productos más naturales, como digo yo, como en casa en ningún lado.
El saber lo que lleva el producto que te comes no tiene precio, y comer sano es muy muy importante.
Y digo sano, que no es light, porque, obviamente, la mermelada tiene mucho azúcar y por mucho que se reduzca su proporción, no deja de ser azúcar, que si no se quema, engorda.

Pero oigan, a nadie le hace daño darse un capricho de vez en cuando, ¿verdad?
Así que hoy toca mermelada casera básica, de albaricoques sin más, con menos azúcar porque se usa fruta madura de temporada.


Habréis notado que tiene un color un poco más oscuro, que se debe al tipo de albaricoque usado (rojo) y al azúcar que he usado (de caña), pero eso es lo bonito de las mermeladas caseras, que no siempre salen del mismo sabor y color, por mucho que se siga la misma receta.


Hacía mucho tiempo que no publicaba una mermelada, pero si os interesa ver alguna más, tenéis aquí la lista de recetas por categorías y aquí todas la mermeladas.

En esta ocasión, decidí preparar esta mermelada por 3 motivos: 
el primero, porque vi en la frutería unos albaricoques con una pinta increíble y un precio aún mejor y no pude resistirme, lo que me llevó al segundo motivo, que es que tenia en mente preparar otra receta, de una tarta muy especial, que lleva mermelada de albaricoque, y era la excusa perfecta, y el tercer motivo es que ya estaba quedándome sin existencias de mermelada en casa, cosa que no puede ser porque es lo que utilizo para aromatizar mis yogures naturales y no pienso comprar ningún bote ya elaborado.

Así que estaba clarísimo, una mermelada de albaricoques iba a caer.
Yo ya tengo muy asimilado el proceso, después de tantas mermeladas, pero creo que no viene mal volver a poner algún paso a paso, para que veáis lo fácil que es prepararla...

Y no os preocupéis, que la tarta que acabo de mencionar estará pronto en el blog, sólo tengo que encontrara el tiempo de redactar la receta (y las muchas que quiero publicar este verano...).



Ingredientes (para 5 tarros de unos 250 g):
1350 g de albaricoques maduros (sin hueso serán unos 1250 g - ojo, no pochos, maduros)
1 manzana pequeña
el zumo de un limón.
600 g de azúcar (de caña)

Receta:
Primero, lava bien con un cepillo los albaricoques y sécalos con papel de cocina.

Trocéalos a daditos directamente en una fuente, conservando la piel pero desechando los huesos.
Añade el zumo de 1/2 limón.

Pela la manzana, quítale el corazón pero consérvalo junto con la piel.

En un filtro de té cerrado (metálico o de papel) o un gasa, pon las pieles y el corazón con las pipas).

Añade la manzana, el zumo del otro 1/2 limón y el azúcar.
 

Pon la bolita de té en la fuente también y mezcla bien.
Deja reposar tapado un par de hora, en el frigorífico.

Pasa la mezcla a una olla alta y pon a fuego alto hasta que rompa a hervir.

Entonces baja el fuego para que siga burbujeando suave y deja la mermelada cocerse durante una hora así, a fuego suave, removiendo cada 10 minutos para asegurarte de que no se pegue.
Al final de la cocción, estate pendiente porque se habrá evaporado mucho líquido y puede que se pegue, quizá tengas que remover más a menudo.

Mientras tanto, puedes poner agua a hervir y sumergir los botes y tapas en los que vayas a envasar la mermelada durante 5 minutos para dejarlos bien desinfectados. Escúrrelos bien, no importa si no están completamente secos, mejor eso que secarlos con un paño, que podría tener bacterias.

Al cabo de una hora de cocción, tritura con la batidora (este paso no es necesario pero para mí lo era para la receta de tarta que quería preparar, si os gusta la mermelada con trocitos, dejarla tal cual).

Con la ayuda de un cazo, vierte la mermelada en los botes, llénalos bien para dejar el menor aire posible, ponles las tapas y vuélcalos boca abajo para hacer el vacío.
Cuidado, la mermelada quema, es mejor manipularlos con manoplas o similar.

Cuando se hayan templado, ya puedes darles la vuelta.
Como mis mermeladas no tienen mucho azúcar, las suelo conservar en el frigo siempre, abiertas o no, y me duran meses. Eso sí, una vez abiertas, no conservan tanto como las comerciales, pero no debería ser ningún problema... :-)


Muy rica y natural, va muy bien en las tostadas con mantequilla, pero también con quesos frescos de vaca o cabra, con carnes blancas y rojas, patés, y tartas de queso.
Si no os he convenicido aún, igual esta cucharadita os anima...


¡Que tengáis buena semana!